El ex primer ministro de Francia Manuel Valls y el premio Nobel Mario Vargas Llosa han coincidido con Albert Rivera e Inés Arrimadas en el diagnóstico sobre el problema catalán: el nacionalismo ha acaparado el discurso y la población ha olvidado que la democracia y el estado de bienestar son bienes más frágiles de los previsto en una Europa en transformación. Un problema que traspasa las fronteras españolas y para el que han reclamado una respuesta clara el 21D que suponga “un mensaje de optimismo” para Europa, han coincidido en reclamar Rivera y Valls.

“Un partido puede llamarse de izquierdas y ser la negación de los viejos postulados de izquierda, son reaccionarios” ha denunciado Vargas Llosa, para quien “no hay nada más tradicionalista y reaccionario que la CUP, y no hay partido mas progresista que ciudadanos“. El nobel de literatura ha sido especialmente duro con el nacionalismos, que ha tachado de fuerza “anti-histórica” y centrada en “la vuelta a la tribu” de Popper. “El gran enemigo del progreso y de Europa es el nacionalismo y nadie lo ha denunciado como Ciudadanos”.

En términos igualmente duros con el nacionalismos se ha expresado el ex primer ministro francés, que ha iniciado su intervención con una obviedad entusiásticamente aplaudida “España es una democracia, y su Constitución una de las más progresistas de Europa”.

“Estas elecciones son muy importantes para Cataluña, España y Europa” ha insistido Valls. “el mensaje de paz, democracia y convivencia no es sólo vuestro, es el nuestro, el de toda la Europa que cree en los valores de la democracia”. Una seria advertencia tras señalar que “la gente olvida que la historia puede repetirse cuando se tocan las fronteras y crece el nacionalismo” una ideología que parra Valls “es la guerra”. “70 años de paz o 40 de democracia en España es muy poco” ha concluido.

Mensaje de Valls

Es en este contexto en el que el político francés ha explicado su participación en la campaña catalana por su implicación personal -es barcelonés de nacimiento- y su preocupación por el futuro de Europa. Una campaña que esta mañana le ha llevado a protagonizar otro acto con Xavier García Albiol y Maria Dolores de Cospedal que y el lunes se reuniera con Miquel Iceta, aunque hoy ha dejado claro donde están sus preferencias.

Valls ha defendido la necesidad de que el 21-D las elecciones catalanas den un mensaje de optimismo a Europa con la derrota del nacionalismo “y si eso lo reprenta una mujer joven” se puede abrir “una nueva etapa muy importante”.

Arrimadas: “Hay que gobernar desde el respeto y el sentido común. No es muy sexy pero es lo que hace falta”

Arrimadas, por su parte, ha lamentado que durante años sólo ha llegado a Europa el discurso del nacionalismo y ha defendido el papel de su partido para “rebatir intelectualmente” ese discurso, al que ahora se ha declarado convencida de gnar en las urnas. Y tras el 21-D, Arrimadas ha recetado un ejecutivo que defenderá valores “como gobernar desde el respeto y el sentido común. No es muy sexy pero es lo que hace falta”.

Un argumento celebrado por Vargas Llosa, quien ha asegurado que “el dia que Arrimadas sea presidenta de la Generalitat habremos derrotado al nacionalismo y habremos mostrado la verdadera tradición progresista y libertaria de Cataluña”.

Vargas Llosa: “Un partido puede llamarse de izquierdas y ser la negación de los viejos postulados de izquierda”

El líder del partido, Albert Rivera, ha reconocido por su parte que “la mitad del partido no lo ha dado España lo ha dado Europa” y ha agradecido la contundente respuesta de los lideres europeos como Antonio Tajani o Jean-Claude Junker al “golpe a la democracia” perpetrado en el Parlmaent en octubre.

En este contexto, Rivera ha reclamado un papel más importante para España en Europa, “Queremos estar en la champions, si conseguimos ganar en Cataluña y tener estabilidad política, España e Italia tienen que estar junto a Alemania y Francia. Por peso poblacional, económico y por convicción europea de su población”. Rivera ha abogado además por una reforma de la Unión que fortalezca sus estructuras pero que de también más participación a los ciudadanos. “Estoy dispuesto a ceder soberanía, pero para compartir soberanía”.