La primera declaración del mayor de los Mossos d’Esquadra, Josep Lluís Trapero, ante la juez que lo investiga por la posible comisión de un delito de sedición tuvo un momento tenso cuando el máximo responsable operativo de la Policía de la Generalitat le reconoció a la magistrada Carmen Lamela que se marchó a su casa cuando los guardias civiles aún se encontraban en el interior de la Consejería de Economía y Hacienda tras practicar el registro y mientras una muchedumbre se concentraba a las puertas para impedir la salida de la comitiva judicial. Ese pasaje del interrogatorio transcurrió de la siguiente forma:

Juez.-A las 2 [de la mañana] les dicen [los guardias civiles] que sí quieren salir…
Trapero.-
No, entre la 1.30 y las 2 lo que se hace es la maniobra [aprovechando que] empieza a haber menos gente. Hay un poco de carga policial para llegar a los vehículos, se empieza a abrir la vía para poderlos sacar, se llama a las grúas y es a las 3 cuando se pueden retirar todos los vehículos.

Juez.-¿Y después qué pasa? En ese momento no salen todos los guardias civiles…
T.-Sí, a las 3 de la mañana.

J.-¿Ya no quedó ningún guardia civil en el edificio?
T.-No se lo puedo decir con exactitud porque en ese momento yo ya no estaba.

J.-Tenía usted un problema gordo ahí. ¿Ya no estaba?
T.-En ese momento, a las 3 de la mañana, yo no no estaba allí ni en el centro de mando.

J.-¿Se había ido a su casa o dónde estaba? ¿Se desentendió del problema?
T.-No me desentendí del problema, señoría.

J.-Como no sabe qué pasaba… Usted tenía un problema y dice que a partir de las 3 ya no sabía qué pasaba…
T.-No le he dicho que no sepa, [sino que] a las 2 es cuando se abre la línea policial…

J.-¿Y después? Dice usted que salieron todos y que ya no sabe más…
T.-Hay cosas que las sé con más precisión y otras con menos. Las que yo gestioné de manera directa las sé con más precisión. A esa hora, señoría, quedaba bastaste poca gente ya, lo único que quedaba era la recuperación de los vehículos y yo no estaba allí, no lo estaba gestionando yo. Lo estaba gestionando otro mando, un comisario.

J.-Por todo lo que ha contado hasta ahora, usted sí lo estaba gestionando. Estoy siguiendo su relato. Estuvo hablando todo el día con unos y con otros y resulta que a las 2 de la mañana considera que ya está todo acabado y que ya no tiene más interés en el asunto.
T.-No, yo no he dicho…

J.-…no, se lo pregunto yo. No he dicho que [usted] haya dicho. Está usted tan pendiente y de golpe, a las 3 de la mañana, ya no sabe más…
T.-Porque es una situación en la que no observamos ya grandes riesgos de orden público, ha ido muy a la baja. Desde las 12 ha bajado la concentración de gente, la secretaria judicial ya ha salido de allí y se está esperando a la Guardia Civil a que puedan recuperar los vehículos para marcharse. No es que no sea importante. Hay otro comisario; sencillamente no estoy yo.

J.-Dice usted que a las 3 salieron todos los guardias civiles. ¿Ya no quedó nadie en el edificio?
T.-No, pienso que quedaron algunos [hasta] más tarde. Fue progresivo porque, por lo que después me he informado, las grúas no se pidieron todas al mismo tiempo.

Trapero compareció el pasado 6 de octubre en calidad de investigado ante la titular del Juzgado Central 3 de Instrucción de la Audiencia Nacional para declarar por el dispositivo desplegado por los Mossos ante la concentración multitudinaria registrada el pasado 20 de septiembre a las puertas de la Consejería de Economía y Hacienda mientras la Guardia Civil practicaba la diligencia de entrada y registro por orden del Juzgado de Instrucción 13 de Barcelona. Éste es el órgano que investigaba los preparativos del referéndum de autodeterminación del 1-O y el que ordenó la detención de 14 altos cargos, entre ellos el número dos de Oriol Junqueras (Josep María Jové).

Trapero dijo a la instructora que supo del dispositivo desplegado por la Guardia Civil a las 7.45 horas a través de la prensa

En aquella declaración, desvelada este miércoles por el diario Ara, Josep Lluís Trapero explica a la instructora que supo del dispositivo desplegado por la Guardia Civil a las 7.45 horas a través de los medios de comunicación y que, conforme fue conociendo detalles de los escenarios en los que se iban a producir los registros, los Mossos fueron enviando unidades y vehículos en función de su disponibilidad.

Según concretó Trapero, después de recibir cinco peticiones de ayuda de la Guardia Civil, llegaron a haber destacadas en la zona 13 unidades de la Brigada Móvil. Éstas se colocaron en la esquina de Gran Vía debido a que la multitud de personas que había ya congregadas no les permitía penetrar más. “No nos ven [a los Mossos] porque la masa lo impide”, sostuvo.

‘Materialmente imposible’

El jefe operativo de los Mossos negó la versión expuesta por la Guardia Civil en el sentido de que reclamaban efectivos y le contestaban que era innecesario porque no había una situación real de peligro, pero admitió que no se pudo atender el requerimiento de que les hicieran un cordón de 40 metros porque ya “era materialmente imposible sin causar un grave problema de seguridad ciudadana y orden público”.

Según su relato, el pasillo empezó a hacerse en torno a las 18.30 tras el ofrecimiento realizado por voluntarios de la Asamblea Nacional Catalana (ANC), una de las dos organizaciones soberanistas que convocaron aquella concentración. Y una hora más tarde trazaron la “línea policial” para facilitar la salida de la comitiva judicial cuando completaran el registro.

El presidente del TSJC telefoneó a Trapero para mostrarle su preocupación por la muchedumbre que veía por televisión

Trapero desveló que tuvo conversaciones con el presidente del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC), que le telefoneó sobre las 16.30 horas para mostrarle su preocupación debido a la muchedumbre que se veía en las imágenes que difundían la televisión y los periódicos. Él le devolvió la llamada media hora más tarde tras hablar con mandos de la Guardia Civil, que le habían anunciado que la diligencia terminaría de practicarse en torno a las 20.15 horas.

El mayor de los Mossos detalló que, primeramente, los guardias civiles dijeron que sólo saldrían los que iban de paisano y que en el edificio permanecerían los uniformados, que no saldrían si no era en sus vehículos oficiales. Así se lo habían comunicado en el lugar de los hechos a la intendente Teresa Laplana -también imputada en la causa por sedición- y el coronel jefe de Barcelona a un comisario de la Policía Autonómica.

‘No salían por decisión suya’

El plan se modificó. Los agentes de paisano ya no saldrían sin el resto de la dotación y la letrada de la Administración de Justicia, tampoco. “Llamé al presidente del TSJC para informarle del resultado y decirle que no salían por decisión de ellos”, relató Trapero, que desveló que su interlocutor le comentó que el motivo del retraso era la presentación de procedimientos de habeas corpus y la recusación del juez.

Ante esa situación, la Policía de la Generalitat volvió a contactar con la Guardia Civil, que le dijo que tenían un “problema informático en la copia de un soporte” y que eso podría demorar la diligencia durante “toda la noche”. Ello les llevó a desmontar la línea policial que, con la ayuda de la ANC, habían logrado habilitar.

Vehículo de la Guardia Civil destrozado a las puertas de la Consejería de Economía y Hacienda de la Generalitat durante el registro.

Vehículo de la Guardia Civil destrozado a las puertas de la Consejería de Economía durante el registro. EFE

Tras recibir una llamada del juez de guardia para que sacara a la comitiva judicial, Trapero contó a la juez Lamela que ordenó que se le preguntara a la secretaria judicial si quería abandonar ya la Consejería de Economía y fue cuando la secretaria judicial dijo que sí. Lo hizo tras descubrir un inspector de la Unidad de Mediación de los Mossos que esa sede de la Generalitat se conectaba, a través de la segunda planta, con un teatro contiguo.

En un escrito aportado a la causa, la letrada de la Administración de Justicia dijo que llegó un momento en que no pudo aguantar más la tensión y decidió marcharse por el teatro, camuflada entre la gente que había acudido a la función.

Trapero indicó que ofreció esa opción por “rapidez” y que, de no haber sido aceptada, se habría vuelto a montar la línea policial. Fue ya a las 2 de la mañana cuando, aprovechando que ya había menos gente congregada, los Mossos tomaron posiciones y realizaron maniobras de aproximación para que los guardias civiles pudieran acceder a los vehículos.

Helicóptero vigilando los coches

Durante el interrogatorio, a preguntas del fiscal, el mayor de los Mossos d’Esquadra niega también la inacción de los agentes desplegados en el operativo ante las peticiones de ayuda de la Guardia Civil, una vez comunicado que en los coches abandonados y destrozados hay armamento y munición.

“La novedad que nos comunican a las 13.20 es que en esos vehículos puede haber armas. A esa hora hay 10.000 o 12.000 personas. Es imposible entrar y recuperar los coches”, dice Trapero, que insiste sin embargo en que “aun así hicimos cosas”.

Concretamente, según el relato del responsable del cuerpo, los Mossos centraron la vigilancia del helicóptero presente en el dispositivo sobre los vehículos de la Guardia Civil. Al mismo tiempo, pidieron a los voluntarios de la ANC que “tuvieran visión sobre los coches” y, en un momento dado, trataron de “reclutar agentes de paisano con la intención de entrar y rodear los vehículos”.

“A medida que los fuimos reclutando fueron entrando y alguno estuvo allí. Al final no pudimos hacerlo y reclutar a ese tropel, no fue posible. ¿Por qué? Pues porque de 12.000 personas pasamos a 20.000 y no pudimos entrar”, detalla Trapero.

La llamada de Jordi Sánchez

Tanto el fiscal como la juez preguntan en repetidas ocasiones al mayor de los Mossos d’Esquadra por su relación con Jordi Sánchez y Jordi Cuixart, y por el rol de los presidentes de ANC y Òmnium en la organización de la manifestación. De Cuixart afirma conocerle “de vista, por la tele”, aunque sí reconoce que durante la jornada del 20 de septiembre habló con Sánchez.

“Recibo una llamada de él sobre las 12 de la mañana, más o menos. Ofreciéndose”, dice Trapero, que asegura que un sargento de los Mossos dedicado a la interlocución con los manifestantes –práctica habitual en el cuerpo- estaba presente en la escena desde las 10.30 de la mañana.

“Él me llama para ofrecerse y para hacer la mediación en la medida que él pueda, y con la gente de su organización con la que tenga ascendente”, subraya en varias ocasiones Trapero, que rechaza señalar a Sánchez ni como instigador ni como responsable de la movilización o el mantenimiento del acoso a la comitiva judicial y la Guardia Civil.

De hecho, Trapero asegura al final del interrogatorio no tener conocimiento directo ni de que Sánchez y Cuixart incitaron a continuar con la movilización desde lo alto de un coche de la Guardia Civil, ni de que voluntarios de la ANC repartían comida ni de que en la concentración se gritaba a los agentes “no vais a salir”. “Si se dio, lo sabrá gente mía seguro, personalmente yo no”, se desentiende el mando policial.