Ningún documento oficial nuevo. Un ataque a la oposición en general, sin entrar en los detalles que siguen poniendo en cuestión la versión de Cristina Cifuentes sobre la obtención de su máster en Derecho Autonómico por la Universidad Rey Juan Carlos (URJC). La comparecencia de la presidenta de la Comunidad de Madrid ante la Asamblea de Madrid ha generado más dudas de las que ha resuelto.

Cristina Cifuentes ha vuelto a exhibir los mismos documentos que ya distribuyó en el primer día de la polémica sobre su titulación. Su expediente con las notas ya cambiadas y el correo de uno de los profesores que, dos años más tarde, solicitaba la modificación. Además, ha añadido una carta actual del profesor, dirigida al rector, en el que abunda en esa circunstancia. También correos anónimos de profesores aleatorios solicitando cambios de notas para alumnos de otras titulaciones, con la intención de subrayar que su caso no es tan raro.

La presidenta madrileña, sin embargo, ha optado por no mostrar hoy el acta de la defensa de su TFM, que en su día presentó sin sellos ni registros de entrada, y que según ha revelado este miércoles El Confidencial contiene por lo menos dos firmas falsificadas. “Si hay algún problema con la documentación, yo como alumna no lo puedo arreglar”, se ha limitado a señalar sobre ese tema.

Se matriculó tarde y no iba a clase

La dirigente del PP madrileño sí ha confirmado varias de las informaciones publicadas durante los últimos días: se matriculó tres meses después de iniciarse el curso académico, fuera de plazo, y no iba a clase, pese a que la modalidad de impartición del curso era presencial. “El hecho de que las clases sean presenciales es que las clases no se dan de manera telemática”, ha dicho Cifuentes, negando que se exigiera una asistencia mínima a clase como es característico de los estudios regidos bajo el plan Bolonia, que ya estaba en vigor cuando la presidenta cursó su título de posgrado.

Cifuentes defiende que su no asistencia a clase se debió a un acuerdo con los profesores por sus circunstancias particulares

Estos estudios, ha sostenido, “muchas veces se adaptan a las posibilidades de horario de los alumnos que trabajan”. “En ese momento había esa posibilidad y yo me acogí a ella”, ha asegurado. En una rueda de prensa posterior, ha admitido que los profesores le proporcionaron un trato favorable a su posición: “Se adaptaron a mis propias circunstancias”. En varias ocasiones ha eludido responder si realizó los exámenes de manera presencial junto al resto de sus compañeros, muchos de los cuales aseguran no haberla visto nunca en el aula. Cifuentes ha vuelto a recalcar que llegó a un acuerdo con los profesores para ver “de qué manera” podía cursar el máster y ser evaluada sin asistir al mismo.

Del mismo modo, ha afirmado que matricularse fuera de plazo es un procedimiento habitual en los títulos de máster cuando hay escasez de alumnos. Cifuentes lo hizo casi tres meses después de que se cerrase, en septiembre, el último plazo extraordinario.

Cifuentes también ha quitado relevancia al hecho de que la supuesta defensa de su TFM se produjese el 2 de julio de 2012, el mismo día que la selección española de fútbol celebraba en Madrid el título de la Eurocopa y la ahora presidenta debía estar al frente del dispositivo de seguridad, como delegada del Gobierno en la comunidad. La dirigente se ha limitado a decir que este tipo de eventos se seguían desde la Jefatura Superior de Policía y no desde la delegación, por lo que la apretada agenda no interfería en nada en la posible defensa de su TFM.

Ni el TFM ni explicación sobre las tasas

Sin embargo, Cifuentes no ha presentado el trabajo ni ha aclarado por qué motivo pudo defenderlo, cuando en su expediente aparecía entonces una asignatura como no presentada. Respecto a eso, ha deslizado de nuevo que es “habitual” guardar la nota de la defensa para cuando el resto de asignaturas estén superadas, ignorando el artículo 8.2 del propio reglamento sobre TFM de la URJC: “Para poder realizar la defensa del Trabajo Fin de Máster el alumno tendrá que haber superado el resto de las asignaturas del Máster, para lo que deberá entregar la justificación correspondiente”. Cifuentes no ha explicado por qué el supuesto error de transcripción de las notas se descubre en 2014 y no en 2012, cuando un expediente limpio es condición indispensable para poder optar a la defensa del trabajo.

Sobre la desaparición del trabajo, Cifuentes se ha referido a las numerosas mudanzas que ha realizado en los últimos años. “Sigo abriendo cajas”, ha dicho al respecto, subrayando que ha autorizado a la URJC a hacerlo público si aparece, cosa que no ha sucedido hasta el momento. La presidenta ha recordado el tema del trabajo: el reparto en las autonomías de las competencias de seguridad.

Tampoco ha sabido explicar la presidenta madrileña el motivo por el que pagó 6,11 euros de tasas administrativas relativas a la asignatura del TFM, en noviembre de 2012, meses después de su teórica defensa del trabajo. No ha insistido en la primera versión que ofreció: que se trataba de una pequeña penalización por defenderlo fuera de plazo. Una figura inexistente en la reglamentación de la URJC. En su lugar, los miembros de la oposición le han recordado, como especifica claramente el reglamento, que se trata de las tasas imputables a los alumnos que no superan el TFM en su primera convocatoria. Tampoco ha explicado por qué pagó 6,11 euros, correspondiente a las tasas académicas del curso 2012-2013, cuando el pago se refiere según su versión a un trabajo defendido en el curso 2011-2012, en el que las tasas eran ligeramente más bajas: 5,99 euros.