No es un secreto que Gobierno y PP han llegado a la comisión para la evaluación y modernización del Estado Autonómico con pocas ganas de abordar una reforma de la Constitución, tal y como pretende el PSOE. De hecho, la idea de los populares es sustituir esa hipotética federalización de la Carta Magna por pulir, retocar o corregir algunas leyes orgánicas que desarrollan preceptos constitucionales, según han indicado fuentes del Grupo Parlamentario del PP.

En definitiva, no están por una revisión total o parcial agravada que exige, entre otras cosas, la disolución de las Cámaras, la celebración de nuevas elecciones y la convocatoria a las urnas de los ciudadanos para que ratifiquen dicha reforma, que deberá obtener una mayoría de dos tercios del Congreso de los Diputados y del Senado, según regula el artículo 168 de la Constitución. En definitiva, un proceso largo y complejo que Gobierno y PP quieren cortocircuitar.

El Gobierno abre la puerta a modificar leyes que afecten a cuestiones competenciales

A cambio, abren la puerta a modificar leyes orgánicas que afecten, por ejemplo, a cuestiones competenciales o al nuevo modelo de financiación autonómica, a sabiendas de que hay cuestiones que no se pueden modificar por esta vía como la sucesión al trono o los aforamientos de miembros del Gobierno y parlamentarios, que fue uno de los compromisos firmados con Ciudadanos en el pacto que hizo posible la investidura de Mariano Rajoy hace poco más de un año.

Desde el PP reprochan que “los socialistas todavía no nos han dicho qué reforma quieren. Siguen sin aclarar cuáles son exactamente los preceptos suceptibles de cambio” y se aferran al propio enunciado de la comisión, evaluación y modernización del Estado de las autonomías, para cerrar la puerta a tocar el texto de 1978. En estos términos se ha manifestado este martes el secretario de Estado de Relaciones con las Cortes, José Luis Ayllón, quien en declaraciones en los pasillos del Congreso ha negado que el objetivo de los trabajos, que comenzarán en enero, sea la reforma constitucional al tiempo que ha reprochado a los socialistas que se enfaden “por lo que cree uno que creen los demás”.

Ayllón atribuye el equívoco sobre la reforma constitucional a un error de apreciación del PSOE

Ayllón daba así carta de naturaleza a la corrección, no menor, que este lunes hizo el jefe del Ejecutivo, Mariano Rajoy, en una entrevista en Telecinco. En la misma negó haber pactado una reforma constitucional con Pedro Sánchez a cambio de su apoyo para aplicar las medidas del 155 en Cataluña. Rajoy explicó que se había comprometido a “hablar” sobre la cuestión, para subrayar de seguido que no era una prioridad para él ni estaba en su propuesta programática.

En la misma línea, el portavoz del Grupo Popular en el Congreso, Rafa Hernando, se ha apuntado a rebajar las expectativas en torno a la federalización de España al señalar que “a lo mejor cambiar la Constitución no es la opinión mayoritaria y hay otras fórmulas para hacer ajustes y un modelo que sea mejor para el conjunto de los españoles”, abriendo la puerta a la posibilidad de retocar leyes orgánicas -que sólo necesitan de mayoría absoluta en el Congreso-, como única concesión al primer partido de la oposición.

Financiación autonómica

Ni siquiera saben, critican en el PP, si el PSOE toma como texto base el informe que hizo el Consejo de Estado en época de José Luis Rodríguez Zapatero y que duerme el sueño de los justos desde 2006. Entonces, el órgano consultivo, se centró en cuatro grandes áreas, a saber, la supresión de la preferencia del varón en la sucesión al trono; la recepción en la Constitución del proceso de construcción europea; la inclusión de la denominación de las Comunidades Autónomas y, por último, la reforma del Senado, lo que se queda, a todas  luces corto, frente a las pretensiones del  PSOE.

Sigue así la polémica en torno a una reforma que el Gobierno quiere abortar limitándola a una negociación del nuevo modelo de financiación autonómica y, llegado el caso, de leyes orgánicas que no obligan a amplios consensos ni a disolver las Cámaras.