Barco sobrecargado y mal tiempo. Estas son las razones por las que el buque Aquarius, en el que viajan más de 600 personas abandonadas a su suerte en el Mediterráneo, descarta viajar a España con la inseguridad que generaría un viaje de entre tres y cinco días hasta Valencia, según informa Euronews.

Por ello, el Gobierno de España se está planteando la posibilidad de ofrecer el puerto de Palma de Mallorca, según han informado a Europa Press fuentes del Ejecutivo de Pedro Sánchez.

El Ejecutivo está valorando esta opción después de que el buque haya descartado la posibilidad de dirigirse al puerto de Valencia, como inicialmente le ha ofrecido el Ejecutivo español, “por la inseguridad de viajar” por un período de entre tres y cinco días en un barco ya sobrecargado.

El Centro de Coordinación Marítima español se puso en contacto con el Aquarius cerca de medianoche para ofrecer Valencia como puerto de seguridad

Pese a que el ofrecimiento se había hecho público desde primera hora de la tarde, no fue hasta el filo de la noche cuando el Centro de Coordinación Marítima español se puso en contacto con el buque, que le expuso la complicada situación a la que se enfrentaba si decidía emprender el viaje hacia Valencia.

Acortar el viaje de hasta Palma de Mallorca permitiría reducir el trayecto en medio día o incluso algo más. Sin embargo, la enviada especial de Euronews Anelise Borges, a bordo del barco, ha explicado que las condiciones meteorológicas empeorarán en los próximos días y la previsión es que el trayecto hasta Valencia, de más de 1.300 kilómetros, se prolongue más de lo previsto.

Según ha señalado esta periodista en su cuenta de Twitter, desde SOS Mediterranee se ha considerado que este viaje supondría un riesgo para todos los que están a bordo. “Es inseguro para el barco, para la tripulación y para la gente rescatada”, ha señalado la ONG. La misma argumentación había mantenido durante el día Médicos sin Fronteras, que opera el buque Aquarius junto a SOS Mediterranee.

Falta comida

El barco lleva ya más de 24 horas en standby en aguas internacionales, sin rumbo fijo después de que tanto Italia como Malta se hayan negado a permitir su atraco en puerto. El barco está saturado y escasea la comida. La cena del lunes se pudo salvar gracias a un envío de agua y fideos instantáneos de la marina maltesa. Los víveres no aguantarán más allá de la primera comida de este martes.

Italia, con el gobierno de la Liga Norte y el Movimiento Cinco Estrellas a la cabeza, ha insistido en que no abrirá ninguno de sus puertos para convertir a Italia en “un gran campo de refugiados”. Sin embargo, han agradecido el gesto de la acogida a Pedro Sánchez y han cantado “victoria” por medio de un tweet del ministro del Interior, Matteo Salvini.

En todo caso, el ministro de Infraestructuras Danilo Toninelli, del Movimiento Cinco Estrellas, ha afirmado que Italia enviará víveres y un equipo de médicos al barco, en el que actualmente trabajan diez cooperantes. Según informa Efe, Toninelli también ha apuntado la posibilidad de que varias naves del Ejército y la Guardia Costera puedan acompañar a la embarcación humanitaria hasta España para garantizar su seguridad en el trayecto.