Fue la primera voz crítica en el seno de la izquierda abertzale que se atrevió a condenar la violencia de ETA. Lo hizo desde la autoridad que le daba haber sido uno de los fundadores de Herri Batasuna allá por 1978. A Patxi Zabaleta no le bastó con condenar abiertamente el asesinato de Miguel Ángel Blanco en 1997 o incluso con desmarcarse poco después de la enésima ruptura de una tregua por parte de ETA. Pese a la presión para no hacerlo, en 2000 dio un paso adelante y fundó Aralar, la primera formación nacida de las entrañas del entorno radical que condenaba abiertamente la violencia terrorista de ETA. Hoy, más de tres lustros después y cuando la banda criminal ha anunciado su desarme, que no su disolución, Zabaleta ha dado a conocer que en diciembre se dará por disuelta la organización política que ha liderado los últimos 17 años.

Aralar dejará de existir y sus militantes se integrarán en el seno de EH Bildu, constituida ahora como formación con entidad propia. Zabaleta ha explicado que la decisión se ha adoptado tras comprobar que el objetivo por el nacieron, que la izquierda abertzale respetara todos los derechos humanos, “se ha logrado”. No oculta que aún percibe una “falta de entusiasmo” a la hora de expresarlo y mostrarlo pero que el mensaje de la izquierda abertzale que hoy sigue liderando Arnaldo Otegi ha cambiado. Zabaleta tiene una hija que llegó a ser detenida en la operación por el ‘caso Bateragune’ para recomponer Batasuna.

La salida de Zabaleta y posterior formación de un nuevo partido, Aralar, no fue bien recibida por el entorno radical

Nada que ver con el que aún profesaba ese mundo a finales de los años 90, cuando Zabaleta, abogado navarro que llegó a defender a miembros del entorno radical, académico del euskera y un referente de la izquierda abertzale durante la Transición, comenzó a sentirse incómodo siendo miembro de HB primero y Batasuna después. El sometimiento de la acción política a la acción violenta de ETA que cada vez era más evidente en la izquierda abertzale provocó que diera el paso de abandonar.

La salida de Zabaleta y posterior formación de un nuevo partido, Aralar, no fue bien recibida por el entorno radical. Algunos sectores no tardaron en cuestionar su decisión e incluso en amenazarle. Desde entonces, Aralar ha jugado un papel de puente entre los sectores abertzales más radicales y los partidarios del cambio defendiendo la necesidad de dar pasos hacia el final de la violencia. Integrada en la coalición EH Bildu, la formación ha tenido presencia en el Parlamento Vasco.