El juez que investigaba la muerte del ex presidente de Caja Madrid Miguel Blesa ha archivado la causa tras constatar que las declaraciones de los testigos en sede judicial cuadran con las conclusiones emitidas por el médico forense en su informe de autopsia y con el atestado elaborado por la Guardia Civil sobre las circunstancias del suceso. El ex banquero se quitó la vida con un disparo de rifle a bocajarro en una finca de la localidad cordobesa de Villanueva del Rey. Caso cerrado.

Según ha podido confirmar El Independiente en fuentes jurídicas, el titular del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción 2 de Peñarroya-Pueblonuevo (Córdoba) dictó un auto el pasado 10 de octubre acordando el archivo de las diligencias -con el visto bueno del fiscal- tras acreditar por las pruebas recabadas que se trató de un suicidio. «Desde el punto de vista jurídico-penal, no hay ningún dato que indique otra causa de muerte (accidente…)», añadieron las citadas fuentes.

Entre otras diligencias practicadas, el juez ha tomado declaración en calidad de testigos a las personas que se encontraban en la finca cuando Blesa fue hallado muerto: el gestor cinegético Rafael Alcaide y los dos guardas de las instalaciones. Ellos fueron los que, alertados por el ruido del disparo, descubrieron el cuerpo del ex banquero tumbado en el suelo junto a su vehículo.

El juez archiva la causa con el visto bueno del fiscal tras conocer el informe de la autopsia, el atestado policial y tomar declaración a testigos

En concreto, Miguel Blesa fue hallado con un disparo en el pecho minutos antes de las 7.50 horas del pasado 19 de julio en la finca Puerto del Toro, en el término municipal de Villanueva del Rey. Había viajado desde Madrid hasta ese paraje del valle del Guadiato para pasar unos días de descanso junto a sus amigos Fermín Gallardo y Rafael Alcaide, gestores cinegéticos de dicha hacienda a través de la empresa Galca Gestión Cinegética y Forestal SL. Los últimos metros que recorrió el banquero fueron los que separan el cortijo -en cuyo salón desayunaban Alcaide y los dos guardas aquella mañana- de la cochera, adonde se dirigió con la excusa de que iba a mover el coche para evitar que estuviera expuesto al sol.

El antiguo presidente de la caja madrileña sólo necesitó apretar una vez el gatillo de su rifle de 7 mm para quitarse la vida: una bala le destrozó la zona izquierda del tórax. La segunda quedó en el cargador. A las 8.40 horas, la dotación del Servicio de Emergencias Sanitarias 112 que se desplazó al lugar de los hechos certificó su muerte tras hacerle un electrocardiograma que constató la ausencia de actividad eléctrica en el corazón. Le faltaban tan sólo 20 días para cumplir los 70 años.

El suicidio se producía cinco meses después de que la Audiencia Nacional lo condenara a seis años de prisión por apropiación indebida en el caso de las tarjetas black -tras gastar 436.688 euros con cargo a su tarjeta- y antes de que el Tribunal Supremo revise la sentencia. Blesa también estaba imputado por los sobresueldos que se repartió la cúpula de Caja Madrid y por la emisión de participaciones preferentes (pieza separada del caso Bankia), extinguiéndose su eventual responsabilidad penal con su fallecimiento.

Miguel Blesa llevaba dos balas, pero tan sólo necesitó apretar una vez el gatillo de su rifle: la otra se quedó en el cargador

Frente a la tesis de la familia, que mantuvo hasta el último momento que Blesa habría muerto al disparársele accidentalmente el arma y que no se encontraba en un estado depresivo pese a sus problemas judiciales, la Guardia Civil y el juzgado barajaron desde el principio el suicidio como única opción. Esta idea quedó confirmada tan sólo 24 horas después de que los guardas y uno de los gestores de la finca encontraran al ex banquero desangrándose en el suelo tras descerrajarse un tiro a bocajarro, a la luz del informe preliminar del forense: «Autolesión por arma de fuego».

Como desveló este diario, la reconstrucción de las últimas 10 horas de vida del ex banquero ofrecía numerosos indicios que permitían aventurar que aquél había tramado un plan para suicidarse. Llegó a la finca cordobesa -propiedad de la sociedad Las Rozuelas del Valle SL, controlada por la familia del dueño de la constructora cordobesa Prasa- sobre las 2 de la madrugada, una hora inacostumbrada en sus visitas a Puerto del Rey. Teniendo en cuenta que son unos 386 los kilómetros que separan Madrid de Villanueva del Rey, debió de iniciar su último viaje sobre las 22.30 horas.

Entrada a la finca 'Puerto del Toro', donde Miguel Blesa se quitó la vida.

Entrada a la finca cordobesa ‘Puerto del Toro’, donde Miguel Blesa se quitó la vida el pasado mes de julio. EP

«No debió de dormir en toda la noche porque, cuando Rafael Alcaide bajó a desayunar a las 7.30 horas, él ya estaba allí. Cuando oyeron el tiro, alguien pensó que estaban probando un rifle, pero mi socio salió a correr y vio que el maletero estaba abierto y que Miguel estaba en la parte delantera del coche. Estaba como si se hubiese echado en el capó», relata Fermín Gallardo.

Blesa viajó con 145 euros en el bolsillo, sin más pertenencias que una muda y una camisa y en solitario, utilizando el vehículo de su mujer. Según ha podido confirmar El Independiente, semanas antes había empotrado el suyo contra la fachada de El Campillo, finca de San Lorenzo del Escorial (Madrid) -a unos 30 kilómetros del Valle de los Caídos- en la que ofreció el banquete el primogénito de José María Aznar (José María Aznar Botella) tras contraer matrimonio con Mónica Abascal Ruano el 17 de diciembre de 2011.

Viajó a Córdoba con el coche de su esposa porque el suyo lo empotró semanas antes contra la finca en la que el hijo de Aznar celebró su boda

A diferencia de otras ocasiones, el ex presidente de Caja Madrid acudió al coto cordobés con su propio rifle. Fermín Gallardo tiene claro que fue una manera de no comprometerlos ni a él ni a su socio, que le solían dejar el arma con el que abatía piezas de caza mayor en las fincas que la empresa de Gallardo y Alcaide explotan cinegéticamente en la sierra de Córdoba. En Puerto del Toro, Miguel Blesa abatió en 2009 un venado y un gamo medallas de oro, según se detalla en el catálogo de trofeos del que informó El Confidencial.

No se explica que se desplazara a Villanueva del Rey con arma cuando en aquellos momentos no se podía cazar. Quedaban 12 días todavía para que en la finca se pudiera llevar a cabo caza selectiva (permiso que concede la Administración con el que se busca reducir la población de reses o eliminar los animales defectuosos), según ha confirmado Gallardo. La autorización concedida tenía como fecha de inicio el 1 de agosto.

También hacía que se desvaneciera la hipótesis del accidente fortuito el hecho de que el rifle se encontrara en el maletero y que el cadáver de Miguel Blesa apareciera en la parte delantera del vehículo, concretamente junto a la rueda derecha. Si -como dijo- pretendía mover el coche, no tenía sentido que hubiera cogido el arma. No es aventurado pensar que el ex presidente de Caja Madrid colocara el rifle con la culata apoyada en el suelo, se encañonara el pecho y se inclinara para poder alcanzar con sus dedos el gatillo.

El teléfono de su esposa

Quizá el indicio que de forma definitiva ratificaba la hipótesis del suicidio fue su insistencia por que su anfitrión en el coto tuviera el teléfono de su esposa. «Por si por cualquier causa la tienes que llamar», le comentó a Rafael Alcaide minutos antes de apretar el gatillo del rifle. «¿Por qué quería asegurarse que esa persona tenía el móvil de su esposa? Indudablemente porque venía con una idea», se responde Gallardo. El informe de autopsia lo terminó confirmando todo.

Aunque hacía dos años que no iba a cazar, Miguel Blesa había encontrado en este paraje cordobés un refugio ante la hostilidad que encontraba en la capital debido a su gestión en Caja Madrid y el escándalo de los gastos con la tarjeta opaca, según cuentan sus amigos. En Puerto del Rey había estado del 20 al 27 de mayo junto a su mujer, hija, yerno y nietos y nadie podía imaginar entonces que, dos meses después, sería el sitio elegido para quitarse la vida. Caso cerrado.