Quim Torra sabe que el próximo otoño será un «otoño caliente» en Cataluña. Abrirá el fuego la Diada, con una nueva manifestación convocada por ANC y Òmnium, a la que seguirá la reivindicación del primer aniversario del 1-O y, probablemente, los juicios a los líderes del independentismo procesados por su participación en esos hechos. Con este calendario sobre la mesa, Torra ha advertido hoy que no descarta convocar nuevas elecciones autonómicas a final de año, y ha reconocido que así se lo comunicó ayer al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en su primer encuentro en La Moncloa.

 

«Le expliqué el calendario de Diada, 1-O, juicios, elecciones municipales y la posibilidad de convocar elecciones a partir del 27 octubre» ha explicado Torra, entrevistado hoy por Catalunya Ràdio para valorar su primer encuentro con Sánchez. Se trata de un «calendario muy potente, se lo plantee con toda crudeza» ha añadido, «de nosotros depende buscar una solución política con todo lo que pasará».

En este sentido el presidente catalán ha insistido de nuevo en que los presos no serán moneda de cambio en la negociación con el Gobierno, pero también ha señalado que apuntó ante el presidente del Gobierno que «hay actores como la Fiscalía, el Ministerio del Interior, la Delegacion del Gobierno, el Tribunal de Cuentas, hay muchos entes jurídicos y políticos que tienen incidencia sobre embargos a la gente, instrucciones judiciales contra maestros o policías, etc. Sobre todo esto queremos ver cómo se mueven en las próximas semanas estos entes» para calibrar si el cambio es simplemente un nuevo clima de diálogo o va más allá.

Torra ha reconocido que Sánchez le recordó en su entrevista que «una cosa es la vía judicial y otra la vía política» pero aún así ha expresado su confianza en que «se produzcan avances en este terreno».

Reunión Calvo-Aragonés

El presidente catalán ha insistido en su satisfacción por el hecho de haber «vuelto a la política» con la recuperación de los puentes de diálogo, al tiempo que La Moncloa anunciaba el siguiente paso en ese diálogo: un encuentro entre la vicepresidenta del Gobierno, Carme Calvo, y el vicepresidente catalán, Pere Aragonés, el jueves para seguir poniendo las bases de ese nuevo entendimiento.

El encuentro abrirá los contactos bilaterales entre Gobierno y Generalitat que ya han existido de forma oficiosa -especialmente entre la ministra Meritxell Batet y la consellera Elsa Artadi para preparar el encuentro de ayer- pero que el gobierno catalán quiso posponer hasta que se produjera el encuentro entre los presidentes. La reunión se producirá un día antes de que el Gobierno nombre previsiblemente en el Consejo de Ministros del viernes a sus representantes en las comisiones bilaterales Estado-Generalitat que deben encauzar a partir de ahora ese diálogo.

El encuentro entre Aragonés y Calvo podría facilitar además otro de los objetivos del Gobierno: que la Generalitat vuelva a las mesas de diálogo multilateral con el resto de los gobiernos autonómicos. La consellera de Sanidad, Alba Vergés, no acudió a la mesa de negociación sobre políticas sanitarias aludiendo a la entrevista Sanchez-Torra. Pero este julio debe reunirse el Consejo de Política Fiscal y Financiera, al que Aragonés podría regresar tras los plantones protagonizados en su día por Andreu Mas Colell a Cristóbal Montoro.

Veto al Rey en Barcelona

Torra ha insistido además en su veto al Rey en el acto conmemorativo con motivo del primer aniversario de los atentados de Barcelona y Cambrils, el próximo mes de agosto. El verano pasado, la manifestación de duelo celebrada en las calles de Barcelona ya fue aprovechada por el independentismo para abuchear a Felipe VI, que presidió la marcha junto a Mariano Rajoy, Carles Puigdemont y Ada Colau, responsabilizándolo de la venta de armas a países árabes.

El presidente catalán, que se ha declarado decidido a «mirar hacia adelante» para no discutir con Sánchez sobre sus artículos o las acusaciones de «nazi» por parte del presidente del Gobierno. Pero no está dispuesto a aplicar el mismo rasero con Felipe VI porque «el rey de España no es un cargo electo» como Pedro Sánchez. «Los catalanes le puntúan con un dos es una figura que ha desaparecido de la vida social y civil del país» ha argumentado para justificar su insistencia en exigirle que se disculpe por su discurso del 3-O.

Torra ha insistido en que con motivo de los Juegos Mediterráneos de Tarragona «dejamos nuestra posición clara, como Govern no invitaremos al Rey» y ha apuntado que si la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, opta por invitarlo «no lo vetaré, como no veté la presencia del Rey en Tarragona, pero creía que los comunes era republicanos».