Bajan muy revueltas las aguas en el PP a diez días del congreso extraordinario que deberá elegir al nuevo líder de los conservadores españoles. Y conforme avanza el calendario se estrecha la posibilidad de un acuerdo que permita un pacto de integración en una sola lista. Es más, cada candidato se “rearma” para dar la batalla el viernes 20 por la noche, cuando se celebre, previsiblemente, la votación de los 3.137 compromisarios populares entre electos y natos.

Así, en el equipo de Pablo Casado esperan sumar los apoyos explícitos de los ex ministros que hicieron campaña con María Dolores de Cospedal. Miembros de su entorno citan a la ex titular de Agricultura Isabel García Tejerina, a la de Sanidad Dolors Montserrat y al de Justicia Rafael Catalá así como a los andaluces Juan Ignacio Zoido, de Interior, y al ex secretario de Seguridad José Antonio Nieto. Precisamente, uno de los sitios en los que el candidato a sustituir a Mariano Rajoy necesita subir sus apoyos es Andalucía, donde Soraya Sáenz de Santamaría le sacó nada menos que 4.000 papeletas y controla de forma mayoritaria el voto de los delegados de este territorio, en un proceso donde va a tener capital importancia el peso de los aparatos.

Casado se ha reunido en distintas ocasiones con Cospedal y, de hecho, ambos equipos ya vienen colaborando, afirman fuentes cercanas al ex portavoz popular, aunque en los aledaños de la derrotada en las primarias rebajan bastante el grado de implicación en la campaña “pablista”.

El control del aparato

Lo cierto es que los colaboradores de la ex vicepresidenta del Gobierno también se han puesto en contacto con los de la secretaria general, según ha podido confirmar El Independiente, para sondear el destino de sus apoyos en el congreso extraordinario. A nadie se le escapa que es hartamente improbable que la también presidenta de los populares castellano-manchegos respaldara a su “archienemiga” Santamaría, pero la primera viene a controlar “unos 1.300 compromisarios” de los 2.612 electos, que son, a la postre, los que pueden decidir quién es el nuevo inquilino del despacho de la “planta noble” de Génova.

Explican en el entorno de Cospedal que, a diferencia de la militancia, en el congreso se sentarán buena parte de cargos públicos e institucionales del partido, en definitiva, admiten, “puestos a dedo” en muchos casos por la propia secretaria general del partido. Luego están los 522 miembros natos, algo más repartidos, pero también con mucho peso específico de los aparatos populares.

Desde el entorno de Cospedal aseguran ‘controlar’ a unos 1.300 de los 2.600 compromisarios electos que deben escoger al nuevo presidente

Y es que ya no se puede hablar del “aparato” en singular con una dirección nacional prácticamente desaparecida. Sólo el coordinador general, Fernando Martínez Maillo, se ha mantenido al margen de la campaña y de las candidaturas, aunque su defensa cerrada de una lista de unidad le coloca más al lado de Santamaría que de su antiguo compañero de Génova Pablo Casado.

Los de Cospedal subrayan que ésta “controla” esos 1.300 delegados que serán determinantes en la resolución del congreso y evalúan en unos 700 los que aporta la ex vicepresidenta y en 600 los del ex portavoz popular. Aún así, conceden las fuentes del PP próximas a Cospedal, “todos son números relativos puesto que el voto es secreto y el compromisario tiene ahora mucho valor”.

‘Más amarrado’

Otro dirigente de la candidatura de Santamaría explica que en esta segunda vuelta “la mayor parte de los compromisarios responde a su propia estrategia, a su propia carrera. Es gente que echa cuentas y no les veo enmendado la plana a los militantes”, que la eligieron en primer lugar. Aseguran que “lo tiene más fácil” que en las primarias, que todo está “más amarrado” en favor de la candidata.

Sin embargo, en mitad del fragor de la batalla, puede haber una tregua. O no. La noche de este martes los tres se vieron las caras en una cena de despedida, por las vacaciones de verano, que viene organizando un grupo de diputados desde hace años y que se autodenominan, no sin sorna, “provincianos en Madrid”. La cita, que aunaba entre setenta y ochenta parlamentarios como mucho, superó los cien en un restaurante de una céntrica calle madrileña, y confirmaron su presencia, por este orden Cospedal, Sáenz de Santamaría y Pablo Casado.

También estuvo en la misma el portavoz del Grupo Popular, Rafael Hernando, otro de los abanderados de la lista única. No se trató, sin embargo, de una cena “institucional”, sino que lo que buscan sus promotores es que los diputados “estrechemos nuestras relaciones. Nos pasamos juntos tres de los cuatro días de la semana y es una manera de mantenernos también unidos”, a pesar de que repartan sus simpatías entre los dos aspirantes a la sucesión.

Se ignora si retiraron o no los cuchillos.