En el escaso tiempo que tardó la líder de Ciudadanos de Cataluña, Inés Arrimadas, en abandonar el convulso pleno del Parlament del día 8 y comparecer ante los periodistas remitió un whatsapp al presidente regional del PP, Xavier García Albiol, para pedir su respaldo a una moción de censura que anunció públicamente un minuto después. “¿Apoyáis?”, terminaba el texto que pudo leer el dirigente popular acompañado de la vicesecretaria de Estudios y Programas de la dirección nacional y diputada autonómica, Andrea Levy.

La maniobra de Arrimadas dejó descolocados a ambos tanto por las formas como por el fondo. Primero porque Ciudadanos había sido muy crítica con el líder de Podemos, Pablo Iglesias, por presentar una moción contra Mariano Rajoy sin posibilidades de prosperar, pero, sobre todo, porque la negativa inmediata del secretario general del PSC, Miquel Iceta, a secundar la iniciativa comprometía la unidad que los tres partidos habían protagonizado en las sesiones del Parlament donde se votó las hoy suspendidas Ley de Referéndum y de Transitoriedad.

El PP, a pesar de sus críticas, está dispuestos a “prestar” dos parlamentarios a CS y sumarse a la moción si sigue adelante

“Que se rompa la unidad es un problema. Ha sido la imagen más potente que le hemos dado a los independentistas”, lamentan desde el PP para agregar que “de seguir adelante la propuesta de Arrimadas van a demostrar los independentistas que son un bloque unido y nosotros no”. De hecho, el PP está aconsejando a la formación naranja que desista de su propósito aunque no parece que esa sea la intención ni de Arrimadas ni de Albert Rivera. Ciudadanos espera llevar la petición de moción al registro de la Cámara autonómica en breve, aunque para registrarla necesitan que otro grupo les “preste” dos diputados puesto que con 25 no tienen suficiente.

Los populares, a pesar de sus críticas, están dispuestos a  ceder esos dos parlamentarios y, en pura lógica, apoyar posteriormente la moción “porque, por nosotros, no será”, afirman. Todo ello sin olvidar que ni Gobierno ni Génova quieren poner en peligro el apoyo que Ciudadanos les presta en el Congreso de los Diputados, sobre todo en plena negociación de los Presupuestos Generales del Estado para 2018. Otra cosa es que lo hagan arrastrando los pies ante una Arrimadas que, se temen en el PP, usará la moción como lanzamiento de su campaña electoral autonómica si, finalmente, todo se sustancia en una nueva cita, esta legal, ante las urnas.

Génova está aconsejando a la formación naranja que desista de su propósito para no comprometer la unidad con el PSC

Y aunque el objetivo de la moción es la convocatoria de elecciones autonómicas, a fin de cuentas el único que tiene potestad para ello es el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, que inmerso en su proyecto secesionista no parece muy partidario de disolver la cámara autonómica a sabiendas que todos los sondeos sobre intención de voto apuntan a ERC como nueva fuerza hegemónica en la región.

Defienden en Ciudadanos que el debate de la moción de censura permitirá visualizar lo que han sido más de cinco años de desgobierno en Cataluña, inmersa en un debate identitario que ha paralizado la gestión ordinaria de la Comunidad, la más endeudada de España y al nivel del bono basura. Y en ese empeño no faltará la posición crítica del PSC y hasta de los “comunes” contra el gobierno de la Generalitat, de modo que, aunque Arrimadas no obtuviera el apoyo de estas dos fuerzas políticas -con las que tampoco prosperaría la moción puesto que Junts Pel Sí y la CUP tienen la mayoría absoluta- el debate podría discurrir por otros derroteros abandonando el “monocultivo” de la secesión.

También busca Ciudadanos “obligar a los independentistas a estar dos días en el Parlament sin hacer campaña al menos esas 48 horas”, aunque no es descartable que la presidenta de la Cámara, la imputada Carme Forcadell, haga una interpretación discrecional del reglamento para intentar impedir la celebración del debate. De hecho, Junts Pel Sí y la CUP han pedido que se suspendan todos los plenos hasta el 1-O.

El PSOE echa el freno a Podemos

Otro debate es el que ha solicitado este miércoles el líder de En Comù Podem en el Congreso, Xavier Domènech, durante su intervención en la sesión de control al Gobierno. Un pleno para que Mariano Rajoy explique en la Cámara Baja antes del 1 de octubre su actuación política en el conflicto con el independentismo catalán. En la exposición de motivos de la petición registrada en el Congreso afirman que “el devenir de los acontecimientos obliga a que esta comparecencia se produzca de forma urgente antes del 1 de octubre de 2017”. El PSOE se muestra dispuesto a apoyar a Podemos aunque discrepa que tenga que ser antes del día señalado por la Generalitat para “celebrar” un referéndun ilegal.  Hasta el PP parece resignado a que Rajoy tenga que comparecer.