Política

Barrufet, la diputada que salvó de la cárcel a la Mesa del Parlament

La diputada del PDeCAT fue la primera en renunciar a violar el "marco constitucional". Su abogado pidió un último turno de palabra para que el resto de la Mesa declarara lo mismo.

La secretaria cuarta de la Mesa del Parlament, Ramona Barrufet, llegando al Supremo el 9 de noviembre.

La secretaria cuarta de la Mesa del Parlament, Ramona Barrufet, llegando al Supremo el 9 de noviembre. EFE

A las 16.30 horas del jueves 9 de septiembre ocurrió un hecho en el Tribunal Supremo que cambió la suerte de los miembros de la Mesa del Parlament interrogados por el juez Pablo Llarena. Ramona Barrufet, secretaria cuarta de la Mesa del Parlament, entró en quinto lugar a declarar, precedida por Carme Forcadell, Lluís Corominas, Lluís Guinó y Anna Simó. A Barrufet le tocaba comparecer tras el receso de 50 minutos para descansar y almorzar algo. Y su declaración fue la que trastocó todos los planes de la defensa.

En un primer momento se dijo que Barrufet, ex alcaldesa de Arbeca (Lleida) por CiU (ahora milita en el PDeCAT), rechazó la declaración unilateral de independencia (DUI), alegando que esta solo tenía un valor simbólico; igualmente acató el artículo 155 por el cual el Gobierno de Mariano Rajoy intervino la autonomía de Cataluña. Lo que se había filtrado en prensa de la declaración Barrufet no distaba mucho de las declaraciones de los demás miembros de la Mesa, con la excepción del no independentista Joan Josep Nuet (Cataluña Sí Que Es Pot), al que todas las partes veían libre tras comparecer ante Llarena, cosa que finalmente sucedió.

La petición de la Fiscalía fue generosa con Barrufet y ello motivó un cambio de estrategia

Por eso extrañó tanto que, tras siete horas de interrogatorios, la única sorpresa de la petición de la Fiscalía fuera precisamente la prisión eludible bajo fianza de 50.000 euros para Barrufet frente a la propuesta de cárcel para el resto de manera incondicional (con la salvedad de Nuet, para el que se pedía la libertad con medidas cautelares). La decisión del ministerio público pasó bastante desapercibida en los aledaños de la calle del Marqués de la Ensenada, sede del Supremo y del CGPJ. ¿Por qué esa actitud tan dadivosa hacia la ilerdense, diputada del Parlament desde 2010?

«Porque Ramona Barrufet fue la única de los cinco que no solo afirmó que acataba el 155 y no reconocía la DUI, sino que fue más allá que sus compañeros de bancada y aseguró sin ambages que respetaría la Constitución en adelante», explican fuentes presentes en el interrogatorio. Es decir, descartaba la comisión de un nuevo delito, uno de los agravantes que condicionaron la prisión incondicional para los ocho ex consellers del Govern una semana antes. Barrufet también expresó al juez su intención de dejar la política.

El abogado de la diputada, Xavier Melero, pidió in extremis un último turno de palabra

La petición de la Fiscalía abrió los ojos a los miembros de la Mesa. Tenían que decir algo más o acabarían los cinco en la cárcel de manera irreversible. En ese lapso de tiempo los abogados de la defensa se reunieron con sus clientes. Afuera, se sucedían las voces políticas reclamando a la Justicia clemencia con Forcadell y compañía: Colau, Iceta… Pero ni el ministerio fiscal ni el juez estaban dispuestos a ceder y precisaban no solo de un acatamiento a la intervención autonómica, sino que querían la certeza de que el delito no se reiteraría. Y entonces Barrufet fue protagonista por segunda vez.

Su abogado Xavier Melero -a la sazón abogado de Lluís Corominas y Lluís Guinó- tuvo una idea: reclamó un último turno de palabra para los miembros de la Mesa del Parlament. Al parecer algo bastante raro en una vista de este calado. El magistrado Llanera accedió y -más determinante aún- la Fiscalía no se opuso: de haberlo hecho, probablemente el destino de Forcadell, Corominas, Guinó y Simó habría sido muy distinto. Peor.

Uno a uno repitieron ante el juez Llanera la declaración de Barrufet, lo que a la postre fue clave

Uno a uno indicaron al juez su profunda convicción de respetar la Constitución Española en el futuro. Era la vía Barrufet, el resquicio que aprovecharon para solicitar magnanimidad a Llarena. La obtuvieron: prisión eludible para Forcadell previo abono de 150.000 euros, libertad bajo fianza de 25.000 euros para el resto. La línea blanda del Supremo imperó frente al criterio de la Audiencia, pero no les salió gratis a los investigados.

El auto judicial enviado la noche del viernes fue meridiano en este sentido: “Todos los querellados, no es que hayan asumido la intervención derivada de la aplicación del artículo 155 de la Constitución Española, sino que han manifestado que, o bien renuncian a la actividad política futura o, los que desean seguir ejerciéndola, lo harán renunciando a cualquier actuación fuera del marco constitucional”.

Dirigente de perfil muy bajo, llegó a la Mesa del Parlament por los entresijos del pacto dentro de JxS

Ramona Barrufet es una dirigente con uno de los perfiles más bajos en el Parlamento de Cataluña, según las personas consultadas. Es diputada desde 2010 y nadie la recuerda en las grandes trifulcas políticas que han tenido lugar en los últimos años. Profesora de Secundaria, trabajó en el colegio Dominiques de Juneda y en los Maristes de Lleida. Fue alcaldesa de Arbeca dos años, de 2005 a 2007, y ha ocupado diversos cargos -primero en CiU, luego en PDeCAT- en su comarca, Las Garrigas.

«Su presencia en la Mesa del Parlament fue fruto de una carambola», relata una fuente consultada. «Llegó gracias a los entresijos del pacto para crear Junts Pel Sí. Cuando Forcadell fue nombrada presidenta del Parlament se la veía como alguien neutral entre Esquerra y CiU. Corominas y Guinó son del PDeCAT; Simó de ERC, y para el cargo de secretario cuarto del hemiciclo Junqueras exigía a alguien de perfil bajo del partido de Artur Mas, por eso de equilibrar los protagonismos dentro de JxS». Y con ese perfil bajo la actitud de Barrufet evitó la cárcel a todos sus compañeros.

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