Había una enorme expectación en torno a la actuación del diputado de ERC Gabriel Rufián en la habitual sesión de control parlamentario al Gobierno de todos los miércoles por la mañana. Rufián preguntaba al Gobierno central si respetará los resultados del 21-D en caso de que gane el independentismo y, tras una larga parrafada llena de reproches y supuestos agravios le ha espetado si, en definitiva, «se comportarán como carceleros o como demócratas».

El interpelado, Mariano Rajoy, ha replicado que «por supuesto. Las he convocado yo en condición de presidente del  Gobierno y porque me ha facultado el Senado». Se trata, ha añadido, de unas elecciones legales para elegir diputados al Parlamento de Cataluña y respetaremos los resultados, hasta ahí podíamos llegar».

Sin impresoras «republicanas» ni esposas metálicas, el diputado republicano ha huido de atrezzos para ir por caminos algo más convencionales. Aunque ello no ha impedido una gran dureza en su andanada. Ha calificado de «ilegítimas» las catalanas del 21-D «porque el presidente de la Generalitat es el único que las puede convocar», aunque, a continuación, se ha apresurado a aclarar que ERC no sólo se presentará a las  mismas sino que, además, «las vamos a ganar».

Ataque a Casado y Cospedal

Y, si en ese caso «recogerán firmas o veremos al mirlo blanco Pablo Casado, acordándose de Companys y a Cospedal llamado a filas al Ejército», en alusión al recordatorio que hizo el dirigente popular de la detención en 1934 del que fue presidente de la Generalitat, Lluis Companys, por proclamar la república catalana, que terminó fusilado por Franco, y a un discurso de hace unos meses de la ministra de Defensa sobre el Ejército como garante de la unidad de España. Precisamente sobre estos argumentos montó su compañera de partido Marta Rovira la delirante acusación de que el Estado había amenazado poco menos que con un baño de sangre si seguían adelante con la DUI.

También se ha preguntado Rufián si, ante un previsible triunfo de ERC el 21-D, «veremos a la policía dando porrazos a la gente con Piolín; a políticos en la cárcel; juicios inquisitoriales en los que se se hace besar la bandera a los que están presos; facilitar la salida de empresas o aplicar el 155».

Parece que la reprimenda de Pastor a Rufián ha hecho efecto

Muy, muy conciso, ha sido Rajoy a la hora de replicar a tal catarata de acusaciones, poniendo de manifiesto la incoherencia de decir que «las elecciones son ilegitimas pero luego se van a presentar. Convendría que lo explicara, pero si no lo hace no pasa nada», ha añadido irónico. Y, para concluir, le ha aconsejado que si sale ERC triunfadora de la contienda electoral «sólo tienen que hacer una cosa: gobernar, respetar el derecho de los ciudadanos y no perjudicar a la economía. Y nos quedaremos todos mucho más tranquilos»

Parece que la reprimenda que la presidenta del Congreso, Ana Pastor, echó este martes al diputado de ERC Gabriel Rufián para que dejara de montar numeritos en las sesiones de control al Gobierno, surtió efecto. Pastor amenazó con cortarle el micro si se volvía a las andadadas. Incluso el parlamentario independentista abandonó su habitual cazadora bomber por una chaqueta, más formal y ahorró a la Cámara sus habituales shows.

Por otro lado, es previsible que este viernes el Consejo de Ministros proponga al sucesor del fallecido José Manuel Maza al frente de la Fiscalía General del Estado. El deseo es no retrasarlo mucho habida cuenta de que el proceso de nombramiento puede alargar dos o tres semanas la sustitución. No habrá candidato pactado con PSOE, aunque este miércoles el ministro de Justicia, Rafael Catalá, y la portavoz socialista, Margarita Robles, estuvieron hablando largo y tendido los dos solos en los pasillos del Congreso.