«Este viernes acudiré con el Rey a la inauguración de los Juegos del Mediterráneo». Pedro Sánchez ha desvelado en TVE la incógnita que Casa Real ha mantenido hasta ahora sobre la presencia de Felipe VI en la ceremonia. Un evento deportivo que reunirá entre el 22 de junio y el 1 de julio a 4.000 deportistas de 26 países de la ribera mediterránea, con el que la Casa Real se comprometió desde el primer momento, pero que ha mantenido en vilo hasta ahora. Mientras, desde el independentismo algunos juegan con la idea de un nuevo plante institucional al monarca.

En los últimos días, se han sucedido los mensajes de rechazo a la presencia del Rey en Cataluña, confirmada ya para la semana siguiente, con motivo de los Premios de la Fundación Princesa de Girona (FPdGi). Un encuentro de personalidades del mundo de la ciencia y las artes que tradicionalmente se había celebrado en Girona, pero este año el Ayuntamiento ha programado las obras de rehabilitación del Centro de Congresos que lo acogía coincidiendo con las fechas de estos premios a la iniciativa de jóvenes valores, cerrando así las puertas al encuentro anual de la Fundación.

Tras conocerse que el Espai Mas Marroch de los hermanos Roca sería el emplazamiento escogido para los Premios de la FPdGi, el Ayuntamiento de Vilablareix donde se ubica se apresuró a declarar que Felipe VI no sería bienvenido a sus calles. Y otro tanto ha sucedido con el de Caldes de Malavella, donde se celebrará la segunda jornada del encuentro organizado por la Fundación. Uno y otro se han referido al discurso del Rey del 3 de octubre, cuando condenó la celebración del referéndum ilegal y avaló de facto la aplicación del 155 para argumentar que Felipe VI no es bien recibido en Cataluña.

El pasado viernes, la portavoz del Govern, Elsa Artadi, insistía en el rechazo a la figura del Rey, ante su inminente presencia en Cataluña. «El 3 de octubre el Rey decide que ya no es el rey de los catalanes. No podemos actuar con normalidad con una persona que justifica la violencia y que el Govern legítimo esté encarcelado» aseguraba la número dos de Quim Torra.

No podemos recibir al Rey con una sonrisa» asegura Artadi, insinuando un boicot a los actos en los que participe el monarca en Cataluña

Artadi añadía que «no podemos recibir al Rey con una sonrisa» insinuando un boicot de las instituciones catalanas a las jornadas de la FPdGi, en las que siempre ha participado el presidente de la Generalitat y el alcalde de Girona -de hecho, Carles Puigdemont ha asistido hasta ahora a todas sus ediciones, en calidad de regidor, alcalde o president-. Un juego en el que también entró el presidente del Parlament, Roger Torrent, al argumentar que no asistirá a la inauguración de los Juegos porque ya lo hará el presidente de la Generalitat, al ser preguntado si asistiría a la ceremonia en caso de ser presidida por el Jefe del Estado.

El PSC pide respeto al Rey

En este contexto, el primer secretario del PSC, Miquel Iceta, se apresuraba a responder hoy que si Felipe VI acude a la inauguración de los Juegos Mediterráneos hay que estar presente. «Tiempo hay para manifestar discrepancias y hacer críticas, pero espero que todo el mundo esté a la altura» ha advertido el dirigente socialista, que ha lamentado que se intente «despreciar» a Felipe VI y ha recordado que si los catalanes quieren respeto hacia sus instituciones también deben respetar las instituciones de toda España.

Las aparentes dudas de Casa Real son una mala noticia para el alcalde socialista de Tarragona, Josep Félix Ballesteros, que en los últimos años ha tenido en Felipe VI a uno de los aliados más fieles de un proyecto largamente cuestionado. En 2011 Tarragona fue designada sede de los Juegos para 2017, un proyecto que aparentemente contaba con la unanimidad de todas las fuerzas políticas tanto en el Parlament como en las Cortes. Pero la crisis económica casi acabó con las ilusiones de la ciudad catalana, que a fuerza de ver como se retrasaban los apoyos comprometidos por Gobierno y Generalitat tuvo que aceptar la inviabilidad del proyecto y retrasarlo un año.

Durante todo ese tiempo, el Rey ha visitado en dos ocasiones los preparativos y las obras de las sedes deportivas, convirtiéndose en el único apoyo institucional de Ballesteros durante los años de la crisis. Desde Barcelona, sectores constitucionalistas han insistido ante la Casa Real en que los desprecios de Girona no se repetirán en Tarragona, un Ayuntamiento gobernado por el PSC con el apoyo del PP.