Es el otro lado del referéndum, el que combina casi a partes iguales reivindicación y negocio. Aúna confraternidad ideológica con ingresos contables, siempre bienvenidos para seguir alimentando la causa del derecho a decidir. La rentabilidad política se busca en Cataluña y en Euskadi, pero también la económica. A ello se han puesto en algunas ‘Herriko Tabernas’ de Euskadi en las que la izquierda abertzale se ha apoyado para movilizar a sus bases en apoyo al 1-O y para exprimir el ‘procés’ al máximo. Para apuntalar su discurso político y por qué no, para recaudar nuevos fondos económicos.

La coalición EH Bildu ha iniciado una campaña en algunas ‘Herriko Tabernas’, sedes en las que siempre han primado los mensajes de apoyo y las campañas de recaudación dirigidas al entorno de ETA, para divulgar entre los más jóvenes el mensaje de que ahora toca el apoyo al referéndum. Desde hace un par de semanas los mensajes de apoyo a los presos de la banda y en contra de la política de dispersión que todo lo copaban se han relegado para volcarse con el 1-O. Para ello han hecho llamamientos a sus simpatizantes para que compren la ‘estelada’, la bandera independentista catalana, y colgarlas en lugares públicos en señal de apoyo a las formaciones independentistas catalanas.

EH Bildu llama a adquirir esteladas como modo de exhibir el apoyo del País Vasco al proceso unilateral de Cataluña

Estos días en las calles de algunas ciudades y pueblos vascos se pueden ver carteles en los que bajo el lema Esan bai etoerkizunari! (¡Di sí al futuro!) se insta a adquirir esteladas en las ‘Herriko Tabernas’ (Tabernas del pueblo) como vía para mostrar “tu apoyo al procés en Cataluña”. Hasta hace pocos años, en las Herriko Tabernas la única causa y proceso de recaudación de fondos que se activaba eran los relacionados con el entorno de la izquierda abertzale y los presos de ETA. Una red de locales afines al nacionalismo independentista vasco radical presente en casi todos los municipios de Euskadi y contra el que el Tribunal Supremo llegó a sentenciar que en su mayor parte había colaborado en la financiación de ETA.

La ‘catalanización’ de EH Bildu

Hoy, seis años después de que ETA cejara en su acción criminal, en muchas Herriko Tabernas de Euskadi los presos siguen siendo el principal motivo de reivindicación, en su decoración, en sus servilletas reclamando el final de la dispersión, en su música. Ahora, con el procés, se abre camino como fórmula que además de permitir recabar fondos con la venta de esteladas y otros elementos de reivindicación, permite alimentar la aspiración de EH Bildu y su mundo para construir una ‘vía unilateral vasca’ que se asemeje a la catalana, convertida en el espejo en el que mirarse y con el que confrontar con el PNV que apela al “pacto y acuerdo” como único camino para un nuevo estatus político vasco.

En las últimas semanas se han multiplicado las banderas independentistas catalanas en muchos balcones del País Vasco en lo que es un proceso de ‘catalanización’ en algunos sectores del independentismo vasco en señal de apoyo al proceso impulsado por la CUP, -el nuevo referente de la izquierda abertzale en Cataluña-, y el PdeCat. El número de esteladas en Euskadi es evidente que se ha multiplicado. Durante la manifestación celebrada el pasado sábado en Bilbao, en la que según la Policía Municipal participaron más de 32.000 personas, se vieron cientos de ellas y apenas un puñado de ikurriñas.

La venta de esteladas en las Herriko Tabernas se suma al apoyo de Bildu al ‘procés’, convertido en el espejo que quiere trasladar a Euskadi

La izquierda abertzale, bajo la dirección de Arnaldo Otegi, se ha volcado desde hace tiempo con el procés, al que quiere convertir en el nuevo referente del proceso soberanista en el que el País Vasco está inmerso y que bajo el liderazgo del PNV y el PSE poco o nada se asemeja al activado en Cataluña. Un modo de desmarcarse del camino que defiende el PNV y que pasa por alcanzar un acuerdo mayoritario y trasversal en el Parlamento Vasco para dar un nuevo “encaje” a Euskadi en el conjunto del Estado que permita superar el actual Estatuto de Gernika.

En este contexto, la formación de Andoni Ortuzar ha multiplicado en los últimos días un apoyo al procés ante el que el PNV se había puesto de perfil hasta hace poco. La diferencia de los dos caminos, ‘la vía unilateral’ de Puigdemont y la ‘pactada y dialogada’ que enarbola Urkullu dejaba al PNV en una posición incómoda que estos días intenta solventar jugando a dos bandas. Así, mientras en la manifestación del sábado pasado por las calles de la capital vizcaína muchos de sus cargos institucionales y dirigentes de la formación se unían a los dirigentes de EH Bildu, los miembros del Gobierno de Iñigo Urkullu y el propio lehendakari guardaban la ropa no acudiendo al acto. Dos días antes el lehendakari había apelado a la necesidad de ser “honestos” y reconocer que la convocatoria del 1-O carecía de “garantías suficientes”.