En la que es su primera entrevista televisada desde que decidió poner en marcha los mecanismos del artículo 155 de la Constitución para destituir al Gobierno de la Generalitat, Mariano Rajoy ha defendido en Telecinco que eso «ha cambiado muchas cosas», aunque ponerlo en marcha «no era fácil». Rajoy ha apelado a la vuelta «a la legalidad y a una situación de normalidad», que culminará el 21-D con las elecciones. Asimismo se ha felicitado de la actitud de los funcionarios catalanes y se ha apresurado a recordar que «ya se han pagado facturas a proveedores por más de 1.500 millones».

Tras afirmar que los independentistas «quizá pensaron que el Estado no tenía instrumentos o que el presidente del Gobierno iba a mirar para otro lado», ha negado cualquier tipo de negociación de última hora para impedir el 155 a cambio de elecciones. «Con el Gobierno no negoció absolutamente nada», asegura, contra la versión que se ha impuesto.

Sobre las palabras de Marta Rovira aventurando que el Estado había amenazado poco menos que con un baño de sangre si seguían adelante con la DUI, Rajoy ha sido tajante al calificarlo de «mentira, calumnia y falsedad». «Es el culmen de todas las mentiras», ha insistido. Interrogado en este punto sobre la actuación policial del 1-O, ha salido en su defensa y defendido que «las obras humanas no son perfectas», sin querer evaluar el comportamiento de los Mossos.

Tampoco ha querido entrar en las decisiones judiciales que han llevado a parte del anterior Govern a prisión. Apelando a la división de poderes, ha afirmado que «eso compete a los jueces», sin querer ahondar mucho más.

Para Rajoy, el 155 «es un acto democrático, figura en la Constitución Española, existe en otros países de la Unión y dice que el Estado tiene el derecho y la obligación a defenderse. Lo que no es democrático es decir que la Constitución no existe. Ahí sí que se produjeron atentados y muy duros contra la democracia», ha sentenciado en alusión al independentismo.

‘Las cosas van a ir muy bien’ tras el 21-D

El presidente del Gobierno ha subrayado que cree que si se instala una situación de normalidad a partir de enero «las cosas van a ir muy bien en España», convencido de que también irá bien el 21-D «para los que creemos en la ley y en el Estado de derecho, en los derechos de las minorías y en la soberanía».

Justo el día en que se cumple el primer mes del 155, ha calificado la última ocurrencia de Carles Puigdemont de convocar una consulta sobre la permanencia de Cataluña en la Unión Europea de «sorprendente». «A la vista de la dinámica en que se ha instalado sorprende menos. Me espero cualquier cosa. Decía Tarradellas -ha recordado- que se puede hacer de todo menos el ridículo y, desgraciadamente, estamos viendo muchas cosas que rozan el ridículo», ha ahondado en ese punto.

«Esto de criticar a Juncker o Tajani tiene bastante poco sentido. La inmensa mayoría ha defendido la posición de España», ha dicho Rajoy sobre la postura de la posición internacional, mientras que las únicas adhesiones que ha conseguido el procés han venido de la mano de los ultras de Le Pen o Farage y de partidos no menos ultras como la Liga Norte y los extremistas flamencos.

Por otro lado, ha matizado que no hubiera llegado a cualquier tipo de acuerdo con Pedro Sánchez para reformar la Constitución, sino que ha llegado a un compromiso «para hablar», para ver qué es «lo que tenemos que hacer». Aunque advierte que «no está entre mis prioridades ni figuraba en mi programa». «No me niego a hablar si sirve para resolver problemas. Eso sí, en ningún caso un premio para quienes han querido liquidar la Constitución», ha cerrado, como aviso a los soberanistas.