El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, ha pedido una reunión urgente del Parlament para frenar el «directorio» de Mariano Rajoy. «El pueblo de Cataluña no puede aceptar este ataque, la humillación llega a todos los estamentos de la vida pública y se sitúa fuera del estado de derecho», ha señalado.

El pleno, que se celebrará durante la próxima semana, servirá muy probablemente para «levantar la suspensión» de la declaración de independencia del 10 de octubre, como han reclamado tanto los partidos integrantes de JxS, PDCat y ERC, como la CUP y las entidades soberanistas que hoy han vuelto a convocar una manifestación multitudinaria en Barcelona. Carme Forcadell, presidenta del Parlament, ha convocado a la Junta de Portavoces el lunes a las 10.30 de la mañana, para fijar ese pleno.

«Las medidas del Gobierno suponen la supresión del autogobierno catalán. Ha emprendido, con el apoyo del PSOE y Ciudadanos, el peor ataque desde el dictador Francisco Franco», ha dicho Puigdemont. El Gobierno, ha lamentado, «se ha autoproclamado de manera ilegítima cono gobierno de los catalanes. Quiere que un grupo de personas teledirija la vida en Cataluña».

Señala al Rey, el PSOE, C’s

El presidente catalán ha destacado la connivencia de PSOE y C’s en las medidas aprobadas hoy por el Consejo de Ministros, pero también la de Felipe VI, al afirmar que «no es la primera vez que también con concurso del Rey las instituciones catalanas reciben golpe».

Sin embargo, ha advertido el president, el pueblo catalán «se ha levantado cada vez más fuerte y determinado, consciente de que las agresiones han ocultado siempre la incapacidad de hacer política». La solución, según Puigdemont, no ha sido otra que «alcanzar mayores cuotas de augotobierno». 

«Lo que se está haciendo con Cataluña abre la puerta a otros abusos en cualquier parte», ha dicho el president dirigiéndose en castellano a los ciudadanos de toda España. Puigdemont ha apelado también a los ciudadanos del resto de Europa para afirmar que si los ideales europeos «están en riesgo en Cataluña, lo están en toda Europa» y ha reclamado la «protección» de la Europa democrática.

 Reclama la «protección» europea, si los ideales europeos «están en riesgo en Cataluña, lo están en toda Europa»

En este contexto, ha asegurado que la Generalitat «no emana de la Constitución», puesto que deriva de la Generalitat republicana mantenida en el exilio, «por tanto ninguna decisión de este Gobierno puede borrar esta voluntad persistente en el tiempo, lo que tenemos nos lo hemos ganado con la fuerza de la gente y de la democracia». 

«Nuestras propuestas de diálogo han tenido siempre la misma respuesta: el silencio o la represión», ha afirmado el presidente de la Generalitat, mientras decenas de personas permanecían concentradas en la Plaza Sant Jaume frente al Palau de la Generalitat.

El presidente de la Generalitat ha comparecido horas después de que Mariano Rajoy haya anunciado las medidas que se llevarán a cabo para aplicar el artículo 155 de la Constitución. Entre ellas, el jefe del Ejecutivo ha anunciado el cese del presidente catalán, del vicepresidente y del resto de consejeros que forman el Govern, además de los Mossos d’Esquadra y la televisión pública autonómica, TV3.

Puigdemont, en su carta enviada el jueves en respuesta al requerimiento del Gobierno, amenazaba con declarar la independencia en el caso de que finalmente se pusiera en marcha el artículo 155. Esta respuesta no fue válida para el Ejecutivo, que no tardó en responder al líder catalán que comenzarían los trámites para intervenir la región ante su negativa de volver a la legalidad que tenía Cataluña antes del 6 de septiembre, cuando se votaron las leyes de desconexión en el Parlament.

Al conocer la intención del Gobierno, JxS y la CUP se reunieron en la cámara catalana para discutir precisamente la fecha en que tendría lugar dicha declaración de independencia. La formación antisistema ha ejercido una gran presión durante las últimas semanas para que se declarara la DUI después de que Puigdemont la dejara en «suspenso» el pasado 10 de octubre, algo que causó una gran indignación en la formación de Anna Gabriel.