Los vascos no quieren imitar a los catalanes. Su camino para aspirar a mayores cuotas de autogobierno o incluso de independencia no sólo les provoca rechazo sino que les ha llevado a posiciones más conservadoras en aras a ‘blindar’ su actual modelo territorial y de estabilidad. En Euskadi su aspiración pasa por mejorar su estatuto de autonomía pero sin iniciar para ello ningún ‘procés’ euskaldun ni nada que se le parezca. El proceso soberanista unilateral llevado a cabo en Cataluña ha generado en la sociedad vasca una reacción sorprendente: les ha hecho menos independentistas y más autonomistas. Es la conclusión más llamativa que se extrae del último Euskobarómetro realizado por la Universidad del País Vasco y que constata que la diferencia entre quienes respaldarían la independencia en un hipotético referéndum en Euskadi y quienes no la apoyarían alcanza ya 17 puntos.

Un margen que se ha agudizado especialmente en los últimos seis meses, coincidiendo con el mayor tensionamiento provocado por el 1-O en Cataluña. Así, el Euskobarometro de otoño de la UPV constata que quienes aseguran que votarían no en un referéndum independentista representan ya el 47% de los vascos, ocho puntos más que hace sólo medio año mientras que quienes sí lo respaldarían caen al 30%, un punto menos. Los vascos no quieren ‘procés’ en Euskadi y menos aún independencia. Incluso muchos de los partidarios de ella darían un paso atrás si ello supusiera la salida de la UE, un escenario que rebaja los independentistas al 26%.

Francisco Llera ve «clarísimo» que los vascos rechazan la inestabilidad que provoca un proceso soberanista como el catalán

Este movimiento social se produce al mismo tiempo que el apoyo al Estatuto de Gernika de 1979 alcanza niveles históricos y, por primera vez desde su aprobación, logra el mismo respaldo que cuando fue aprobado hace 39 años. El 41% de los encuestados afirma sentirse “plenamente satisfecho” con el Estatuto, seis puntos más que hace seis meses a los que se suma otro 36% que dice sentirse “parcialmente satisfecho” con él. Los “insatisfechos” con el estatuto vasco representan el 18%.

El 81% rechaza al consulta del 1-O

El procés es ampliamente rechazado en Euskadi. El 81% de los encuestados rechaza la validez de la consulta llevada a cabo el 1-O en Cataluña y un 64% de los vascos está en desacuerdo con la declaración unilateral de independencia aprobada en el Parlament. Incluso entre los votantes del PNV el rechazo es mayoritario, con un 64% de oposición. La gestión de la crisis en Cataluña tampoco es bien valorada, tanto la realizada por el Govern de Carles Puigdemont como la de Mariano Rajoy. En el caso del Gobierno de Cataluña, dos de cada tres vascos le suspende por el modo en el que ha llevado la crisis y el 81% también otorga un suspenso al Ejecutivo de Rajoy.

Este viraje sin embargo no supone que en el País Vasco no se aspire a mejorar el actual Estatuto de autonomía ni que se renuncie a la celebración de un referéndum soberanista. Dos de cada tres ciudadanos apoyan la celebración de un referéndum y tan sólo uno de cada tres no lo cree necesario. Una consulta en la que los sentimientos de independencia seguirían cayendo. En sólo seis meses, coincidiendo con el procés, los deseos de separarse de España que manifiestan los vascos se han reducid en seis puntos. El 44% dice no tener “ningún” deseo de hacerlo y otro 15% apunta que si los tiene son “pequeños”. Apenas un 30% manifiesta “grandes” deseos de independencia.

El apoyo al Estatuto de Gernika alcanza niveles récord equivalentes al de su aprobación en 1979, pese a que la mayoría reclama mejorarlo

Respecto al Estatuto de Autonomía, la sociedad vasca sí aspira a una actualización del vigente actualmente pero no a una renovación completa. La mitad de los vascos desean que sea reformado bien para completar las transferencias, bien para dotar al País Vasco de mayores cuotas de autogobierno. Sólo un 27% cree que no habría que modificarlo.

El director del Euskobarometro, Francisco Llera asegura que el apoyo histórico que en este muestreo de otoño ha recibido el Estatuto de Gernika está relacionado con el clima de estabilidad en el que hoy vive el País Vasco y que contrasta con la tensión en Cataluña. A ello suma el final del terrorismo y el cambio de discurso del PNV con la llegada de Iñigo Urkullu al Gobierno y su apuesta por una actualización del Estatuto vasco pero “de forma pactada y dialogada: “Se recupera una posición central y más dialogante”. Además, Urkullu ha pactado “mayorías mixtas, con el PSE, y eso supone recuperar el eje de los años 80, lo que refuerza el Estatuto y esa línea en favor de una reforma pero sin rupturas”, subraya.

Nacionalistas y no nacionalistas, empatados en el 48%

Llera destaca que el impacto del proceso en Cataluña ha sido evidente en el sentir de la sociedad vasca. Cree “clarísimo” que ha provocado un reforzamiento del autonomismo y una caída del sentimiento independentista, “todos los indicadores suelen evolucionar de forma muy estable y ahora lo que más ha cambiado en el último semestre son los que se refieren al autogobierno y la independencia”.

La fórmula territorial de las autonomía gana adeptos hasta el 36% frente a la federal (32%) y la independencia (24%)

Curiosamente, mientras el sentimiento de independencia ha decaído y se refuerza el de la autonomía, el sentir nacionalista registra un pequeño rebrote en Euskadi provocando un empate entre quienes dicen ser nacionalistas y quienes no. En el último año los nacionalistas han crecido nueve puntos hasta representar el 48%, el mismo porcentaje de quienes se sienten nacionalistas.

Respecto al modelo territorial preferido por los vascos, la división permanece estable, aunque predominando los defensores de la autonomía como fórmula más adecuada, con un leve repunte hasta el 36% y caídas del federalismo al 32% y de la independencia hasta el 24%.