La presidenta del Congreso, Ana Pastor, apercibirá a Gabriel Rufián tras su último espectáculo en la Cámara. El portavoz de ERC ha cambiado la impresora con la que iba a confeccionar las papeletas del 1-O por unas esposas metálicas, que ha exhibido durante su pregunta al ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, en la sesión de control al Gobierno. Superándose a sí mismo, ha acusado al Ejecutivo, mientras mostraba las esposas, que «esto es su política, esto es su programa electoral, este es diálogo que aplicó a nuestros compañeros, al gobierno legítimo de Cataluña» y ha expresado su deseo de que «ojalá M punto Rajoy tenga un día una de éstas».

Fiel a su teatralización, con esas frases lapidarias que siempre le acompañan, el portavoz ha destapado el tarro de sus esencias. «Míreme» le ha insistido a Zoido, «han hecho de sus cárceles nuestra pesadilla y haremos de nuestras urnas la suya. Le recomiendo que me mire. Nos han molido a palos y nosotros les moleremos a votos». Por este nuevo espectáculo en el Congreso de los Diputados, la presidenta de la Cámara, Ana Pastor, ha apercibido al diputado de ERC. Fuentes de la Presidencia de la Cámara aseguran que la presidenta llamará a su despacho a Rufián para hacerle ver su malestar ante el tono de sus intervenciones y pedirle que evite nuevos episodios de falta de respeto al conjunto de los diputados.

En respuesta al diputado catalán, el ministro Zoido ha reconocido irónico el mérito del diputado al asegurarse «su minuto de gloria», aunque le ha recordado que se comprometió a dejar el Congreso en marzo pasado, cumplidos los 18 meses del camino hacia la independencia, y «sigue aquí» quizá porque no ha podido enchufar su impresora «para imprimir su renuncia al acta». Por otro lado, ha defendido la actuación de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado como garantes de los derechos de los ciudadanos «incluidos los suyos».  Pero la falta de respeto a las FSE «no sale gratis» ha advertido.

Iglesias acusa a Rajoy de «fabricar pruebas» contra Podemos y Rajoy le  recuerda su caída en intención de voto

Rufián ha sido como siempre  la nota exótica de una sesión de control cuya primera agarrada ha sido la de Mariano Rajoy y Pablo Iglesias. El líder de Podemos ha interrogado a Rajoy sobre si había sido receptor, «indiciariamente», de cobros ilegales en b, tal y como afirmó en sede parlamentaria el inspector jefe de la UDEF, Manuel Morocho.

Y él mismo se ha respondido al considerar no sólo que «ha quedado acreditado que cobró sobresueldos ilegales regularmente sino que usted mintió en sede judicial cuando lo negó». Y para adelantarse incluso a lo que pudiera decir el jefe del Ejecutivo en su réplica, ha acusado al Gobierno de usar a su «policía política» para intentar «fabricar pruebas contra nosotros» bajo el paraguas de los presuntos cobros de los gobiernos de Irán y Venezuela.

Rajoy le ha replicado, con un punto de hartazgo, que «siempre me pregunta lo mismo», incluso cuando le planteó la moción de censura de junio de este año. «Está obsesionado. Es policía, juez, fiscal, juez instructor y fiscal sancionador», ha subrayado el  jefe del Ejecutivo para agregar que «esta forma de hacer oposición no le funciona. Cada vez que viene aquí tiene menos votos. Acabarán poniéndole a usted una moción de censura, sobre todo después de las decisiones que ha tomado en Cataluña», en alusión a la expulsión del ya ex líder de Podemos en esta comunidad, Albano Dante Fachín, y al apoyo menguante que va cosechando en los últimos sondeos sobre intención de voto.

Sáenz de Santamaría acusa a los «comunes» de querer «liderar el bando del independentismo»

El segundo encontronazo ha tenido como protagonistas a la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sánez de Santamaría, y al cabeza de lista de En Comú Podem a la presidencia de la Generalitat, Xavier Domenech. Éste le ha espetado que el Ejecutivo carece de una propuesta para Cataluña, a lo que la «número dos» del Gobierno ha respondido que la pretensión de los «comunes» no es otra que «liderar el bando del independentismo», dando por buena la existencia de la república catalana y no asumiendo el 155, como hace su jefa de filas, Ada Colau, cosa a la que ya no se atreven ni las formaciones independentistas que se sientan en la Cámara.

La ruptura del pacto con el PSC en el ayuntamiento de Barcelona, le ha servido de argumento a la vicepresidenta para aseverar que a la coalición de izquierdas «solo le importa meter la cuchara en el gobierno de la Generalitat», en alusión a un más que probable bipartito con ERC que buscará el apoyo parlamentario del PSC de Iceta en caso de que el independentismo no vuelva a sumar la mayoría absoluta en escaños.

También el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, ha centrado su pregunta en las elecciones catalanas, en concreto sobre las medidas del Gobierno para impedir la actuación de los hackers. Lo más llamativo  es que, en principio, iba a interrogar a Rajoy por la actuación policial del día de la última huelga general en Cataluña y lo que considera inacción de las FSE a la hora  de actuar contra los cortes de carretera, pero cambió su pregunta.