Entrevista en RAC1, el matinal líder de audiencia en Cataluña, a las 8.30. Nueva entrevista en Antena3 a las 12.45 y, una hora más tarde, en Cuatro. Esta fue la agenda mediática de Ada Colau del lunes, que sumada a su intervención en La Sexta Noche del sábado suman cuatro entrevistas en tres días. Las mismas que concedió la alcaldesa de Barcelona durante todo el mes de febrero de 2017 y también el año anterior. También coincidían con la celebración del Mobile World Congress y las fiestas de Santa Eulalia en la ciudad, pero Ada Colau dosificaba entonces mucho más su presencia mediática. A 18 meses de las elecciones municipales, la estrategia de Colau y su partido ha cambiado, han pasado de preservar la figura de su líder, con Gerardo Pisarello como portavoz oficial del Consistorio, a sobreexponerla para recuperar el terreno electoral perdido en estos tres años.

El cambio no está sólo en la cantidad, sino también en el contenido mediático de esas apariciones. Si hace un año Ada Colau parecía haberse «institucionalizado» al frente del Ayuntamiento de Barcelona, la líder de los comunes parece dispuesta a recuperar ahora su perfil de activista contra el poder establecido para recuperar el terreno perdido frente a sus rivales. Especialmente ERC, que según el último barómetro municipal sería la fuerza más votada en unas elecciones por la alcaldía de la capital catalana. Lo ha demostrado con su plante al Rey en la cena de bienvenida del MWC, pero no es la primera vez en las últimas semanas que la alcaldesa de Barcelona se posiciona junto al bloque independentista en la polémica sobre los dirigentes políticos del independentismo presos.

Una batalla en la que la líder de los Comunes no puede volver a enarbolar la bandera contra los desahucios que la llevó al poder, especialmente después de que el propio Ayuntamiento echara de un edificio de vivienda social de su propiedad a los okupas que se habían hecho con él la semana pasada. En este contexto, el debate sobre los políticos presos y la supuesta falta de independencia de la justicia española ha sido un argumento perfecto para Colau.

Hasta el referéndum del 1-O Colau intentó representar una tercera vía entre el independentismo y el constitucionalismo, neutralidad que rompió tras la declaración de independencia al expulsar al PSC de su gobierno culpabilizando a los socialistas de la aplicación del 155 en Cataluña. Pero su apoyo al bloque independentista se ha convertido en pieza fundamental de su discurso con cada nueva negativa del Tribunal Supremo a excarcelar a Oriol Junqueras, Joaquim Forn y los Jordis. Un debate en el que Colau se siente mucho más cómoda, puesto que puede apelar a los derechos humanos vulnerados asegurando que no se trata de independencia. Y le permite no hablar de su tercer año al frente de la alcaldía sin presupuestos.

Los independentistas sumaron 350.000 votos en Barcelona el 21D, por 352.000 de C’s y PSC, Colau ha concluido que el independentismo ofrece más votos

Tras los resultados del 21D, cuando Catalunya en Comú (CeC) la marca creada por la propia Colau, se situaba en quinto lugar por detrás de C’s, ERC, JxCat y el PSC, los Comunes vieron claro que necesitaban recuperar el terreno perdido. Desde entonces se han multiplicado las apariciones de la alcaldesa, que vistos los resultados de las catalanas parece haber concluido que en Barcelona tiene más opciones de recuperar terreno pescando votos en el caladero independentista. ERC y JxCat sumaron 370.000 votos en la capital catalana por 352.000 de C’s y el PSC.

Sin presupuestos en todo el mandato

La expulsión del PSC del gobierno no le sirvió para garantizar el apoyo del PDCat y ERC a sus cuentas, que le han obligado a aprobar los presupuestos de Barcelona vía moción de censura por segundo año consecutivo, tras haber prorrogado las cuentas en su primer mandato. Colau no ha aprobado un solo presupuesto ordinario desde que se hizo con el bastón de mando de la alcaldía de Barcelona en 2015. Y el debate sobre los políticos presos le permite esquivar su soledad en el consistorio, exhibiendo además una imagen de defensora de los débiles que enlaza con la imagen que la convirtió en alcaldesa por el escasísimo margen de un regidor.

La defensa de los presos se ha convertido en un aglutinador que hasta hace dos meses sólo encontraba en el rechazo al terrorismo tras los atentados de Barcelona y Cambrils del pasado verano. Eso explica en parte el acto protagonizado la semana pasada en la alcaldía con las esposas de Forn y los Jordis -la esposa de Oriol Junqueras ha evitado todo protagonismo público- y las denuncias sobre la parcialidad de la justicia española que contrastan con su postura hace tres meses, cuando reclamaba que fueran puestos en libertad «para que den explicaciones» por el daño causado por el proceso independentista.