La Generalitat ha anunciado un nuevo encuentro de Quim Torra con Carles Puigdemont mañana en Berlín. Un encuentro en el que previsiblemente tratará el incipiente diálogo abierto con el Gobierno y los próximos encuentros con Pablo Iglesias y Pedro Sánchez. Sin olvidar el conflicto abierto con la Casa Real a raíz de la asistencia o no del presidente de la Generalitat a la inauguración de los Juegos Mediterráneos de Tarragona, como muestra de rechazo al Rey.

«La cuestión no es el saludo circunstancial del viernes, si se va, si se hace el besamanos o se sigue todo el protocolo» reflexiona un alto cargo de la Generalitat, «la cuestión es qué relación debemos tener con el Rey tras el 3 de octubre», cuando Felipe VI se pronunció un discurso para denunciar el referéndum ilegal y avalar la actuación del Gobierno, dando apoyo implícito a la aplicación del 155. Y para fijar una posición política de ese calado, Torra debe consultar con Carles Puigdemont.

Para fijar una posición política sobre cuales deben ser las bases de la relación entre la Generalitat y la Casa Real Torra debe consultar con Puigdemont

Berlin fue ya el primer destino escogido por Quim Torra al día siguiente de ser investido presidente de la Generalitat. Un encuentro en el que el actual inquilino del Palau dejó claro que sería un «presidente custodio», centrado en reivindicar la legitimidad de Carles Puigdemont, cesado en aplicación del 155.

El presidente de la Generalitat volvió a la capital alemana cuando se encontraba bloqueado, con un gobierno en el aire por su empeño en nombrar a consellers encarcelados y la negativa del Gobierno a publicarlo en el DOGC, todo ello a las puertas de una moción de censura en la que el PDeCat y JxCat mostraron posturas opuestas. En ese debate se impuso finalmente el criterio de los ex convergentes, y Torra nombró nuevo gobierno apenas 36 horas antes del debate de la moción, allanando así el camino de la alianza entre socialistas e independentistas. Pedro Sánchez ya no se encontraría con el decreto de los consellers encarcelados como primera patata caliente sobre la mesa.

Ahora Quim Torra vuelve a estar ante un momento clave: en qué parámetros debe fijar el tan reclamado «diálogo con el Estado». Como él mismo afirmó ayer, «el Estado no es solo el Gobierno» implica también a los partidos y a la Casa Real, y con los tres estamentos tiene examen en los próximos días. El primero, el viernes.

El Rey, nueva «bestia negra» del independentismo

Desde la semana pasada el independentismo ha convertido a Felipe VI en su nueva «bestia negra». Tras el cambio de inquilino en La Moncloa, necesitan un rival al que imputar sus agravios, y el recuerdo del discurso del 3 de octubre ha sido el argumento escogido para acusar al monarca de «ponerse del lado de la policía» el 1-O. La campaña la abrieron los ayuntamientos de Vilablareix y Caldes de Malavella, ambos en Girona, tras conocerse que serían inesperados anfitriones de los Premios Impulsa que organiza la Fundación Princesa de Girona.

El impulso definitivo lo dio, sin embargo, la portavoz del Govern, Elsa Artadi. Primero con una entrevista a El Punt Avui, el fin de semana, en la que ya avisaba de que «no podemos recibir al Rey con una sonrisa». Y dos días más tarde, en la rueda de prensa de Govern, insinuando un plante al Rey en Tarragona, amenaza que Torra todavía no ha descartado.

Pero el frente abierto con la Casa Real dificulta enormemente el diálogo todavía por empezar con el nuevo Gobierno de Pedro Sánchez, que ayer confirmaba la cita con el presidente catalán: el 9 de julio en La Moncloa. El ejecutivo ha dejado claro que no habrá encuentro previo entre Torra y el monarca y se ha remitido a la reunión en La Moncloa para dejar claro hasta dónde puede forzar la máquina el president de la Generalitat.

Y Torra tampoco ha encontrado apoyo en el líder de Podemos, con el que se reunirá el lunes en el Palau de la Generalitat. Desde el Govern insisten en que la defensa de la república debe ser un punto de encuentro con los morados, pero Iglesias, preguntado hoy sobre una posible reunión de Torra con el Rey, se ha limitado a hablar de diálogo con el Gobierno.

Esos son los factores que valorarán mañana Torra y Puigdemont para decidir cómo salen de envite con la Casa Real y hasta dónde llevan sus reivindicaciones ante el nuevo presidente del Gobierno, que ya ha dejado claros los límites del diálogo: la Constitución y el Estatut, en los que no entra el derecho a la autodeterminación que le reclamará Torra.