Si algo ha dejado claro este jueves el presidente del Parlament, Roger Torrent, es que Carles Puigdemont es el único candidato a presidir la Generalitat y lo seguirá siendo. Así lo ha señalado esta mañana en una entrevista en Rac 1 y lo ha reiterado horas más tarde en La Sexta. «Puigdemont es el único candidato», ha repetido hasta la saciedad durante los minutos que ha durado la entrevista.

Torrent, que decidió aplazar el pleno de investidura hasta que el Tribunal Constitucional se pronunciara, ha avanzado que no habrá sesión plenaria hasta que se den las «garantías necesarias» que le solicitó Puigdemont para que la investidura sea «efectiva». Esto es, según el presidente del Parlament, que pueda tomar posesión y gobernar y acabar así con el 155. Estas garantías no se dan ahora mismo, pero no hay candidatos alternativos. «Puigdemont es el único candidato», ha insistido una vez más.

De producirse una investidura vía telemática como preveía el ex president, Torrent no ha sabido responder cómo se llevaría a cabo la toma de posesión, tampoco en qué consisten esas garantías que tanto repite, sólo que «es el único candidato» y que «hay que buscar una solución política» a este bloqueo.

No ha querido confirmar si el plan para la investidura pasa por saltarse la resolución del Constitucional, pero sí ha señalado que como presidente de la Cámara catalana está dispuesto a «defender hasta las últimas consecuencias los derechos de Puigdemont». «Un presidente de la Generalitat no lo decide un tribunal ni un partido a 600 kilómetros», ha añadido.

Torrent no ha hablado directamente con él en los últimos días. El lunes el ex president le envió una carta solicitando las garantías mencionadas y durante la última semana han tenido contacto sólo a través de otras personas, no directo. Precisamente el martes, día en que se debía celebrar el pleno de investidura, el republicano intentó avisar a Puigdemont del aplazamiento antes de anunciarlo en los medios de comunicación, pero entonces tampoco hablaron.

Esa decisión desató una bronca entre ERC y JxCat, ya que el partido de Puigdemont insistía en la necesidad de celebrar ese día la investidura. Tampoco gustó al propio candidato, pero Torrent no ha querido admitir el enfado: «Coincidimos en que la investidura debía tener garantías». Para ello, escribió una carta al presidente del Gobierno sin obtener respuesta, como ha denunciado.

Torrent ha vuelto a señalar que continuará el legado de su antecesora en el cargo, Carme Forcadell, que permitía «que se pudiera hablar de todo» en la Cámara. En este sentido, ha recordado que el líder de su partido se encuentra en prisión por «escuchar la voluntad de los catalanes».

El procès no ha muerto

El presidente del Parlament no ha querido valorar los mensajes de Puigdemont a Comín por tratarse de algo «privado», pero asegura que el procès no ha muerto y así lo han dicho las urnas el 21-D, ha justificado, en la que el bloque independentista ganó en escaños, que no en votos.