Política

Casado propone votar primero al líder y su “número dos” y luego una lista de integración

La segunda votación en el congreso sería a los 35 miembros que conformarían la nueva la ejecutiva nacional

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Casado propone votar primero al líder y su “número dos” y luego una lista de integración
Santamaría y Casado charlan amigablemente en la cena de diputados populares del pasado martes

Santamaría y Casado charlan amigablemente en la cena de diputados populares del pasado martes EFE

Resumen:

Los estatutos establecen que se elige en una misma votación y en lista cerrada al presidente y a 35 vocales de la ejecutiva.

No obstante, cualquier cambio de las reglas del juego es susceptible de impugnación.

El de Cospedal será el primero de los discursos políticos en el arranque del congreso.

El equipo de Pablo Casado quiere impedir que Soraya Sáenz de Santamaría monopolice el discurso de la unidad y de la integración frente al de su candidato de presentar batalla hasta el final y, sólo después, buscar fórmulas de consenso. Y eso lo tiene que hacer compatible con su empeño por defender ante los compromisarios populares el proyecto político e ideológico que quiere para la era postRajoy. Por ello su candidatura ha propuesto un sistema de doble votación en el congreso, de modo que antes se elija en un mismo paquete al nuevo presidente y a su “número dos” y, una vez dilucidada la cuestión del liderazgo, se proceda a votar una lista de integración con quien resulte derrotado para formar el comité ejecutivo del partido.

La propuesta se le ha hecho llegar este miércoles por la mañana al coordinador general del PP, Fernando Martínez Maillo, según fuentes próximas a Casado. Y Maillo la recibe no tanto en representación de lo poco que queda de la dirección nacional popular saliente sino más en calidad de persona próxima a la candidatura de Soraya Sáenz de Santamaría, aunque, oficialmente, se mantenga neutral.

No obstante, a quien corresponde ahora mismo la autoridad en todo lo que tiene que ver con el cónclave popular y las candidaturas es a Luis de Grandes, que preside la Comisión Organizadora del Congreso (COC). Dicha comisión se reúne hoy jueves por la mañana, para tratar, entre otros asuntos, la celebración, improbable, de un debate; elegir el lema del congreso, así como el calendario del mismo. Pero de fructificar, al menos,  la tramitación de la propuesta “pablista”, sería necesario modificar la agenda de la cita de los días 20 y 21.

Los estatutos establecen que se elige en una lista cerrada al líder y a 35 vocales de la ejecutiva

Aunque la fórmula tiene dificultades evidentes puesto que el procedimiento está muy tasado tanto en los Estatutos como en el reglamento del congreso, en el equipo de Casado aducen que “si Soraya aceptase la iniciativa podría idearse el sistema” que permitiera esa doble votación. De este modo, ambos candidatos defenderían su proyecto, los delegados respaldarían a uno u a otra y, posteriormente, se negociaría una lista de integración de 35 nombres para componer el comité ejecutivo nacional.

Lo cierto es que el sistema actual imposibilita en muy buena medida cualquier intento de integración a posteriori, al menos en los órganos del partido. El artículo 28.2 de la propuesta de reglamento del congreso, establece claramente que “se elegirán en una lista al Presidente y a los 35 vocales del Comité Ejecutivo. Asimismo también se elegirán a los 30 vocales de la Junta Directiva, conforme a lo señalado en los Estatutos”. Esto es, una lista cerrada de cada candidato con su equipo, en donde sí pueden incorporar a los derrotados en las primarias del pasado día 5, pero no integrar al adversario.

Riesgo de anular el congreso

Sólo un congreso puede cambiar los estatutos de una organización, y aunque la cita de dentro de dos fines de semana tiene legitimidad para hacerlo, el hecho de que no haya debate de ponencias hace poco menos que imposible forzar un cambio. Bien es cierto que tras la constitución de la mesa que dirigirá la cita -formada por un presidente, dos vicepresidentes, dos secretarios y 18 vocales- se debe comunicar el acuerdo de votación definitiva del reglamento, lo que podría permitir incorporar una cuestión previa en caso de acuerdo de ambas candidaturas y, aún así, tiene pocos visos de prosperar.

Una de las funciones de la mesa es cumplir y hacer cumplir el reglamento del congreso, pero también “interpretarlo en los casos de duda y suplirlo en los de omisión”. No obstante, cualquier cambio de las reglas del juego es susceptible de impugnación. Las impugnaciones, reza el artículo 30, “deberán fundamentarse en infracciones estatutarias o reglamentarias y se presentarán en el plazo máximo de cuarenta y ocho horas desde la finalización del Congreso”. En definitiva, sólo faltaba que algún compromisario decidiera enmendar la plana y pedir la anulación de la cita.

Lo cierto es que el modelo estatutario de los populares está pensado para congresos de una sola candidatura o en los que el ganador se lo lleva todo, aunque siempre puede integrar a su oponente en la dirección de los Grupos Parlamentarios de Congreso y Senado así como en las comisiones o en las candidaturas electorales teniendo en cuenta la proximidad de los comicios andaluces, locales, autonómicos y europeos. Lo previsible es que la última lista esté preñada de ex ministros, según ha sido hasta ahora el hábito tanto del PP como del PSOE.

El de Cospedal será el primero de los discursos políticos en el arranque del congreso

La idea que maneja la comisión organizadora es que en la primera jornada se solvente la pelea por el liderazgo con la presentación de las candidaturas y la posterior votación. También deberán tomar la palabra el viernes María Dolores de Cospedal, responsable del informe de gestión en su calidad de secretaria general, y el castellanoleonés Alfonso Fernández Mañueco como presidente del Comité Nacional de Derechos y Garantías. Lo normal es un saludo del anfitrión de la cita, pero la bicefalia en Madrid introduce problemas protocolarios. La comisión organizadora deberá determinar si es el líder regional del PP, Pío García Escudero, o el presidente de la Comunidad de Madrid, Ángel Garrido.

Conforme a otros cónclaves, el sábado por la mañana se reuniría por vez primera la nueva ejecutiva y cerrarían el acto el presidente saliente, esto es, el silente Mariano Rajoy, y el entrante, que sea quien sea de los dos en liza, aún no se ha ganado su puesto.