Junts per Catalunya será la marca electoral con la que el PDCat concurra a las elecciones del 21 de diciembre, según han confirmado fuentes del partido de Carles Puigdemont. El ex president ha conseguido imponer un cambio de marca electoral que permita presentar su lista como una candidatura de amplio espectro. Pero no renuncia a las siglas del PDCat, que formarán parte de la candidatura, que usará como paraguas la coalición registrada por el partido en previsión de una nueva alianza con Esquerra.

La cuestión no es baladí. Usar o no las siglas del partido tiene un coste de 509.586,3 euros para los herederos de CDC. Esa es la subvención que el próximo 26 de noviembre podría recibir el partido para afrontar la campaña electoral del 21D en base a la legislación laboral y el decreto de aplicación aprobado por el Consejo de Ministros el pasado 4 de noviembre, que establece los mismos parámetros acordados por la Generalitat para las elecciones autonómicas de 2015. A los recursos económicos se suma la presencia del partido en todos los espacios electorales de los medios públicos de comunicación marcados por bloques, así como la participación en debates electorales.JxS recibió en 2015 una subvención de 2,9 millones de euros en función de sus resultados electorales. Las ayudas para los próximos comicios se calculan en base a esos resultados en la parte avanzada por la administración -un 30%- que después se completa y corrige en función de los resultados obtenidos en la convocatoria en curso. En su pacto con ERC, CDC acordó que correspondían a sus siglas el 58% de las subvenciones, por un 42% para los republicanos.

Recuperar Convergencia

Y aquí viene el segundo problema para el partido de Artur Mas y Marta Pascal. El PDCat es posterior a esos comicios, a los que concurrieron como CDC dentro de la coalición JxS, por lo que ni siquiera las siglas del PDCat son suficientes para garantizarse las ayudas públicas para la campaña si los soberanistas no hacen constar en la petición de ayudas que se presentan como herederos de Convergencia, según las fuentes consultadas. De hecho, la fundación del nuevo partido no llevó aparejada la desaparición del antiguo, que sigue existiendo en el registro y con el que concurrieron a las elecciones generales de 2016.

Los convergentes se presentaron a las elecciones del 20D como Democracia y Libertad, en coalición con la escisión de Unió y Reagrupament, pero en la «segunda vuelta» del 26J recuperaron la marca Convergencia, oficialmente porque consideraron que su electorado no había entendido el cambio de nombre, que había castigado sus opciones electorales.

En la búsqueda de una nueva marca electoral se inscriben los vaivenes protagonizados por el partido en los últimos días, en los que Carles Puigdemont ha intentado jugar hasta el final la carta de una candidatura unitaria para salvar los muebles del partido, aunque esta vez ERC no se ha plegado a las presiones. Ahora el ex president parece haber aceptado el papel de candidato del PDCat, pero reclama la formación de una candidatura plural con la que mejorar los magros resultados que las encuestas otorgan ahora a su partido, en torno a los 15 diputados.

El último viaje del presidente del partido, Artur Mas, su coordinadora del partido, Marta Pascal, y el secretario de organización, David Bonvehí, a Bruselas este sábado, ha sido determinante según fuentes del PDCat para «clarificar» posiciones en este sentido. La opción sigue siendo «sumar a mucha gente» al proyecto del PDCat, es decir, capitalizar el arrastre de Carles Puigdemont para formar una candidatura que vaya más allá del PDCat. Pero sin renunciar a las siglas que garantizan subvenciones y espacios electorales sin los cuales sería muy difícil competir con las otras dos opciones independentistas.

Los conceptos abordados en ese encuentro con el ex president en Bruselas fueron básicos: la necesidad de «unidad y generosidad» para conseguir una candidatura que cuadre las expectativas de Puigdemont con las del partido, la necesidad de que el ex president y el PDCat vaya «alineados» -es decir, que Puigdemont comparta estrategia con la formación de la que sigue formando parte y deje de ser un verso suelto desde el «exilio»- y la convicción de que «todavía queda tiempo» para sumar apoyos a la candidatura del partido.

Mucha gente y el PDCat

Entre los apoyos buscados, tanto por el PDCat como desde ERC, destaca el papel que puedan jugar Jordi Sánchez y Jordi Cuixart -presidentes de la ANC y Òminum respectivamente- en los próximos comicios. Los dos dirigentes de las entidades independentistas son un icono fundamental del soberanismo, el partido que consiga sumarlos a su lista partirá con una ventaja clara en la carrera a las elecciones del 21D. De ahí la insistencia de Puigdemont a unas siglas lo más neutras posibles para atraer a sus filas a los jordis.

«Mucha gente y el PDCat, no al revés». Con esta afirmación definen desde la ex convergencia su estrategia para integrar una lista que desborde el partido y permita superar las malas expectativas electorales que les dan los sondeos. Unas expectativas que desde la formación de Puigdemont matizan, recordando que esos sondeos no tienen en cuenta la presencia del ex president en esa candidatura, una presencia determinante en un momento en el que Puigdemont se prodiga en medios catalanes e internacionales adquiriendo un nuevo liderazgo del independentismo que ERC no puede contrarrestar con Oriol Junqueras en prisión.

Santi Vila, fuera de la ecuación

Quien no formará parte de esta lista será Santi Vila. Tras el expediente abierto por el partido a raíz de su dimisión 24 horas antes de la proclamación de la independencia, el ex conseller que debía liderar la candidatura del PDCat tras el 1-O escribía este fin de semana en La Vanguardia «es bien legítimo defender la independencia, eso sí, por la vía escocesa y nunca yendo directos, al margen del ordenamiento.Estas son mis convicciones. Consecuente con ellas, si el soberanismo, y en particular el PDECat, mantienen el planteamiento por la vía unilateral, sólo puedo dar un paso al lado, volver a ser un ciudadano corriente y trabajar desde la sociedad civil, como militante de base, para que un día vuelvan a ser hegemónicas».

No será la única ausencia destacada en las listas que la ejecutiva del PDCat debe aprobar el miércoles, apenas unas horas antes de que concluya el plazo legal para el registro de las candidaturas. Tampoco estará en ellas Lluís Corominas, vicepresidente del Parlament y último presidente del Grupo de JxS, quien ha confirmado su voluntad de cerrar su periplo político. Si estarán, por contra, los ex consellers del partido, tanto los que siguieron a Carles Puigdemont a Bruselas como los que cumplen prisión preventiva por orden de la Audiencia Nacional.