El último test nuclear perpetrado por el régimen de Kim Jong-Un ha provocado la indignación de la comunidad internacional. Este domingo, Corea del Norte ha conducido su sexta prueba de armamento atómico detonando una bomba de hidrógeno de una potencia «sin precedentes», según la propaganda oficial del país asiático. Oficiales surcoreanos la cifran alrededor de 100 kilotones, más del cuadruple de la desplegada el pasado 9 de septiembre de 2016, cuando llevó a cabo su último test conocido en la instalación militar de Punggye-ri. La de entonces se baremó entre 15 y 25.

La prueba nuclear norcoreana provocó un terremoto de 6.3 grados en la escala de Richter, según el Centro de Estudios Geológicos de Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés). El temblor se hizo notar en regiones fronterizas de China y Rusia. Ocho minutos después, se registró un nuevo movimiento de 4.6 grados, que China atribuye al posible colapso del túnel montañoso en el que se detonó el artefacto.

La prueba se produce menos de una semana después del misil que sobrevoló Japón y añade tensión a una zona inestable

El sexto test de Corea del Norte desde su debut nuclear del 9 de octubre de 2006 -detonó un artefacto de 0.7 kilotones en la misma instalación utilizada este fin de semana- supone una provocación enorme en el actual marco de tensión generado en la zona. Todos los actores relevantes a nivel global han condenado unánimemente el movimiento de Corea del Norte, que agita aun más la ya inestable situación en la península de Corea. La detonación se ha producido la misma semana que el lanzamiento del misil que sobrevoló Japón antes de estrellarse en el Pacífico, y semanas después de la amenaza de Kim Jong-Un de atacar la isla norteamericana de Guam.

«Respuesta militar gigantesca»

En este contexto, Donald Trump no tardó en responder al movimiento estratégico norcoreano, y lo hizo sin descartar ninguna posibilidad. Exactamente igual que tras el misil que sobrevoló Hokkaido, cuando el presidente estadounidense valoró que «todas las opciones» estaban «sobre la mesa». Este domingo, preguntado por los periodistas a la salida de una misa en Washington, el dirigente tampoco descartó un ataque. «Ya veremos», se limitó a responder cuando fue cuestionado directamente por esta posibilidad.

Apaciguarles no valdrá, sólo entienden una cosa’, escribió Donald Trump en Twitter

Horas antes, Trump ya había acudido a Twitter para calificar a Corea del Norte como una «grave amenaza» y para recordar a Corea del Sur que «apaciguarles no valdrá». «Sólo entienden una cosa», sentenció, tras deslizar que la actitud del régimen de Kim Jong-Un suponía «una vergüenza» para China, su socio principal desde hace décadas, al que reconoció estar haciendo esfuerzos por soluciona la crisis, aunque «con poco éxito».

Además, el secretario de Defensa estadounidense, James Mattis, ha advertido de que cualquier ataque norcoreano sobre Estados Unidos o sobre sus aliados tendrá una «respuesta militar gigantesca». «Cualquier amenaza para Estados Unidos o sus territorios, incluido Guam, o a nuestros aliados tendrá una respuesta militar gigantesca. Una respuesta efectiva y abrumadora», ha afirmado Mattis desde la Casa Blanca.

Mattis ha asegurado que Washington no busca la «aniquilación total de un país, en este caso Corea del Norte, pero, como ya he dicho, tenemos muchas opciones».

Condena de China y Rusia

La reacción china a la nueva provocación norcoreana ha sido, también, una de las más escrutadas durante las horas posteriores al test nuclear. Y se ha producido a través de un comunicado del Ministerio de Asuntos Exteriores en el que traslada su «condena enérgica» y la «firme denuncia» de la actitud de su país vecino. En esas mismas líneas, que mantienen un tono idéntico al empleado en anteriores pruebas balísticas y nucleares, China urge a Corea a respetar las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU, que se reunirá este lunes a instancia de Estados Unidos, Japón, Francia, Reino Unido y Corea del Sur, y le insta a «dejar de tomar decisiones equivocadas».

China es sede durante estos días de la novena cumbre de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), cuyo primer día estuvo prácticamente monopolizado por el test norcoreano. Fue allí desde donde se expresó también Rusia, que calificó el acto como un «desprecio ostentoso» de Corea del Norte a las resoluciones de la ONU.

«Las autoridades de Corea del Norte, con sus acciones dirigidas a sabotear el régimen global de no proliferación, generan una seria amenaza para el mundo, para la seguridad en la península coreana y en la región», condenó Moscú a través de un comunicado en el que pedían al resto de países «mantener la sangre fría» y no contribuir a la escalada de tensión. Según confirmó el portavoz del Kremlin, además, Vladimir Putin y Xi Jinping mantuvieron una reunión en la que abordaron el tema y expresaron su «profunda preocupación».

La batalla comercial

Lo cierto, en cualquier caso, es que tanto China como Rusia son los principales socios comerciales a nivel oficial del régimen norcoreano, pese a que en los últimos meses hayan apoyado las sanciones económicas impuestas por la comunidad internacional. Pyongyang, no obstante, se las ha arreglado para esquivar el bloqueo utilizando a empresas puente, que ya fueron señaladas por Estados Unidos a finales de agosto.

Multitud de países africanos comercian abiertamente con Corea del Norte: armas, equipos electrónicos, personal militar…

Se trató entonces de seis empresas chinas, dos de Singapur y una rusa a través de las cuales Corea del Norte accedía a los mercados internacionales. Estados Unidos las incluyó el día 23 de agosto en la lista Clinton del Departamento del Tesoro, lo que le permite expropiar sus bienes en EE.UU, congelar sus cuentas, prohibirles la entrada en su territorio y la posibilidad de hacer negocios con organismos o empresas norteamericanas.

Existen no obstante más empresas de este tipo, y no son desconocidos los acuerdos del régimen de Kim Jong-Un con multitud de países africanos como Namibia, Senegal, Mozambique, Zimbabue, Botsuana, Uganda, Angola o el Congo, a los que Corea del Norte apoya desde los procesos de descolonización y con los que negocia abiertamente. Equipos de radio, armas automáticas, personal de entrenamiento militar…

Es precisamente esta vía la que Estados Unidos se plantea ahora mismo con más seriedad para ahogar a Pyongyang y aislarle internacionalmente por completo. Este domingo, Donald Trump se reunió en la Casa Blanca con el jefe de gabinete John Kelly, el secretario de Defensa James Mattis y otros líderes militares para discutir la respuesta norteamericana a la provocación nuclear de Kim Jong-Un. «Además de otras opciones», aseguró Trump antes del encuentro, «estamos considerando bloquear todo el comercio con cualquier país que haga cualquier tipo de negocio con Corea del Norte».

Y esta amenaza, a quien señala directamente es a China, la mayor potencia que mantiene fluidas relaciones comerciales tanto con Estados Unidos como con Corea del Norte. El gigante asiático lidera este ranking -supone el 85% de las exportaciones de Corea del Norte- por encima de otros actores relevantes como la India y Pakistán. Entre los bienes con los que comercia el régimen de Kim Jong-Un, destacan tanto el carbón como el petróleo.