La ONG Médicos sin Fronteras ha emitido un comunicado agradeciendo el gesto del gobierno español, que por orden de Pedro Sánchez ha propuesto que el barco Aquarius, con 629 inmigrantes a bordo rechazados por Italia y Malta, sea acogido en Valencia «por razones humanitarias». La propuesta aún no se ha trasladado de manera oficial al buque, que debe obedecer las órdenes de los Centros de Coordinación de Roma y Madrid. Pedro Sánchez estudia acudir personalmente al puerto para recibir a los inmigrantes si el desembarco finalmente se produce.

«El Aquarius agradece el gesto del Gobierno español, pero aún necesita instrucciones formales de los Centros de Coordinación de Rescate Marítimo de Roma y Madrid», dice el comunicado, que asegura que la perspectiva de un viaje desde Malta hasta Valencia no es recomendable en este momento. «Un viaje de tres días a Valencia en un barco que supera su capacidad máxima es inseguro», subraya.

Los cooperantes a bordo del Aquarius aseguran que la situación es «cada vez más desesperada» debido a la enorme cantidad de gente que actualmente permanece en el buque. Las mujeres y niños -hay siete embarazadas y casi 130 menores a bordo- han dormido protegidos, pero los hombres están descansando sobre todas las cubiertas del barco, que están abarrotadas. Los médicos atienden de forma permanente a los rescatados, algunos de los cuales fueron sacados del agua después de que la patera en la que viajaban se hundiese.

La mayoría de los migrantes fueron rescatados por buques mercantes y de la marina italiana y posteriormente trasladados al Aquarius, operado desde 2016 por SOS Mediterráneo y Médicos sin Fronteras. El barco puso entonces rumbo a la costa italiana, como es habitual en este tipo de operaciones, ya que es el país transalpino quien opera las zonas SAR no solo de Italia, sino también de Malta y de Libia. El ministerio del Interior, comandado por el líder de la Liga Norte, Matteo Salvini, dio entonces la orden de cerrar los puertos y no permitir que el barco atracase en su costa.

Italia y Malta han estado enzarzados en una guerra por el destino del barco que se ha resuelto con la intervención del gobierno español, aunque el rumbo del barco todavía no es oficial. El buque se encuentra en compás de espera, manteniendo una velocidad de dos nudos y una trayectoria circular, a medio camino entre ambos países del mediterráneo.

Valencia se encuentra a unas 850 millas náuticas de navegación de su posición actual, lo que podría hacer que el viaje se alargase entre tres y cuatro días en circunstancias ya complicadas. Cooperantes presentes en el barco habían avisado de que la comida disponible no duraría más de un día. Sin embargo, la marina de Malta ha enviado en las últimas horas varias lanchas con ayuda: 950 botellas de agua, 800 paquetes de fideos instantáneos y refrigerios de distinto tipo.