La Mesa del Parlament ha hecho buenos los pronósticos y ha rechazado retirar el proyecto de reforma de la Ley de la Presidencia de la Generalitat para permitir la investidura telemática. Ni el dictamen contrario del Consejo de Garantías Estatutarias (CGE) ni el aviso del Tribunal Constitucional, que advierte contra una investidura de Carles Puigdemont al aceptar a trámite el recurso en contra del Gobierno han servido para que la mayoría independentista retire el proyecto del orden del día. Una reforma con la que se pretende mantener viva la ilusión de una futura investidura de Puigdemont, presentando a Elsa Artadi o el candidato finalmente escogido como un «presidente transitorio» a la espera de la «restitución» del líder de JxCat.

Tanto la líder de C’s, Inés Arrimadas, como la portavoz del PSC, Eva Granados, y la de CatEC, Elisenda Alamany, han criticado tanto el contenido del texto como la vía escogida para aprobarlo -por urgencia y lectura única- y el momento, cuando ya se especula abiertamente con la investidura de Elsa Artadi. Aunque la más contundente ha sido, una vez más, Arrimadas, quien se ha preguntado además por qué el Gobierno permite la aprobación de este texto en vez de recurrirlo ya ante el Tribunal Constitucional, o presentar un recurso de inconstitucionalidad contra la delegación de voto de Puigdemont y Toni Comin.

«Es una ley escandalosa por su contenido, porque está pensada únicamente para salvar la cara a Puigdemont, que se saltó la ley y huyó de España para no responder ante los tribunales» ha señalado Arrimadas. «Y porque los partidos independentistas pretenden aprobarla por lectura única y procedimiento de urgencia. Saben que no ira a ninguna parte pero quieren volver al 6 y 7 de septiembre para atropellar los derechos de los catalanes representados por partidos constitucionalistas».

Arrimadas reclama al Gobierno «que se moje» en Cataluña y se pregunta si está permitiendo el voto delegado de Puigdemont para que se forme ya un gobierno efectivo

En este contexto, Arrimadas ha exigido al Gobierno «que se moje» sobre la delegación de voto, que mañana recurrirán ante el TC, pese a que el recurso de amparo, al que recurrirá C’s «tiene plazos mucho más largos que el recurso del inconstitucionalidad, que sólo puede presentar el Gobierno» para que tenga consecuencias automáticas. La líder naranja se ha preguntado, en este contexto, si la inacción del Gobierno responde al deseo de devolver la mayoría parlamentaria a JxCat y ERC para que se pueda formar gobierno: «¿De verdad para tener Govern dentro de la legalidad hemos de aceptar que Puigdemont tenga el privilegio de seguir cobrando y votando pese a ser un huido de la justicia? Si es así, se ha respondido, queremos que el Gobierno lo explique».

También Granados ha expresado su rechazo frontal a la estrategia independentista. «Votaremos en contra de lectura única para ser coherentes con la unanimidad y contundencia del dictamen del CGE, que dice que es  una materia que no debería tratarse por lectura única» ha advertido. La portavoz socialista ha ironizado además con la pretensión del independentismo de legalizar el funcionamiento telemático del Govern, cuando no dejan de viajar a Bruselas o Berlín para pactar cada nuevo paso con Carles Puigdemont.

«En JxCat parece que para gobernar grupo parlamentario se tienen que ver físicamente pero para gobernar la sanidad de Cataluña se puede hacer por videoconferencia» ha lamentado.

Alamany ha cuestionado por su parte la oportunidad de una reforma pensada para satisfacer las necesidades de Puigdemont «teniendo en cuenta el baile de nombres al que asistimos». Y ha advertido además de que «esta reforma, si se aprobara, no está pensada para avanzar, para recuperar las instituciones, acabar con el 155 y dar respuesta a las demandas ciudadanas».