Ha dedicado 14 años de su dilatada vida diplomática, 35 años, a representar en diversos cargos primero a la Unión Soviética y luego a la Federación Rusa en la legación diplomática en España. Dmitry Sokolov, que en agosto pasado ha vuelto a Madrid, esta vez como Ministro Consejero de la Embajada, reconoce que la Revolución Rusa de 1917 representa “una página trágica de nuestra Historia”. La gran lección en este centenario es clara: “No más revoluciones”. En el magnífico edificio de la embajada, Sokolov nos explica los detalles, aquí una mancha de sangre, allí un obrero con un anillo ostentoso, de uno de los cuadros de Ilya Glazunov, en el que Lenin encabeza una marcha, con retratos de Marx, en la Plaza de las Catedrales del Kremlin en Moscú.

Pregunta.- ¿Cómo se está viviendo en su país el centenario de la Revolución Rusa? En España hay una gran fascinación por el acontecimiento. ¿También hay gran interés en la población y el gobierno ruso?

Respuesta.- Sí, hay interés. Desde enero funciona un comité organizador de los eventos del centenario de la Revolución Rusa y están previstas y en curso más de un centenar de actividades (proyectos artísticos, editoriales, cinematográficos, educacionales, conferencias y mesas redondas) dentro y fuera de Rusia. En España es el Centro de Ciencia y Cultura de Rusia donde se realizan eventos de este tipo. Desde la embajada participamos en muchas conferencias.

P.- ¿Cómo se ven desde la Rusia de hoy los acontecimientos de 1917?

R.- Es un periodo complicado, controvertido, difícil de la Historia de Rusia. Ahora tratamos de analizarlo desde el punto de vista histórico y alcanzar conclusiones. Pero lo que quiere transmitir nuestro gobierno es que tenemos que llegar a una reconciliación y no despertar rencores del pasado. El presidente Vladimir Putin, en su mensaje anual a la Asamblea Federal, dijo, a propósito del centenario de la Revolución Rusa: “…Las lecciones de la Historia las necesitamos en primer término para la reconciliación y la consolidación del consenso civil y político en la sociedad que hemos logrado hoy. No es admisible arrastrar las diferencias, el rencor, las ofensas y el ensañamiento del pasado al día de hoy…Ni hacer especulaciones con las tragedias que han afectado a casi todas las familias en Rusia. Somos un pueblo unido. Tenemos solo una Rusia”.

P.-  ¿Es lo que explica que sea posible canonizar al zar Nicolás II y a la vez que haya una estación de metro en Moscú con el nombre de quien organizó su ejecución, Pyotr Voykov, por ejemplo? O que se siga rindiendo culto a Lenin.

R.- Es la muestra del pluralismo en Rusia. Existen distintas opiniones. El pueblo tiene sus ideas y la muestra de ello es que tenemos monumentos a líderes del movimiento blanco, a figuras destacadas del imperio zarista y también calles dedicadas a Lenin. San Petersburgo, por ejemplo, está en la región de Leningrado. Es el reflejo de lo que pasa en la sociedad. Algunos rusos recuerdan positivamente al régimen soviético. La mayor parte de la sociedad quiere desarrollar la democracia.

P.- ¿Y Lenin? ¿Está bien que siga en el mausoleo en la Plaza Roja? ¿Es un referente más allá de los comunistas?

R.- Yo personalmente creo que no. Hay distintas opiniones. Pero el Partido Comunista actual se dice leninista y estalinista aunque en la práctica no es así. La ideología del partido de Lenin defendía la toma del poder por la fuerza y no creo que sigan esa línea revolucionaria.

P.- ¿Y cómo es la mirada hoy hacia la figura de Stalin?

R.- Depende de las convicciones de cada uno. Hay quienes le respetan como jefe del Estado durante la Gran Guerra Patria (Segunda Guerra Mundial). Otros saben de las purgas. Hay quienes incluso las justifican. Para el gobierno forma parte de la Historia pero no es su tarea dar una evaluación ideológica a todos los hechos del pasado.

P.- ¿Qué vestigios quedan del comunismo en Rusia, además del Partido Comunista? ¿Podría volver al poder en un futuro cercano?

R.-  Antes de la Revolución se llamaba Partido Obrero Socialdemócrata y actuaba casi en la clandestinidad. Después de la Revolución era el partido único y se fundió con el Estado. No estaba interesado en la Revolución sino en mantener el régimen. Una vez desaparecida la URSS, ahora es un partido con fuerte representación parlamentaria pero no es revolucionario, sino reformista. Es heredero en cierto modo del Partido Comunista de la URSS pero es otro. No creo que pudiera tener apoyo suficiente para volver al poder. Pero lo que no va a hacer es liderar a las masas a encabezar una revolución.

P.- ¿Cuál es el legado más importante de esa Revolución de octubre?

R.- Los eslóganes de la revolución bolchevique eran muy importantes, lo que quería el pueblo en ese momento: paz en un país agotado por la guerra, tierra, control de los obreros sobre las fábricas, y eso influyó en las masas. Cuando se construyó el nuevo Estado, con sus contradicciones, hubo logros que tuvieron impacto en el mundo occidental. La jornada laboral de ocho horas, la igualdad de género (en la URSS las mujeres empezaron a votar y a ser votadas), derecho a descanso… todo esto llevó a gobiernos occidentales a transformar su política social para ganar terreno a los partidos socialistas en sus países. Lo que ahora llamamos Estado del bienestar en la Unión Europea, por ejemplo, debe mucho a la Revolución Rusa.

Lo que ahora llamamos Estado del bienestar en la Unión Europea, por ejemplo, debe mucho a la Revolución Rusa”

P.- Pero en su origen nace como un golpe contra el gobierno fruto de la revolución de febrero y luego genera una guerra civil cruenta.

R.- Es un evento controvertido pero importante. La Revolución Francesa trajo libertad, igualdad y fraternidad, pero también la guillotina y mucha violencia. Eso no impide a los franceses celebrar su fiesta nacional. En la época soviética nuestra fiesta nacional coincidía con el aniversario de la Revolución Rusa, en nuestro calendario el 7 y 8 de noviembre (25 y 26 de octubre, según el calendario juliano de la Rusia imperial). Ahora celebramos el Día de la Unidad Nacional el 4 de noviembre. Conmemora el principio de una serie de victorias que llevaron al restablecimiento del país después de la invasión polaca en el siglo XVII.

P.-  Ahora se ha dejado de celebrar la Revolución Rusa, como se hacía en la época soviética cuando era el Día Nacional de la Unión Soviética, para festejar sin embargo el fin de la Segunda Guerra Mundial.

R.- La Revolución es una página trágica de nuestra Historia. La Gran Guerra Patria, como decimos nosotros, era una guerra defensiva contra el régimen nazi que atacó la URSS. Para el pueblo ruso es una referencia muy potente que habla de la unidad, mientras que en la revolución se trataba de una confrontación en el país. Luego vivimos una cruenta guerra civil.

La Gran Guerra Patria habla de la unidad, mientras que en la revolución se trataba de una confrontación, es una página trágica de nuestra historia”

P.-  Y posteriormente 70 años de régimen comunista en la URSS. ¿Cree, como dijo el presidente Vladimir Putin, que fue un desastre el hundimiento de la Unión Soviética?

R.- Por supuesto. No me refiero a la forma del régimen. Vivíamos en un solo país, era un gran país. Recuerdo que siendo niño nunca pensábamos en el origen étnico de nuestros compañeros de estudios, y había distintas nacionalidades, de Asia Central, del Cáucaso, y nos llevábamos bien. Ahora en varias partes de la ex URSS hay conflictos como entre armenios y azeríes en Nagorno-Karabaj.

P.- Si fue un desastre su colapso, y había ventajas, ¿por qué no se reprodujo en la Federación Rusa un régimen similar al que había en la URSS?

R.- La economía del país no funcionaba tan bien como para asegurar el bienestar de la población y este proceso se había iniciado en los últimos años de la URSS. Se fue deteriorando el nivel de vida de los ciudadanos. Con la desaparición de la URSS, continuar con el socialismo y el comunismo no tenía apoyo en la población.

P.- En el mundo apenas quedan cinco regímenes comunistas y uno de ellos es China con un capitalismo de partido único. ¿Se debe a que el socialismo no ha funcionado como sistema económico?

R.- Así es. La productividad del sistema económico socialista no resultó ser superior al sistema capitalista, como pensaban los clásicos del marxismo. Esto no se ha demostrado en ningún país, ni siquiera en China. Los éxitos de China no se deben a un sistema de producción comunista. En la URSS no había prácticamente propiedad privada, por ejemplo. Tampoco estaban permitidas las pequeñas empresas. Todas pertenecían al Estado. Esto no funcionó.

P.- Usted tiene buenos recuerdos de esa época soviética.

R.- Había cosas buenas, como ese internacionalismo. Era un país plurinacional con 150 etnias diferentes. Rusia sigue siendo un país plurinacional. En la URSS las fronteras tenían como base la composición étnica, frente a las regiones gestionadas por los gobernadores de la época zarista. Los bolcheviques dejaron esta división con minorías y eso es una bomba de relojería.

P.- Esa URSS que colapsó en 1991 llegó a ser una potencia global.

R.- También lo era el imperio ruso. Su PIB era el cuarto o quinto puesto en el mundo. La renta per capita era más baja que en los países occidentales. Y tenía un gran papel internacional. Promovió dos conferencias de paz en 1899 y 1907 que establecieron muchas normas internacionales.

P.- ¿Y la Rusia de Putin?

R.- No es la Rusia de Putin. Es nuestra Rusia, democrática, actual. Es continuadora de un Estado de más de 1.000 años. Las raíces del Estado ruso están en el principado de Kiev en 988 fue bautizado por el príncipe Vladimir que tomó la religión cristiano ortodoxa, un hito en la Historia de nuestro país. La base de nuestra cultura es la religión cristiano ortodoxa.

P.- ¿Ve elementos del zarismo en el presidente ruso, Vladimir Putin, que admira al primer ministro del zar, Piotr Stolipyn, o de la época soviética? En cierta manera su personalidad parece que amalgama la historia reciente rusa.

R.- Ejerce el poder tal y como está plasmado en la Constitución, una Constitución democrática, con instituciones democráticas. No veo que utilice mecanismos autocráticos propios de la época zarista ni elementos de la época soviética. La mayoría de los rusos está orgullosa de su pasado, medieval, imperial y soviético. De la URSS hemos de recordar que lanzó el primer satélite espacial, el primer hombre al espacio, la ciencia estaba muy avanzada, la cultura también.

P.- En las próximas elecciones rusas se espera que anuncie su candidatura el presidente Vladimir Putin. Ya se sabe que competirá Ksenia Sobchack, pero al opositor Aleksey Navalny no parece que le vaya a resultar posible. Suscita dudas que los críticos queden fuera.

R.- Es la Comisión Electoral la que decide sobre los candidatos. No hay país perfecto, ni democracia perfecta. Cada país tiene sus problemas. Estamos en camino. Queremos perfeccionar nuestra sociedad, nuestro país. Estamos en el camino de la democracia y desarrollamos el modelo caminando.

No creo que estemos en tiempo de revoluciones, no son buenas. Es mejor el reformismo”

P.- Vivimos en un mundo convulso, donde nada es seguro, y donde reina lo impredecible y muchas veces lo irracional. Hay un auge del populismo y del nacionalismo. ¿Es un momento de cambios o revoluciones?

R.- No creo que estemos en tiempo de revoluciones, aunque hemos tenido experiencias como las llamadas revoluciones de color. No son buenas las revoluciones, según mi punto de vista. Es mejor el reformismo. También estamos en contra de injerencias en los asuntos internos de otros países.

P.- También se acusa a Rusia de injerir en otros países.

R.- Hay acusaciones. Son todas falsas y no hay ninguna prueba.

P.- A Rusia siempre se la relaciona con movimientos antieuropeos, separatistas… Lo último, por ejemplo, sería esa relación con la oficina de Osetia del Sur en Cataluña.

R.- Osetia del Sur no es Rusia. Hay un alto cargo que ha abierto una oficina de representación comercial. Es una coincidencia no muy oportuna. Nuestra postura es muy conocida. El problema de Cataluña es un asunto interno de España y ha de resolverse basándose en la legislación de España. Es falso que Rusia tenga interés en alentar movimientos separatistas en la UE o en España. Es parte de una campaña anti rusa que llevan a cabo algunos Estados.

P.- Volviendo a la Revolución Rusa, ¿cuál diría usted que es la gran lección de 1917?

R.- La gran lección sería no más revoluciones.