Los candidatos de los tres partidos constitucionalistas eran los que más se jugaban en el debate emitido este domingo por La Sexta, conscientes de que ahí está el electorado que deben movilizar el próximo jueves para evitar la reedición de un gobierno independentista -la reválida de los independentistas llega mañana en TV3-. Y en ese escenario Inés Arrimadas llegó con la lección aprendida y el empuje de quien se sabe ganador en las encuestas. Arrimadas evitó el cuerpo a cuerpo con el PP y PSC, se centró en rebatir a los representantes de ERC y JxCat y, sobre todo, en demostrar que tiene un programa político para gobernar a todos los catalanes.

La candidata de C’s desmintió la imagen de inmovilismo que le atribuyen sus rivales y se declaró dispuesta a «abrir con valentía la reforma del sistema de financiación, reclamar infraestructuras como el Corredor Mediterráneo y, por supuesto, la reforma de la Constitución» pero también dejó claro que no está «dispuesta a asumir que todos los males vienen de España». El primer objetivo será, sin embargo, una auditoría del gobierno de la Generalitat para «garantizar que lo que se ha destinado a chiringuitos independentistas irá a políticas sociales».

Miquel Iceta (PSC) se esforzó por dar la batalla en el debate social que lideraron los candidatos de los Comunes, Xavier Domènech, y la CUP, Vidal Aragonés. Pero no evitó el cuerpo a cuerpo con los independentistas, a los que recriminó la herencia de los dos últimos años de procés. Recordó sus esfuerzos por convencer a Puigdemont de que convocara elecciones para evitar la aplicación del 155 y como finalmente se echó atrás «por la presión de la CUP, de ERC y de algunos de los suyos».

Los independentistas siempre hacen responsables de todo a los demás, ellos pasaban por ahí» ironizó Iceta

Los independentistas «siempre hacen responsables de todo a los demás, ellos pasaban por ahí, nunca tienen la culpa y es el mundo que se les ha vuelto en contra», lamentó para responder a las acusaciones de Rull. «Visto lo que ha pasado, no veo posibilidades de pactar una investidura ni un gobierno» con ERC, añadió para desmentir a Arrimadas en este sentido.

ERC pasa al ataque

Los independentistas llegaron al debate con el objetivo de hacer bandera de su paso por prisión y de la aplicación del 155 como «represión» del independentismo. ERC demostró en los primeros compases que en la recta final de campaña va a sacar toda la artillería para volver a aglutinar el voto independentista que en las últimas semanas ha perdido en favor de la lista de Carles Puigdemont.

Así, el representante de ERC, Carles Mundó, recriminó a JxCat su pretensión de que Puigdemont es la única víctima del 155 y a la CUP sus exigencias de purismo independentista. El ex conseller de Justicia, visiblemente incómodo en el papel de atacante, dejó claro en su primera intervención que si ganan las elecciones investirán a Oriol Junqueras pese a las exigencias de Carles Puigdemont y JxCat. «La afirmación de que ERC está cómoda con el 155 solo se puede entender desde la mala fe» lamentó, recriminación a la que un Josep Rull centrado en denunciar que el 155 no se molestó en responder.

Mundó fue contundente también al responder a las críticas de la CUP por su nuevo rechazo a la unilateralidad: «no entiendo los ataques de la CUP cuando el objetivo es el mismo» lamentó, para concluir que «es más fácil recitar que tomar y cuando algunos nos hemos pasado semanas en la prisión algunas afirmaciones las tenemos que poner en un contexto de realismo».

Xavier Domènech (CeC-Podem) y Vidal Aragonés (CUP) centraron buena parte de sus intervenciones en políticas sociales, recriminándose sus apoyos a ERC, en el caso de la CUP, o la tibieza con el PSC en el caso de los comunes. Sólo al final del debate Domènech intentó desmarcarse claramente del bloque independentista recriminando la proclamación unilateral de independencia a Rull como representante de Puigdemont -aunque se guardó de hacer extensiva la crítica a ERC-.