Podemos consultará a los militantes del partido si Pablo Iglesias e Irene Montero deben dimitir como secretario general y portavoz parlamentaria, respectivamente, y también de sus actas de diputados, como consecuencia de la controversia que ha generado su compra de un chalet de 600.000 euros. En una rueda de prensa este sábado por la tarde, ambos han defendido su «honestidad y credibilidad» y han instado a los inscritos del partido a decidir si siguen siendo «dignos» de ostentar esas responsabilidades. Ambos han expresado su deseo de continuar al frente de Podemos si las bases los respaldan.

La consulta se produce por la falta de apoyo de los dirigentes del partido hacia la pareja, que había reclamado un «cierre de filas» en su defensa que no ha llegado. Sólo Juan Carlos Monedero y el secretario de Organización, Pablo Echenique, han salido públicamente a contrarrestar las críticas generalizadas por la «incoherencia» de la compra de la finca de campo con el discurso de Podemos. Incluso dirigentes del partido como el alcalde de Cádiz, José María González Kichi, han criticado la decisión. Por este motivo, Iglesias y Montero le han invitado a votar en la consulta como un inscrito más de Podemos.

«Ya sabíamos a lo que nos enfrentamos, con nosotras se atraviesan todos los límites», ha lamentado Irene Montero. «Cuando se cuestiona la credibilidad, uno no se puede esconder y hay que dar la cara», ha asegurado Pablo Iglesias, que ha anunciado la pregunta que harán a los militantes: «¿Consideras que Pablo Iglesias e Irene Montero deben seguir al frente de la Secretaría General y de la portavocía parlamentaria de Podemos?» Las respuestas serán: «sí, deben seguir», o bien «no, deben dimitir».

 

El secretario general de Podemos se ha mostrado sorprendido por la envergadura de la polémica sobre la compra de su chalet. «Seré sincero. No pensaba que iba a generar un debate de estas dimensiones», ha reconocido, tras relatar la situación en la que viven con «paparazzis» persiguiéndoles en su vida privada «que te roban fotografías y las venden a tabloides» por cantidades que oscilan entre los 15.000 y 30.000 euros, como ocurrió con la información sobre su vivienda o las imágenes de las ecografías de sus mellizos.

«Yo esto lo puedo asumir para mí, pero no pensé que el hecho de querer criar a los hijos en un contexto un poco más tranquilo iba a abrir un debate sobre nuestra credibilidad. Incluso hay dirigentes de mi partido que la ponen en cuestión», ha admitido. Por ese motivo ambos han decidido «dar la cara y preguntar si esto nos invalida» para seguir al frente del partido. «Me gustaría que los inscritos dijeran que claro que sigamos, pero son ellos los que deciden. Si nos ordenan dimitir, dimitiremos», ha asegurado.

La portavoz parlamentaria también ha mostrado su deseo de seguir en su puesto y ha anunciado que, en el caso de tener que dimitir, ambos seguirán haciendo política «como ciudadanos» fuera de las instituciones.

Durante la comparecencia ante los periodistas, han mantenido el tono victimista de la carta que han enviado a los inscritos en Podemos y que reza lo siguiente:

«Hubo un tiempo en España en el que nos contaron que era mejor no meterse en política y que si lo hacías, debías atenerte a las consecuencias. En democracia las cosas son distintas. En democracia, si eliges “bien” el partido, si tu proyecto para España mantiene los privilegios de los poderosos, entonces, en vez de riesgos, la cosa puede tener premio: títulos universitarios sin hacer exámenes, tarjetas black, jubilaciones doradas en consejos de administración de empresas del Ibex35, invitaciones al palco del Bernabéu, sobresueldos en B, trato de favor en los juzgados o simplemente que los medios de comunicación digan de ti que eres guapo e inteligente y te pongan primero en todas las encuestas.

Pero si eliges “mal” el partido, si lo que persigues es que tu país sea más justo y que todo el mundo pueda tener una vida digna, segura y completa aunque que eso suponga reducir el poder y los privilegios de los de arriba, entonces, la cosa es bien distinta.

Si eliges Podemos y además los inscritos e inscritas te colocan en un nivel de responsabilidad alto, entonces tendrás que enfrentarte al acoso y la destrucción reputacional por la vía de los medios de comunicación. Esto en EEUU es muy viejo y tiene un nombre, la “política del escándalo”, para destruir las vidas personales de los adversarios políticos. La máquina del fango que explicó muy bien Umberto Eco y que tantas veces vimos funcionar en los medios de comunicación de Berlusconi en Italia contra jueces y políticos honrados que luchaban contra la corrupción.

Si eliges Podemos, lo que te puede pasar es que te persigan hasta el hospital y fotografíen las ecografías de tus futuros hijos para que las publiquen los medios de comunicación. Lo que te puede pasar es que te persigan (también) hasta tu casa, te saquen fotos de manera posiblemente ilegal, se las vendan por 15.000 euros al amigo del comisario Villarejo -llamado Eduardo Inda- y, a las pocas horas, esté tu dirección completa (donde van a habitar pronto dos bebés) circulando por los grupos de whatsapp de toda España. Mientras todos los telediarios abren con la “polémica” de la casa que te has comprado honradamente.

¿Que dos cargos públicos tengan una hipoteca de 270.000 euros es motivo para abrir todos los telediarios durante tres días? Solo si eres Pablo Iglesias e Irene Montero y eres de Podemos. Entonces todo vale. A ningún cargo público se le hace esto, porque es acoso a sus vidas privadas.

En 2018, la manera que tiene el poder de intentar destruir a quienes quieren cambiar las cosas puede que sea más sutil o más sofisticada que en épocas pasadas. Pero el mensaje es el mismo: «No te metas en política. No te metas en Podemos. No te metas en Podemos. Ya has visto lo que le hemos hecho a Irene Montero y a Pablo Iglesias. El siguiente puedes ser tú».