La dirección de Esquerra Republicana de Catalunya ha escogido a Roger Torrent como candidato independentista a la presidencia del Parlament. Torrent, número dos por Gerona, lleva meses siendo uno de los rostros habituales de la formación republicana en las tertulias y debates televisivos, y su nombre ya había sido uno de los barajados para este cargo. Una designación decidida esta tarde en la reunión de la permanente de ERC presidida por Marta Rovira, que el presidente del partido, Oriol Junqueras, ha saludado desde twitter agradeciendo el «compromiso» del designado.

Se trata de uno de los dirigentes republicanos con mayor proyección en los últimos meses en el Parlament, papel que se ha visto confirmado en el último papel desde la plataforma que le ha ofrecido el cargo de portavoz adjunto de JxSi, en el que ha actuado como relevo de Marta Rovira en los momentos más controvertidos de la número dos de Esquerra.

Sin cargas judiciales, tal como señaló la ex presidenta del Parlament Carme Forcadell, Torrent ha participado junto a Alba Vergés -otra de las jóvenes diputadas con proyección en la última legislatura, designada para ocupar la secretaria de la Mesa atribuida a ERC- en las negociaciones con JxCat para formalizar la alianza independentista en el futuro gobierno de la Generalitat. Es un hombre de la entera confianza de Marta Rovira, ha sido uno de los rostros mediáticos de la campaña de ERC y ha sustituido al portavoz del partido, Sergi Sabrià, en las últimas semanas. El político, de 38 años, es diputado en el Parlament desde el año 2012 y alcalde de Sarrià de Ter desde el año 2007.

Su designación llega después de las renuncias de Carme Forcadell, que seguirá como diputada en el Grupo de Esquerra, y el ex conseller de Justicia Carles Mundó, que renunció al acta para volver a la actividad privada. Ambos afronta querellas por rebeldía y sedición en el Tribunal Supremo por la declaración de independencia, y Forcadell debe responder además a una causa abierta por desobediencia al Tribunal Constitucional tras permitir la votación de las leyes de ruptura pese a las advertencias del alto tribunal.

Esa carga judicial, y la perspectiva de una legislatura de nuevo convulsa si Carles Puigdemont insiste en su pretensión de ser investido presidente, son el origen de las dificultades de Esquerra para encontrar un candidato a la presidencia del Parlament, la segunda institución de Cataluña.