Salvo un milagro del presidente, Frank-Walter Steinmeier, que va a empezar sus consultas con los líderes de los partidos, Alemania está abocada a celebrar nuevas elecciones en la primavera próxima. Sería la primera vez en la historia de la República Federal. La canciller en funciones, Angela Merkel, ha reconocido en una entrevista en la ARD que prefiere que se vuelva a votar antes que un gobierno en minoría, que le parece una opción inestable. Merkel se ha mostrado dispuesta a repetir como candidata a la Cancillería.

«Alemania necesita estabiliad», repite como un mantra estos días la canciller. Por eso se declaró «escéptica» sobre las posibilidades de gobernar en minoría. Realmente son escasas porque ni Verdes ni Liberales individualmente han mostrado interés en formar parte del gobierno, una vez fracasadas las conversaciones exploratorias para formar una coalición con CDU y CSU (llamada Jamaica porque los colores de los partidos coinciden con los de la bandera de ese país).

Además, requeriría pactar continuamente con otras formaciones. «No es el estilo de Merkel, que prefiere compromisos fijos, y nunca se ha dado en Alemania», señalaba Petra Pizler, corresponsal político del semanario Die Zeit.

Alemania necesita estabilidad», repite como un mantra la canciller, «escéptica» sobre un gobierno en minoría

Pese a que las posibilidades de éxito son escasas el presidente federal, Frank-Walter Steinmeier, que fue ministro socialdemócrata de Exteriores, va a realizar un último esfuerzo. Ha apelado a la responsabilidad de todos los partidos y se va a reunir con sus líderes y los presidentes del Bundestag y el Bundesrat.

Es una situación insólita en Alemania. «En Alemania y en Europa no se comprendería y causaría gran preocupación que los grupos políticos de la primera potencia económica de la UE no asumieran su responsabilidad» (de formar gobierno», ha declarado Steinmeier, tras reunirse con la canciller.

Sin embargo, su capacidad de maniobra es mínima. Ha de recurrir a una persuasión digna de un gran seductor para lograr que se muevan las posiciones, que los partidos han expuesto al público. Los socialdemócratas, con quienes Merkel podría repetir la Gran Coalición, han repetido desde horas después de conocerse los resultados del 24 de septiembre que no van a participar en un nuevo gobierno con los conservadores. Ni siquiera si Merkel renunciara, a lo que no parece dispuesta.

La Ejecutiva del SPD ha votado de forma unánime en contra de la gran coalición. Incluso si Merkel no fuera la canciller lo descartan. Atribuyen su derrota, al lograr tan sólo el 20% de los votos en septiembre pasado, a su alianza con Merkel. Cabe la esperanza de que Steimeier sepa cómo convencerles en nombre de la estabilidad de Alemania y de Europa.

La canciller ha demostrado una habilidad extraordinaria en lograr estos acuerdos de gobierno, suscritos por detallados contratos, en los que muchas veces lo que incorpora la fuerza minoritaria, como el salario mínimo, se cumple y pasa a ser legado de la propia Merkel. Pocos se acuerdan que fue una exigencia del SPD. «Es muy hábil guiñando a la derecha y moviéndose a la izquierda», afirmaba Leon Stebe, ex corresponsal en Bruselas de Inforadio.

Steimeier ha de emplearse a fondo este miércoles, cuando se ve con el líder del SPD, Martin Schulz, para que cambien las posiciones en el que ha sido su partido. Ya ha apelado a la responsabilidad con Alemania, donde la estabilidad es sagrada, con los votantes, que encomendaron a las formaciones políticas la tarea de buscar fórmulas de gobierno, y también al papel de Alemania en Europa. «Nuestros vecinos no lo entenderían», ha señalado en su declaración.

El proceso que fija la Constitución pone en manos del presidente la convocatoria electoral, ya que aún no hay canciller investido, que tendría la opción de una moción de confianza. Puede haber hasta tres votaciones de un candidato en el Bundestag, dos con mayoría absoluta y una con relativa, y finalmente el presidente decide si llamar a las urnas si no hay garantía de estabilidad en este último caso. Se precisan 60 días tras esta última votación. El diputado verde Jürgen Trittin ya presagiaba el lunes que serían a finales de febrero o principios de marzo.

Alemania se españoliza

Realmente sorprende la incertidumbre que reina estos días en Berlín. Los periodistas hablan entre bambalinas de que Alemania se españoliza o se italianiza. Nadie sabía si Jamaica seguiría adelante, nadie sabe ahora si habrá sorpresas y se evitarán nuevas elecciones, algo que los votantes alemanes ya tienen asumido.

Casi la mitad de los votantes ven una nueva convocatoria como la mejor salida, un 25% prefieren una Gran Coalición y sólo un 22% querrían un gobierno en minoría, según una última encuesta de Forsa. También es cierto que el 70% lamenta que el experimento de Jamaica haya fracasado.

Si el SPD se sigue cerrando en banda, y los liberales no recapacitan sobre la coalición Jamaica, se acaban las opciones de formar una coalición estable encabezada por el partido ganador, CDU y CSU, son nulas. Los conservadores que encabeza Merkel son en realidad dos partidos, la Unión Cristianodemócrata, y la Unión Socialcristiana de Baviera.

La CSU también ha sido un escollo en la negociación, aunque al final, de cara a la galería, hasta los Verdes agradecían su papel. Han sido los liberales los que han jugado el papel de boicoteadores del proceso en la fase final.

Merkel ha fracasado», insiste con alegría el líder de Alternativa por Alemania, Gunter Gauland

Quedan fuera como posibles socios de gobierno la ultraderecha de Alternativa por Alemania, que han entrado con fuerza en el Parlamento en septiembre y confían incluso en mejorar los resultados si hay comicios en primavera. Declarados enemigos de las políticas de Merkel, se han alegrado del fracaso de Jamaica.

«Merkel ha fracasado», ha señalado su líder, Gunter Gauland. Están descartados como opción de gobierno por su agenda en política migratoria, especialmente, pero sobre todo por una cuestión cultural. Tampoco Die Linke, extremistas de izquierda, sería una opción para Merkel. Y no hay muchas más combinaciones.

En la entrevista en la ARD de anoche, Merkel se ha mostrado a liderar de nuevo a la CDU si hubiera nuevas elecciones. Al descartar un gobierno minoritario, y ser tan escasas las posibilidades de éxito de Steinmeier en sus conversaciones con los partidos, volver a las urnas parece casi inevitable. Si no hay coalición de gobierno, «las nuevas elecciones son la mejor opción», dijo una pragmática Merkel en la ARD.

La canciller también ha realirmado su voluntad de seguir adelante. «Sería raro» , dijo, que «tras mostrarme dispuesta a seguir cuatro años más ahora no lo hiciera», declaró, cuando las especulaciones sobre su futuro político subían de tono en Berlín. Como escribe Christiane Hoffmann en Der Spiegel, el liberal Christian Lindner es quien libra el duelo con Angela Merkel.

Alemania vive un nuevo duelo: Merkel contra (el líder liberal) Lindner», escribe Hoffmann en ‘Der Spiegel’

«Para muchos en Berlín es quien ha antepuesto los intereses personales y de su partido al destino del país», explica. «Merkel y la Unión han entendido la ruptura de los liberales de Linder como lo que es: un ataque a su dama, un ataque contra la canciller. Por eso han cerrado filas. No piensa en dimitir, al contrario. Si hay nuevas elecciones, va a concurrir. Alemania vive un nuevo duelo: Merkel contra Lindner», añade Hoffmann.

Merkel incluso lo llegó a decir explicitamente. «No me voy a ir a los dos meses por lo que han hecho los liberales». Antiguos aliados de la Unión, solían ser los que acataban sus políticas y eso sí, imprimían un sello europeísta al gobierno, como hizo tantos años el ex ministro de Exteriores, Hans-Dietrich Genscher. Quedaron desbancados del Bundestag en 2013, y lo atribuyen a su apoyo a Merkel en el gobierno, de modo que Linder ha cambiado de táctica y va a por todas. Confía en que los votantes le ayuden incluso a mejorar ese 9,2% con 67 diputados de septiembre.

A la canciller le favorece internamente este desafío de Linder. La Unión va a cerrar filas, pese a las críticas que puede haber por la gestión de las negociaciones y también porque son conscientes de que pese a que en septiembre ganaron, pero cosecharon sus peores resultados desde 1949, hoy por hoy no tienen un candidato mejor y de aqui a primavera no se improvisa un candidato a canciller.

«Sie will das schaffen» (Ella lo quiere lograr), titula Die Zeit, evocando lo que dijo Merkel sobre el desafío que planteaba la entrada masiva de refugiados en el verano de 2015. Ha sido precisamente esa crisis lo que gestó el auge de Alternativa, la pérdida de votos de la CDU y ha sido un escollo en las conversaciones exploratorias de Jamaica. El tiempo, y su crédito internacional, especialmente europeo, favorece a una Merkel más debilitada pero aparentemente incombustible. Veremos si esta vez lo consigue de nuevo.