Oficialmente, Moncloa recuerda al que será nuevo presidente de la Generalitat, Quim Torra, que su obligación es «respetar la ley y estar en condición de cumplir con sus responsabilidades» en calidad de tal y que el Gobierno «velará, como siempre, por cumplir con la legalidad», lo que es una manera velada de decir que estará vigilante en caso de tener que aplicar un nuevo 155, todo ello, justo el día en que el jefe del Ejecutivo, Mariano Rajoy, dijo estar dispuesto a dialogar, eso sí, «en los límites que marca la ley».

Porque de forma extraoficial no parece haber sido ésta la mejor de las noticias para el Ejecutivo habida cuenta de que Carles Puigdemont ha decidido apostar por uno de los duros con el encargo de «cumplir el mandato» del 1-O. Además, eso puede, de rebote, perjudicar la situación de los políticos presos, entre ellos Oriol Junqueras, por entender que cualquier mención al procés abunda en las sospechas del juez Llarena de reiteración delictiva, razón por la que mantiene en prisión provisional a la cúpula independentista por intento ilegal de secesión.

Se dice que Quim Torra era el único dispuesto a aceptar las extravagantes condiciones de Puigdemont, esto es, no ocupar el despacho oficial del presidente de la Generalitat para que quede como una especie de «santuario» laico del hoy huido en Alemania. Parece que ni Elsa Artadi ni Eduard Pujol, por muy miembros de la «lista del presidente» y de su guardia pretoriana, no estaban dispuestos a según qué cosas.

No augura demasiadas esperanzas de reconducir la situación, aunque Moncloa recuerda que Cataluña «necesita un gobierno legal y efectivo, que se ocupe de los intereses de los ciudadanos y gobierne para todos ellos, no para  la mitad».

No sólo el Gobierno se ha mostrado crítico con el nombramiento de Torra. El PSOE y el PSC han emitido un comunicado conjunto en el que acusan al próximo presidente de la Generalitat de formar parte de «sus perfiles más sectarios». Lamentan además la pérdida de tiempo desde el 21-D y recuerdan a Torra «su deber de cumplir con la legalidad estatutaria y constitucional».

Ciudadanos también ha definido a Torra como un «fiel a Puigdemont y al procés», por medio de su líder en Cataluña, Inés Arrimadas. «Necesitamos un Presidente que reconozca el fracaso del procés, que respete las leyes y las resoluciones y gobierne para todos», ha enfatizado.

Podemos tampoco se ha mostrado satisfecho con la elección del expresidente de Òmnium Cultural. «El candidato no reúne ni la transversalidad ni la trayectoria necesaria para el momento que vivimos», ha dicho Xavier Domènech. Desde Madrid, Pablo Echenique ha compartido los numerosos tweets del año 2012 en los que Torra insultaba a «los españoles». «Ni personas que vendan odio en la Moncloa ni en el Palau de la Generalitat», ha dicho el secretario de Organización de la formación morada.