La Gestora socialista tiene una misión: “centrar” al PSOE. En sentido literal. La nueva dirección del partido -que se siente tan legítima como una elegida en un congreso- considera necesario el retraso del congreso hasta junio para cumplir con ese cometido: reubicar ideológicamente al partido.

Su objetivo es situarlo en lo que las encuestas cuantifican como el 4 ideológico, el centro izquierda, donde se sitúan ocho millones de votantes. “Hay que situar el partido donde se ganan las elecciones”, explican fuentes de la dirección socialista.

La Gestora quiere situar al partido en el centro-izquierda para volver a ganar elecciones

Con un partido de centro, dirigido por una representante de ese socialismo clásico, como Susana Díaz, la Gestora aspira a que el PSOE se recupere electoralmente. Ésa es la tesis que repite la presidenta de la Junta de Andalucía cuando anuncia que el PSOE “se va a levantar”, a recuperar la confianza de los ciudadanos y a volver a ganar elecciones.

El equipo de redactores de la ponencia política, dirigidos por Eduardo Madina, tienen este encargo. El portavoz de la Gestora, Mario Jiménez, el diputado vasco y el responsable de la ponencia económica, José Carlos Díez, presentarán este viernes los nombres de los participantes en el texto que aprobará el Comité Federal para que pueda debatirse en las agrupaciones.

López y Sánchez apuestan por la izquierda

Las candidaturas de Patxi López y Pedro Sánchez contarán con sus propios proyectos económicos y políticos, y presentarán enmiendas a esas ponencias para que el nuevo modelo de partido y su rumbo ideológico se adecue a sus propuestas.

En este sentido, los dos aspirantes a la Secretaría General abogan claramente por un partido de izquierdas, alejado del PP, con el que el PSOE ha establecido una alianza parlamentaria desde que permitió la investidura de Mariano Rajoy como presidente del Gobierno. Pedro Sánchez va incluso más allá y aboga por un entendimiento con fuerzas de la izquierda como Podemos o los nacionalistas.

En este sentido, la Gestora entiende que el viraje al centro es “un cambio” respecto al rumbo ideológico que mantenía la anterior Ejecutiva federal. La dirección interina considera errónea la deriva izquierdista de Sánchez, como muestran sus resultados electorales, los peores de la historia del partido.

Derrotas encadenadas

El PSOE sufrió sus últimas derrotas en septiembre, en las elecciones autonómicas de País Vasco y Galicia. En Euskadi, quedó cuarta fuerza con sólo el 11,94% de los votos, la mitad que en 2012. En los comicios gallegos, Podemos logró el sorpasso y arrebató al PSOE el segundo puesto. Con el 17,88% de los votos, los socialistas batían su suelo electoral en la comunidad, que data de 1981.

Como candidato, Sánchez profundizó en el suelo electoral logrado por Alfredo Pérez Rubalcaba en 2011, cuando logró el 28,76% de los votos. En esas elecciones todavía no existía Podemos. El 20 de diciembre, esa marca cayó al 22,01% de los apoyos, y el 26-J alcanzó el 22,67% de los votos. Sánchez defendió ambos resultados con el argumento de que Podemos no había logrado la segunda posición, como auguraban las encuestas.