La sonrisa de Pablo Iglesias lo decía todo. Había conseguido la fotografía de una veintena de diputados y dirigentes de Podemos y del PSOE en una reunión de trabajo en el Congreso de los Diputados. De esta manera, y en sólo un mes, Podemos pasa de contar únicamente con el apoyo de Esquerra Republicana de Cataluña (ERC) y Bildu en su moción de censura fallida a hablar de «Gobierno alternativo» con el PSOE.

Con Podemos cayendo vertiginosamente en las encuestas, Iglesias ha abrazado las tesis errejonistas de mano tendida al PSOE. Con ellas intenta romper su asilamiento parlamentario y «visualizar» -en palabras de Irene Montero- que es posible una «alternativa» al Gobierno del PP en la que se incluya a Podemos. Y poco más.

De hecho, PSOE y Podemos sólo han acordado en ese encuentro seguir negociando. No ha habido consenso sobre la reforma de la Constitución ni sobre la solución política que Pedro Sánchez quiere darle a Cataluña, ya que Podemos sigue apostando por la celebración de un referéndum y por soberanías compartidas. Como único punto concreto está la decisión de constituir una comisión de investigación sobre el accidente del Alvia de julio de 2013, como reclama En Marea.

El PSOE enfría los anuncios de Podemos y frena sus planes: «Ya veremos»

El PSOE ha enfriado bastante la autocomplacencia de Podemos con la reunión. Ya por la mañana, el secretario de Organización socialista, José Luis Ábalos, avanzaba que no esperaba grandes conclusiones del encuentro. Aunque señalaba a Podemos como socio «primordial» para la agenda social del PSOE, admitía las fuertes discrepancias en asuntos como el desafío independentista, y admitía que en otras medidas como la regeneración democrática podían sentirse más cerca de fuerzas como Ciudadanos.

Tras la reunión, Margarita Robles fue igual de fría. «Ya veremos», respondió a la pregunta sobre la «construcción de un Gobierno alternativo» anunciada por su homóloga de Podemos, que habló de «interlocución preferente entre ambos grupos», de «fortalecer acuerdos y gestionar nuestros desacuerdos» para «poner nerviosos» al PP y a Mariano Rajoy. «Nosotros tenemos más prisas que el PSOE para echarlos del Gobierno», aseguró Montero.

La agenda social del PSOE

«No sé si tendrá un aparato para medir las prisas de cada uno, pero sí sé que Rajoy es presidente porque Podemos no apoyó la investidura de Pedro Sánchez», respondió la portavoz socialista, que siempre se ha mostrado escéptica sobre los frutos de una colaboración con Podemos. «Se trata de iniciar un trabajo parlamentario que sirva para dar soluciones a los problemas de los ciudadanos», ha insistido, destacando la agenda social que el PSOE quiere poner en marcha en la Cámara para revertir las políticas del PP.

«En aquellos temas de agenda social obviamente hay una sensibilidad especial en Unidos Podemos. Puesto que para el PSOE es una prioridad todo lo que suponga estas cuestiones, todo los grupos que estén en esa prioridad van a ser socios prioritarios en la medida que comparten nuestras líneas de actuación y programas», ha explicado Robles, que ha admitido las «discrepancias evidentes» sobre Cataluña.

Los portavoces de Unidos Podemos-En Comú Podem-En Marea anunciaron tras la reunión la creación de una mesa de colaboración parlamentaria que servirá de «espacio permanente de trabajo» parlamentario y la creación de un espacio para abordar la crisis territorial en Cataluña.