Es la cuestión más espinosa que hoy se ha debatido en el Parlamento Vasco, en el día en el que se cumplen 18 años del asesinato a manos de ETA de quien fuera diputado y consejero del Gobierno vasco, Fernando Buesa. Antes de que la Cámara vasca abordara su posicionamiento ante los homenajes públicos que se vienen brindando a los presos de ETA que salen de prisión, una representación parlamentaria ha acudido al cercano parque en el que ETA colocó la bomba que acabó con su vida para recordarle, junto a su escolta, Jorge Díaz y el diputado Enrique Casas, asesinado por los Comandos Autónomos Anticapitalistas hace 33 años.

A su regreso del acto de recuerdo el Parlamento Vasco se ha enfrascado en un debate intenso y en el que se ha evidenciado la soledad de la izquierda abertzale en su apoyo a lo que considera “bienvenidas” a los presos de ETA y no homenajes, como los califican el resto de formaciones. Sin embargo, la mayoría al rechazo de este tipo de actos se ha impuesto después de que PNV, PSE y Podemos alcanzaran un acuerdo para respaldar un texto en el que  se manifiesta el “rechazo a los homenajes públicos” que se realizan a personas “bien por su condición de pertenecientes a ETA o bien porque utilizaron o justificaron la violencia como medio para conseguir fines políticos”.

La enmienda acordada, que se plantea como alternativa al texto propuesto por el PP, impulsor del debate parlamentario, concluye que estos actos de homenaje son “contrarios a la defensa de los derechos humanos y suponen una revictimización para las víctimas”. El debate en la Cámara de Vitoria llega después de una intensa polémica suscitada tras el acto de homenaje y bienvenida que se otorgó a los dos ‘chivatos de ETA’, Iñaki Igerategi e Ignacio Otaño, condenados por pasar información para el asesinato de Joxeba Pagazaurtundua, el pasado domingo en Andoain y al que asistió una delegación del PP para denunciarlo.

Podemos modifica a PNV y PSE

El texto acordado entre PNV, PSE y Elkarrekin Podemos supone una victoria de la formación que lidera Lander Martínez tras haber forzado a nacionalistas y socialistas la inclusión de un punto en el que se cita de modo expreso a ETA y a los homenajes que se hacen a sus presos a la salida de prisión. Precisamente este primer punto, en el que se manifiesta el rechazo expreso a los homenajes también ha sido respaldado por el PP, que se ha abstenido en todos los demás. Por su parte EH Bildu se ha abstenido en todos ellos.

El texto, de seis puntos, ha contado con el apoyo íntegro de tres de los cinco grupos de la Cámara vasca. En él también se apela a la “obligación inexcusable e inaplazable” de los poderes públicos de garantizar políticas que expresen “el sentimiento de reconocimiento, reparación y justicia debido a las víctimas del terrorismo y de vulneración de derechos humanos, eliminando agravios sufridos y los que pudieran provocárseles”. Para ello se insta a adoptar medidas que “eviten su ofensa, humillación y revictimización”.

La Cámara se comprometerá además con la construcción de “una memoria que deslegitime la justificación, aval o enaltecimiento de toda forma de terrorismo, violencia o vulneración de derechos humanos”. También señala que en el ámbito de la Ponencia de Memoria y Convivencia se deben procurar acuerdos para «la desaparición de simbologías y conductas que, desbordando los derechos de reunión o libertad de expresión, son expresiones de enaltecimiento del terrorismo”. Por último, se llama a facilitar la reinserción y resocialización de las personas presas, tanto durante el cumplimiento de su condena como tras el cumplimiento de la misma, “para avanzar en una convivencia lo más normalizada posible”.

El pronunciamiento del Parlamento Vasco, que recoge la exigencia del lehendakari, Iñigo Urkullu, de mandar un mensaje «claro» contra estos homenajes, se suma al de la Cámara de Navarra, que en diciembre expresó su rechazo a estos recibimientos, también con la abstención de EH Bildu.

Bildu se queda sola

Durante el debate, el popular Borja Sémper ha considerado «profundamente inmoral recibir como un héroe a quien solo merece desprecio y vergüenza», ya que causa un «dolor insufrible» a las víctimas.

También Iñigo Iturrate (PNV) ha señalado que entiende que los familiares los acojan «con los brazos abiertos», pero ha rechazado «homenajear, ensalzar o exhibir públicamente» a estas personas. «Es absolutamente rechazable y avergüenza a cualquier sociedad decente», ha aseverado.

Desde la coalición abertzale, Julen Arzuaga ha defendido que en los recibimientos a exreclusos «no se ha ensalzado el currículum delictivo de nadie», ni ha habido «enaltecimiento, glorificación o apologías» y ha negado que estas bienvenidas supongan una humillación a las víctimas.

El portavoz de Elkarekin Podemos, Lander Martínez, ha llamado a «ponerse en lugar del otro» para entender «el dolor, el sufrimiento y la angustia que las víctimas sienten cuando se exalta la violencia».

Por su parte, el socialista José Antonio Pastor ha instado a «conseguir que ningún criminal se jacte de lo perpetrado» y a que no haya «ni un solo aplauso por haber eliminado a nadie por pensar diferente»