La Fiscalía Anticorrupción ha asegurado este miércoles en el juicio por los primeros años de actividades de la trama Gürtel (1999-2005) que se celebra en la Audiencia Nacional que el ex viceconsejero de Presidencia de la Comunidad de Madrid Alberto López Viejo controlaba todos los actos en los que asistía la ex presidenta regional Esperanza Aguirre e indicó con qué empresas contratar los mismo y que se fraccionasen las facturas.

Así lo ha manifestado la fiscal Concepción Sabadell durante la exposición del informe de sus conclusiones finales. Según ha dicho, cuando López Viejo era concejal de Limpieza Urbana y Desarrollo Ambiental ya era conocedor de las «irregularidades» a la hora de hacer una «selección intencionada» de una empresa adjudicataria y de «asumir la falsedad» de las facturas, como ocurrió con la campaña de concienciación de basuras que «nunca se realizó».

«La Administración no puede pagar un servicio que no se ha prestado», ha subrayado la representante del Ministerio Público. Asimismo, ha asegurado que una vez que se convirtió en viceconsejero de Presidencia continuó con esta actividad delictiva porque «eludió todo tipo de controles para contratar de forma directa» con empresas de Correa.

Irregularidad palmaria

«Era una irregularidad palmaria en el modo de contratar», ha añadido. La fiscal ha recordado que funcionarios de la Comunidad de Madrid explicaron que cada consejería se encargaba de contratar los actos que dependían de su departamento, independientemente de si asistía o no Aguirre. En este sentido, ha hecho hincapié en que era López Viejo, con la «indispensable colaboración» de su asesor, y acusado, Pedro Rodríguez Pendás, el que controlaba todos estos actos.

Rodríguez Pendás era el encargado de trasladar a las empresas de Correa, incluso a las utilizadas como «pantalla», y a los funcionarios de la Comunidad de Madrid con qué empresas contratar, cómo facturar, qué precio indicar en las hojas de costes y cómo hacer el fraccionamiento de pago de los actos.

Por último, ha señalado que el fraccionamiento de los actos en los que participó Esperanza Aguirre comenzaron a hacer de una forma «muy burda», troceando las facturas con una sola empresa. Sin embargo, posteriormente, se acordaron con muchas más empresas con el fin de «ocultar y dificultar su descubrimiento».