El PSOE no ha podido mantener su equilibrismo entre el apoyo al Gobierno frente al referéndum catalán y sus llamadas al diálogo para solucionar el conflicto. Caminando por un alambre, el PSOE sufre los envites de Podemos -que le quiere situar en una posición antidemocrática junto al PP- y de Ciudadanos -que intenta obligarle a posicionarse claramente en contra de cualquier diálogo con los partidos independentistas.

Asediado por ambos lados, Pedro Sánchez ha dicho basta y ha roto con el denominado ‘bloque constitucionalista’ en la escenificación de su unidad frente al soberanismo catalán. Por ese motivo, el PSOE votó en contra de la moción de Ciudadanos que explicitaba ese apoyo este martes por la tarde en el Congreso.

El líder socialista considera que el respaldo general “sin fisuras” otorgado al Gobierno, con numerosas concesiones, es suficiente y hace innecesaria esa escenificación. Entre esas concesiones, Ferraz destaca haber evitado la comparecencia de Mariano Rajoy en el Congreso para explicar las medidas del Gobierno; mantener su indefinición sobre el 155 y silenciar las discrepancias en medidas como la citación judicial de los alcaldes afines al referéndum. “¿Qué más quieren, que pidamos nosotros la aplicación del artículo 155?”, reprocha la cúpula socialista.

Ese hartazo y el malestar con Ciudadanos hizo que ayer se rompiera esa unidad de acción y el PSOE se volviera a quebrar. Los socialistas esperaban el apoyo de C’s por la mañana a su propuesta de creación de una comisión parlamentaria para encontrar una solución política al conflicto. Albert Rivera la calificó de “pasteleo” con los independentistas. Por la tarde, C’s se negó a incluir la palabra “diálogo” -sobre la que pilota la estrategia socialista- en la moción de apoyo al Ejecutivo. Como respuesta, el PSOE votó en contra.

Ese sentido del voto, responsabilidad directa de Pedro Sánchez -que hoy vuela hacia América- no era el que se decidió en la reunión del grupo socialista por la mañana, cuando se quedó en votar a favor o abstención. Por ese motivo, los tres diputados andaluces que se abstuvieron aseguran que fue un error. Se trata de Gregorio Cámara, Antonio Pradas y José Juan Díaz Trillo.

La cuarta díscola, la ex portavoz parlamentaria Soraya Rodríguez, explicó sollozando que su indisciplina fue deliberada porque no podía votar junto a ERC. En Ferraz no la creen. Piensan que también se equivocó pero que ha querido “dignificar” ese error con un discurso de defensa de la unidad de España en el final de su carrera política.

En este sentido, Ferraz minimiza el incendio interno. Pudo ser peor, aseguran. De hecho, poco antes de la votación, un grupo más amplio de diputados alineados con Susana Díaz se reunieron en el patio del Congreso. El secretario de Organización, José Luis Ábalos, que tenía previsto abandonar el Congreso a mediodía, tuvo que fajarse para que el fuego no fuera a más y no abandonó la Cámara hasta pasadas las 21 horas.

La tensión comenzó a las 11 horas, durante la reunión del grupo socialista. El diputado Gregorio Cámara -uno de los que ha roto la disciplina de voto- catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad de Granada y secretario de Libertades y Política Territorial del PSOE andaluz, abogó por “no demonizar” la aplicación del artículo 155, mientras explicaba su alcance y desarrollo. El diputado aclaró que se trata de una medida garantista y que su demonización sólo sirve para dar alas al independentismo.

Tras la polémica del día anterior por la postura del PSOE sobre ese artículo, la portavoz parlamentaria, Margarita Robles, intentó zanjar el debate recordando que es el Gobierno quien debe decidir si adopta esa medida o no. Robles buscaba así reducir la presión que se está trasladando al PSOE sobre la posible suspensión de competencias en Cataluña.

Intervino Patxi López, responsable de Política Federal del PSOE, que abogó por pedir al Gobierno “proporcionalidad e inteligencia” en las medidas para evitar la consulta del 1 de octubre. En este sentido, la cúpula de Ferraz considera que el Gobierno ya está aplicando el artículo 155 de facto, ya que ha intervenido las cuentas y ha tomado el mando de los cuerpos de seguridad a través de la Fiscalía. “Tienen el dinero y la policía. ¿Qué más quieren intervenir, la educación o la sanidad?”, explican los dirigentes de Ferraz, que insisten en la determinación del PSOE de mantenerse en defensa de la legalidad.

En este sentido, la cúpula socialista considera que el Gobierno está siendo poco inteligente a la hora de tomar iniciativas como que la Fiscalía llame a declarar a los alcaldes que han anunciado su colaboración con la consulta. Esa medida sólo fomenta el “victimismo” de los independentistas a juicio del PSOE, que mantiene su silencio al respecto para seguir apoyando al Gobierno en su defensa del Estado.