Suma y sigue. La detención del ex presidente de la Generalitat Valenciana y ex ministro de Trabajo Eduardo Zaplana ha vuelto a sacudir las aguas internas del Partido Popular. La organización territorial ha respondido con la apertura de un expediente informativo y la petición al comité de derechos y garantías de una suspensión temporal de militancia.

Por ello, no hay cargo orgánico alguno que reclamarle a Zaplana puesto que ya no ejercía ninguna actividad interna en el PP ni pública puesto que desde que dejó la primera línea política se dedicaba a actividades privadas. Su nombre ya había surgido en el curso de la investigación del caso Lezo en las intervenciones telefónicas con el principal encausado, el también ex presidente autonómico, éste de Madrid, Ignacio González.

El coordinador general del PP , Fernando Martínez Maillo, ha señalado en los pasillos del Congreso que cuando se produce una detención – «estamos hablando de un hecho grave»- el PP actúa «a expensas del propio procedimiento judicial». «Nadie es detenido por casualidad», ha agregado sin dejar de apelar a la presunción de inocencia Y subrayar que que «lleva fuera de la política 10 años» y otro tanto sin ocupar cargo alguno en el PP.

Se trata, ha defendido, «de una decisión drástica contra una persona que ha sido muy importante -admite- pero cada uno responde de sus propios actos».

En los últimos años se vinculaba a Zaplana más con el entorno de Ciudadanos que con el del PP

De hecho, en los últimos años se vinculaba a Zaplana más con el entorno de Ciudadanos que con el del PP, habida cuenta la mala relación que acabó teniendo con el líder del PP, Mariano Rajoy, de quien fue portavoz del Grupo Popular en su primera legislatura en la oposición. Tras las elecciones generales de 2008, Rajoy le sustituyó por Soraya Sáenz de Santamaría, aunque él, preventivamente, ya había anunciado que no pensaba seguir en el cargo.

Éste es el penúltimo revés para el PP en general, y para los populares valencianos en particular, cuya presidenta, Isabel Bonig  ha intentado acometer una limpia interna ante los numerosos casos de corupcion que han asolado al partido en esta región. Además, Valencia es junto a Madrid, los dos objetivos electorales prioritarios para el PP. La polémica en torno al máster de Cristina Cifuentes y el sonrojante vídeo de su retención tras robar unos botes de crema en un centro comercial hace años y, ahora, la detención de Zaplana, pueden terminar de poner la puntilla al PP en estas dos plazas.