Pedro Sánchez está convencido de que la salvación del PSOE está en la izquierda. El líder socialista considera que tiene que ganar la «batalla de la izquierda» a Podemos para consolidarse como segunda fuerza política antes de intentar atraer al electorado de centro, que se inclinará de forma natural hacia el PSOE como voto útil. A tenor de debates como el del tratado comercial con Canadá (CETA), toda su Ejecutiva federal le acompaña en esa determinación.

De esta manera, el PSOE mantendrá el giro a la izquierda emprendido por su candidatura en las primarias para recuperar su espacio como alternativa al PP y poder apelar al voto útil del centro para lograr el cambio político. Encuestas como la del CIS de mayo y las publicadas el pasado fin de semana avalan esa recuperación, de la que Sánchez destaca el recorte de la ventaja del PP, que según los sondeos saca cinco puntos a los socialistas. En conversación informal con periodistas, Sánchez ha abogado por «construir la casa desde los cimientos y no desde el tejado», en su labor de recuperación del partido y de oposición institucional.

El giro a la izquierda resulta más significativo tras ocho meses de mandato de la Gestora, que se había marcado como objetivo situar al PSOE en el centro sociológico tras la deriva izquierdista de Sánchez. La Gestora, que allanaba el camino a Susana Díaz, de perfil más conservador, quería colocar al PSOE en lo que las encuestas cuantifican como el 4 ideológico, el centro izquierda, donde se posicionan ocho millones de votantes, y donde «se ganan las elecciones”.

Con ese objetivo, la Gestora socialista reemplazó a Ciudadanos como socio preferente del Gobierno del PP. Los socialistas se abstuvieron en la investidura de Mariano Rajoy y aprobaron el techo de gasto, necesario para la confección de los presupuestos de 2017, junto a los votos de PP y C’s.

Sánchez decreta el fin de la ‘triple alianza’ con PP y Ciudadanos

Ese resurgimiento del bipartidismo y de la «triple alianza» -en palabras de Pablo Iglesias- no se repetirá en el Congreso de los Diputados. Siete meses meses después de votar a favor para 2017, el PSOE rechaza ahora el techo de gasto de 2018 junto a Podemos, devolviendo a Ciudadanos su condición de aliado primordial del PP. Así lo admitió implícitamente Rajoy cuando invitó a Albert Rivera a almorzar en Moncloa un día antes de que el líder de Ciudadanos se reuniese con Pedro Sánchez.

En este sentido, las posturas del PSOE y de Podemos empiezan a coincidir en el Parlamento. Ese encuentro se produce mientras Podemos recupera las tesis errejonistas de mano tendida al PSOE, que fueron señaladas por Iglesias como responsables de que no hubiera sorpasso en las elecciones del 26-J. Se trataría de un nuevo errejonismo sin Errejón.

En su último argumentario interno, Podemos aboga abiertamente por colaborar con los socialistas. «La ciudadanía nos ha pedido que nos pongamos de acuerdo para plantar cara al Partido Popular. No es hora de actuar solo, de intentar protagonismos de un día o buscar lamejor forma de salir en la foto. Es tiempo de buscar acuerdos entre las fuerzas del cambio. La ciudadanía no tolerará que volvamos a fallar», segura el documento interno de Podemos.

«A falta de un acuerdo global sobre la política, podemos ponernos de acuerdo sobre las políticas en el Congreso», ha explicado Sánchez en rueda de prensa tras su reunión este martes con el Rey. El líder socialista aspira a extender su colaboración con Podemos a Ciudadanos en algunas reformas como la constitucional o la electoral. Con el partido de Albert Rivera coincide plenamente en las medidas de regeneración democrática como la supresión de los aforamientos; con Podemos, en las políticas de carácter social; y con IU, en la extensión de nuevos derechos y en abrir debates como el de la eutanasia.

Tras una primera reunión entre la portavoz socialista, Margarita Robles, y la de Podemos, Irene Montero, para poner en marcha la colaboración entre ambos partidos, Sánchez ha insistido en que el PSOE tiene como objetivo ganar al PP en las urnas, aunque no descarta la presentación en el futuro de una moción de censura. «El rumbo está claro, lo que nos diferencia es el ritmo. Vayamos paso a paso, construyamos el edificio desde los cimientos no desde el tejado», ha aclarado.