“Pablo no ha parado hasta que ha conseguido la reunión. Quiere la foto”. Así explican en el PSOE el empeño del líder de Podemos por celebrar un encuentro de trabajo entre ambos partidos en el Congreso antes de las vacaciones de verano. La cita escenifica la nueva estrategia de Podemos de ‘mano tendida’ al PSOE, que tiene su máxima expresión en el Gobierno conjunto pactado por ambos partidos en Castilla-La Mancha,  a pesar de la desigual correlación de fuerzas entre ambos grupos políticos en el Ejecutivo manchego.

Ese giro hacia las tesis errejonistas de colaboración con el PSOE se produce cuando Podemos cae vertiginosamente en las encuestas. Desde las elecciones generales del 20 de diciembre de 2015, Podemos se ha instalado en una tendencia a la baja en intención de voto que ha generado mucho nerviosismo en la dirección del partido a las puertas del CIS de julio y que explica, en gran medida, el cambio de estrategia respecto al PSOE.

Nervioso por las encuestas, Iglesias escenifica una nueva relación con el PSOE

El objetivo de la reunión es escenificar un Podemos capaz de asumir tareas de gobierno y útil a la sociedad, más allá de sostener a Ejecutivos socialistas sin entrar en ellos, que había sido la directriz de Iglesias hasta ahora. Tras la victoria de Pedro Sánchez en las primarias del PSOE, Pablo Iglesias vio en la relación con el PSOE una oportunidad de mejorar su popularidad y la credibilidad de su partido. Tras la toma de posesión del secretario general socialista, Iglesias y Sánchez se reunieron el 27 de junio en el Congreso; en el encuentro decidieron fijar una agenda común para cambiar las políticas del PP a través de una colaboración parlamentaria que sirviera de ensayo para una moción de censura o un futuro Gobierno en coalición.

Ese intento de cooperación se produce entre dos partidos que se disputan el mismo electorado y el liderazgo de la izquierda. De hecho, ambas direcciones se han reunido en las últimas semanas con los sindicatos y el movimiento ecologista en una carrera por encabezar ese espacio político. Por ese motivo, los dos desconfían de las intenciones del contrario.

Sánchez, a por el votante de Podemos

Pedro Sánchez es muy consciente de que Pablo Iglesias tiene como objetivo político el adelantamiento electoral del PSOE y no le facilitará argumentos para conseguirlo. No obstante, también sabe que para gobernar -su objetivo primordial- necesitará el apoyo de Podemos y recuperar a los votantes que se pasaron al partido deIglesias, especialmente los jóvenes.

En su caso, el líder de Podemos quiere mejorar los resultados de las encuestas, que no paran de empeorar desde Vistalegre 2 y la salida de Íñigo Errejón de la cúpula del partido. Por este motivo abraza ahora sus tesis para recuperar un capital político que se está dilapidando con la estrategia de ‘calle frente a instituciones’ y la política de confrontación con el PP con campañas como la del ‘tramabús’, en vez de presentar propuestas en el Parlamento.

En este contexto, los dos equipos negociadores se reunirán este lunes a las 17 horas en el Congreso de los Diputados. Por parte del PSOE acudirán Pedro Sánchez, Margarita Robles, Adriana Lastra, Susana, Sumelzo Meritxell Betet, Manuel Escudero y Toni Ferrer. Podemos presentará a Pablo Iglesias, Irene Montero, Xavier Domenech, Alberto Garzón, Yolanda Díaz, Pablo Echenique, Nacho Álvarez, Rafael Mayoral y Gloria Elizo.

El PSOE pondrá sobre la mesa su declaración de Barcelona de este fin de semana para abrir una negociación política con el Govern de la Generalitat que frene la consulta del 1 de octubre y la deriva independentista. Volverá a plantear su plan de rescate a jóvenes, una negociación con los sindicatos para subir el salario mínimo interprofesional y la posibilidad de establecer una renta mínima. También debatirán sobre los casos de corrupción que afectan al PP.

Por su parte, Podemos quiere analizar la precariedad juvenil, el futuro de las pensiones, la situación de Cataluña, la subida del salario mínimo, la renta mínima y la corrupción del PP. El hecho de que la mayoría de sus ‘negociadores’ hayan sido siempre contrarios a la colaboración con el PSOE cuestiona sus intenciones reales más allá de conseguir una foto de mano tendida a los socialistas.