«Yo en particular me siento muy próximo a los votantes de Podemos». Pedro Sánchez vuelve a la carga. Durante su visita a la Feria del Libro de Madrid el secretario general del PSOE ha lanzado un mensaje de cercanía a los votantes de Podemos y se ha desmarcado de las «decisiones y formas de actuar» de Pablo Iglesias.

Sánchez comienza así una ofensiva a Podemos con el objetivo de disputarle cuatro millones de votos por la izquierda. La recuperación de ese espacio para el PSOE pasa por señalar las debilidades del proyecto y, muy especialmente, de su líder. Con ese objetivo, el PSOE se abstendrá en la moción de censura que defenderá Pablo Iglesias como candidato alternativo a Mariano Rajoy. El secretario general de Podemos mostrará una imagen de gran soledad en el Congreso, sólo apoyado por los independentistas de ERC y Bildu, ya que la postura de Compromís sigue en el aire.

Paralelamente, el PSOE aspira a volver a liderar un bloque social y establecer alianzas estratégicas con sectores como los sindicatos que se habían alineado con Podemos durante la crisis de identidad del Partido Socialista. El apoyo masivo de sindicalistas a la candidatura de Sánchez a las primarias y la asistencia de agentes sociales al 39 Congreso Federal del PSOE harán visible esa estrategia.

El PSOE no es un club cerrado, sino abierto», asegura para atraer a los movimientos sociales

«Respetaremos el proceso congresual, pero lo abriremos, porque el PSOE no es un club cerrado, es un club abierto», ha explicado Sánchez en declaraciones a los periodistas. «Este Congreso tiene que ser el kilómetro cero de muchas cosas buenas en el ámbito progresista, tenemos que dar cabida al conjunto de progresistas que quieren compartir con nosotros este momento tan especial, después de estos meses que hemos vivido», ha afirmado.

Se trata de “cimentar una alianza social de progreso” y «socializar el poder», según explica el proyecto político presentado por Sánchez durante las primarias, titulado Por una nueva socialdemocracia. El texto utiliza expresiones características de Podemos como la defensa de la participación de la militancia en las grandes decisiones y el «empoderamiento» de las bases. “Es decir, un partido de ciudadanas y ciudadanos maduros y libres con plenos derechos, que piensan, opinan, participan y deciden, y no un partido burocratizado y decaído, cuyos afiliados sean tratados como súbditos a los que se les pide que callen y obedezcan”, explica el documento.

En este sentido, la ofensiva a Podemos incluye la apropiación de algunas de sus tesis, desde la transversalidad errejonista hasta el concepto de plurinacionalidad, que hasta ahora sólo defendía el partido de Pablo Iglesias. En su programa, Sánchez hace una apuesta por una España plurinacional, estableciendo ‘nación’ como un concepto cultural. «España es una nación soberana donde caben naciones culturales como Cataluña y País Vasco, que no son soberanas», defiende.

Ese discurso le ha granjeado una aplastante victoria electoral sobre Susana Díaz en Cataluña. A partir de su confirmación como líder de la oposición, Sánchez intenta evitar contradicciones con la apuesta constitucionalista del PSOE ante el desafío catalán. Con este objetivo, Sánchez ha mostrado su apoyo al presidente del Gobierno frente a la amenaza del referéndum catalán en su primera conversación telefónica. Podemos, por su parte, siempre ha defendido la consulta.

La victoria de Sánchez ha levantado serios temores en Podemos. En un argumentario del 26 de mayo, el partido así lo reconoce abiertamente. «Debemos por  ello saber aprovechar ese escenario para tensionarlo y no permitir que pueda desarrollar una estrategia capaz de consolidar un escenario a medio plazo favorable a sus intereses, que les permita desarrollar una estrategia envolvente contra Unidos Podemos y las confluencias», asegura el documento.

La vuelta del líder socialista se produce además en el peor momento electoral de Podemos. Un informe de Carolina Bescansa sobre el último CIS de abril así lo advierte tras constatar la pérdida de 500.000 votos desde enero. El análisis sitúa a Podemos en una difícil situación, ya que se enfrenta al primer retroceso importante desde las elecciones de junio de 2016 -donde perdió un millón de votos respecto al 20-D. Además, la fidelidad del voto cae en picado ocho puntos. La fuga se produce especialmente en el perfil progresista y socialdemócrata que el PSOE quiere recuperar.