El Ministerio del Interior evaluará este sábado la amenaza terrorista tras los atentados de Barcelona y Cambrils pero todo hace indicar que no se elevará la alerta, dado que pasar al nivel 5 -el máximo en la escala que se utiliza para medir el riesgo- supondría admitir la posibilidad de otro ataque inminente y obligaría a movilizar a militares para extremar la vigilancia en infraestructuras críticas y lugares de gran concentración de personas en plena temporada turística alta. «El sentido común dice que no hay que incrementar el nivel de alerta y que debe mantenerse el actual», declara a El Independiente un alto mando de la lucha antiterrorista en España.

El ministro Juan Ignacio Zoido ha convocado en sesión extraordinaria a la mesa de valoración de la amenaza terrorista a las 10 horas para analizar la situación tras los ataques yihadistas de Cataluña y estudiar un eventual refuerzo de las medidas de seguridad. Se da por hecho que se adoptará algún tipo de determinación, puesto que el titular de Interior se desplazará a continuación al Palacio de la Moncloa para informar personalmente de las medidas acordadas al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. Hay muchos indicios para pensar que España no estrenará el máximo nivel de alerta, introducido en el Plan de Prevención y Protección Antiterrorista que se aprobó el 9 de marzo de 2005 (un año después de los atentados del 11-M).

El órgano que reúne a los máximos responsables de la lucha antiterrorista de la Policía Nacional, la Guardia Civil, el Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado (CITCO), el Centro Nacional de Inteligencia (CNI), los Mossos d’Esquadra y la Ertzaintza volverá a reunirse dos días después, toda vez que ya lo hizo horas antes de la masacre de Barcelona de este jueves -día en que se reúne cada semana- sin que elevara el nivel. Ello evidencia que los servicios policiales y de Inteligencia no manejaban información de la que pudiera intuirse un atentado inminente y que la célula que ha actuado en Cataluña estaba fuera del radar de vigilancia.

«El sentido común dice que debe mantenerse el nivel de alerta», dice a este diario un alto mando de la lucha antiterrorista

España mantiene el nivel de alerta 4 desde el 26 de junio de 2015, a raíz de de los atentados de los que fueron objeto una fábrica estadounidense de productos químicos ubicada en la localidad francesa de Saint-Quentin-Sallavier (cerca de Lyon), una mezquita chiíta de la ciudad de Kuwait, una base militar de la Unión Africana (Amison) al sur de Somalia y dos hoteles en la ciudad tunecina de Susa, a 140 kilómetros de la capital. Este nivel supone un riesgo alto pero no inminente.

La activación del nivel 5 se reserva a situaciones en las que, por la información obtenida por la Policía y los servicios de Inteligencia, se da por segura la posibilidad de un atentado inminente. Esta situación de alarma supone movilizar a militares para extremar la vigilancia en infraestructuras críticas, nudos de comunicación y espacios de grandes aglomeraciones, al tiempo que podría conllevar la «restricción y control del espacio aéreo».

Hasta ahora, pese a los atentados en Inglaterra (Londres y Manchester) y Francia (París y Niza), los expertos no consideraban que hubiera elementos que aconsejaran elevar el nivel de alerta antiterrorista por la existencia de una amenaza añadida para España. La mesa de evaluación se reunirá por primera vez tras la comisión de atentados reivindicados por el Estado Islámico, lo que alimenta la incógnita sobre la decisión que adoptará.  Fuentes policiales consultadas por este diario consideran que, en el momento actual, pasar al nivel 5 supondría «intranquilizar» más a los visitantes y podría desencadenar anulaciones masivas de reservas hoteleras en la temporada de mayor actividad para el sector turístico.

Colocación de bolardos

En cualquier caso, se da por seguro que en la reunión de este sábado se adoptará algún tipo de refuerzo de las medidas de seguridad. Sin esperar a ninguna instrucción por parte del Ministerio del Interior, algunos ayuntamientos -caso del de Madrid- han iniciado ya la colocación de bolardos y maceteros de grandes dimensiones en calles muy concurridas para evitar que puedan cometerse atropellos masivos como el que ha acabado con la vida de 13 personas en Barcelona y que sorprendentemente no se habían instalado en la Rambla pese a las recomendaciones de la Policía Nacional.

Además de instrucciones a las jefaturas superiores para que las juntas locales de seguridad y las comisiones de coordinación adopten medidas de protección que impidan ataques con vehículos de gran tonelaje, entre las medidas que podría acordarse este sábado se incluirá previsiblemente que haya mayor presencia de policías tanto en determinados espacios urbanos como en aeropuertos y estaciones de tren, especialmente frecuentadas en estas fechas.