La intempestiva candidatura de Xavier García Albiol en las elecciones catalanas de octubre de 2015  fue una especie de último recurso con el que ocupar el vacío que había dejado Alicia Sánchez-Camacho. La ahora miembro de la Mesa del Congreso de los Diputados había pedido su relevo después de siete años al frente de la presidencia de los populares catalanes. Formalmente no dejó ese cargo hasta 2017, pero fue delegando en el ex alcalde de Badalona la dura e ingrata tarea de ser líder del PP en territorio hostil para los populares.

No le fueron bien las cosas a Albiol en esas autonómicas de 2015. Los 19 escaños conseguidos por su predecesora se quedaron en 11 y no faltaron reproches respecto a su idoneidad como candidato. Pero aquello que entonces se consideró un defecto, se ha convertido dos años después en su principal fortaleza para el reto del 21-D.

Sí, Albiol es un duro que huye de lo políticamente correcto y hace no pocas veces declaraciones controvertidas, pero eso es lo que pide ahora una parte considerable del electorado catalán, escorado hacia posiciones fuertemente anti independentistas, «que hablan el mismo idioma que él», aducen en el cuartel general de los populares en la calle Génova desde donde dan apoyo a la organización de la campaña catalana.

Albiol «habla el mismo idioma» que el electorado escorado hacia posiciones fuertemente anti independentistas

En honor a la verdad, Albiol sabe lo que es presentarse a unas elecciones en Cataluña y salir triunfador. Por eso fue alcalde de Badalona (Barcelona) entre 2011 y 2015 y no sólo volvió a resultar ganador en mayo de 2015 sino que mejoró sus resultados, pero no lo suficiente como para impedir que una coalición entre Guanyem Badalona en Comú, PSC, ERC e ICV pudiera descabalgarle del sillón consistorial. En Génova insisten en que «tiene muy buena entrada en los cinturones industriales, en las grandes áreas metropolitanas de Barcelona. Su discurso engancha ahora con un sector de la población que ha dicho basta, que está harto del independentismo y ya no lo oculta».

Esa imagen de duro «le permite conectar mucho mejor que la candidata de Ciudadanos, Inés Arrimadas, con un perfil de votante polarizado» tras un año de continua escalada de los secesionistas. Sobre todo, entre una población castellanoparlante que hasta ahora no se había sentido llamada a participar en estos comicios. La estrategia no pasa, pues, por intentar limar, moderar, al aspirante a la presidencia de la Generalitat, sino presentarlo tal y como es, lo que le dio tan buenos resultados en Badalona.

Además, el fichaje del que fuera alcalde de Gimenells (Lleida) Dante Pérez, ex dirigente socialista, no deja de ser un guiño al votante que tenía de referente en las generales al PSC y que ahora puede ayudar a ensanchar la base electoral de los populares. Y es que por el lado de Unió, del llamado catalanismo moderado, se les ha adelantado sorpresivamente Miquel Iceta, al incorporar en sus listas al secretario general de esta formación y ex conseller, Ramón Espadaler. La tranversalidad del momento político que vive Cataluña permite este tipo de movimientos, impensables en otras circunstancias.

El candidato popular intentará rentabilizar la aplicación del artículo 155 para restaurar la legalidad

El eje de la campaña popular pasará por intentar rentabilizar la aplicación del 155 y la convocatoria de las elecciones autonómicas. A fin de cuentas, Albiol «fue el primer dirigente popular que se atrevió a apelar claramente a este artículo constitucional» para poner fin al desafío secesionista, recuerdan sus compañeros de filas.

El PP se presentará en Cataluña como el partido que ha hecho posible el regreso a la legalidad constitucional y estatutaria tras la asonada independentista así como el que ha vuelto a dar la voz a los catalanes al citarlos ante las urnas el 21 de diciembre. Lejos de intentar que pase desapercibida la adopción de una medida que nunca ha habido que tomar antes en democracia, Génova la quiere convertir en leitmotiv de la campaña, sin complejos.

Ayuda el hecho de que, contra los temores que albergaba Moncloa, no ha habido resistencias a la hora de tomar el control de las competencias autonómicas. «Hemos evitado una escenificación de desembarco desde Madrid y todo el mundo ha entendido que se trata de gestionar los asuntos ordinarios de cada departamento», explican desde Moncloa.

La posición de Carme Forcadell de negar tres veces la DUI beneficia el discurso del constitucionalismo

Otra cosa son las decisiones de la Justicia, que pueden hacer más daño que bien a la campaña de los populares. Qué duda cabe que la decisión de Carme Forcadell de negar por tres veces la declaración unilateral de independencia, de pasado, presente y futuro, beneficia el discurso del constitucionalismo en la medida en que quita argumentos al martirologio nacionalista.

El PP espera además que los encarcelados por orden de la juez de la Audiencia Nacional Carmen Lamela queden en libertad en breve si pasan a depender de la «jurisdicción» del Tribunal Supremo. Pero el juez Pablo Llarena les exigirá, para eludir la prisión bajo fianza, su renuncia a cualquier actividad política fuera del marco constitucional, un auténtico trágala para los hoy encarcelados y, también, para el prófugo Carles Puigdemont.

Arranque de campaña con Rajoy

Obviando unos sondeos que siempre les ha dado por debajo de los resultados finalmente cosechados, Albiol arrancará campaña este domingo en Barcelona acompañado por Mariano Rajoy. Gobierno y PP todavía calibran con los populares catalanes hasta qué punto es bueno o no el desembarco de dirigentes nacionales en Cataluña en apoyo del candidato a la presidencia de la Generalitat. «Hay que modular esa presencia», dicen al respecto en Génova. Y es que, a pesar de todo, hay algunos viejos temores que no se han terminado de disipar.