El aviso de servicios extranjeros de Inteligencia que llevó este martes a los Mossos d’Esquadra a desplegar un operativo antiterrorista no incluía referencias explícitas ni a la Sagrada Familia ni a ningún otro punto de Barcelona, según han confirmado a El Independiente fuentes de la lucha antiterrorista. La Policía de la Generalitat desactivó el dispositivo horas después tras comprobar que se trataba de una falsa alarma.

A última hora de la tarde del martes, los Mossos acordonaron el entorno de la Sagrada Familia -templo que el pasado año recibió 4,5 millones de turistas, a una media de 12.300 visitas al día-, desalojaron comercios, se cerraron paradas de metro cercanas y se cortaron calles adyacentes como Provenza, Roselló y Cerdeña. El motivo era la presencia de una furgoneta en la zona que levantó sospechas, por lo que movilizaron a sus Tedax para inspeccionar el vehículo y descartar la existencia de explosivos.

“Los Mossos tenían que lavar su imagen después de lo que pasó con la nota de la CIA y han sobreactuado con este operativo. No había ningún aviso concreto. Esto ha sido un show porque necesitaban este número”, señala a este diario un veterano comisario de la lucha antiterrorista.

El Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado (CITCO) -dependiente de la Secretaría de Estado de Seguridad- había facilitado una información a los Mossos proporcionada por servicios de Inteligencia amigos en la que alertaba de que cinco terroristas del Estado Islámico iban a entrar en Europa para atentar. Las fuentes consultadas aseguran que no había ninguna referencia a Barcelona en el escrito -enviado también a la Policía Nacional y a la Guardia Civil- y llamaron la atención sobre el hecho de que ningún otro cuerpo en Europa le diera esa relevancia al aviso. La Policía Autonómica catalana actuó “siguiendo sus protocolos”.

Los Mossos tenían que lavar su imagen y han sobreactuado con este operativo”, sostiene un mando policial

La actuación de los Mossos ante esta supuesta amenaza contrasta con la mantenida en los meses previos al doble atentado del 17 de agosto, el primero cometido por el Estado Islámico en suelo español y que se ha cobrado la vida de 16 personas. El National Counterterrorism Center (NCTC, en el que se integran las principales agencias de información de EEUU como la CIA, el NSA o el FBI) remitieron una nota el pasado 25 de mayo a la Policía de la Generalitat en la que se avisaba de un posible atentado del ISIS en La Rambla de Barcelona.

Como publicó El Independiente, la amenaza fue comunicada a través del Consulado de EEUU en Barcelona al responsable de Información de los Mossos, Manel Castellví. Éste, a su vez, la transmitió al director general de la Policía de la Generalitat, Albert Batllé, quien la trasladó al entonces consejero de Interior, Jordi Jané, quien la puso en conocimiento de Carles Puigdemont.

En aquella ocasión, sin embargo, los Mossos descartaron la amenaza y no adoptaron ninguna medida de refuerzo de la seguridad, como la eventual instalación de maceteros anticamiones o la mayor presencia de agentes en puntos críticos. Esa inacción explica que no fuera abatido sobre la marcha el conductor de la furgoneta que provocó el atropello masivo de La Rambla, Younes Abouyaaqou, y que éste pudiera huir a pie por el cercano mercado de la Boquería sin dificultad después de haber cubierto un trayecto de más de 600 metros y haber arrollado a más de un centenar de personas.

La explosión de Alcanar

Se trata de uno de los fallos que ha puesto de manifiesto la investigación del doble atentado de Barcelona y Cambrils (Tarragona) y que ha motivado severas críticas a la dirección de los Mossos. El hecho de que no se conectara antes la explosión en el chalé de Alcanar (Tarragona), donde los integrantes de la célula terrorista habían llegado a acumular más de 100 bombonas de butano, es otro de los reproches a la actuación de este Cuerpo policial.