Llega el momento de la verdad, de contrastar los programas, el discurso y, también, los equipos. Al margen de la oferta de integración que Soraya Sáenz de Santamaría y Pablo Casado han hecho al equipo que resulte derrotado en este 19 congreso del PP, su número dos resultará fundamental para poner en marcha al partido. Ambos tienen una idea clara: quien sea secretario general lo tendrá que ser a tiempo completo, sin ninguna otra responsabilidad salvo, a lo sumo, un escaño en el Congreso o en el Senado. Otro coincidencia, se trata de «profesionalizar» las estructuras para que se  vuelquen, primero, en los comicios andaluces y luego en los procesos electorales de mayo del año que viene.

En el equipo de Pablo Casado aseguran que «no hemos dedicado ni un minuto a hablar del organigrama», entre otras cosas, «porque hay que conocer tras la votación qué apoyo tiene el tercio de  Soraya de cara a darle peso en la integración». De esta manera ya presuponen que la que fuera mano derecha de Rajoy en el Gobierno conseguirá solo un 30 por ciento del voto según los últimos cálculos realizados por el jefe de campaña de Casado, el diputado murciano Teodoro García. En cambio, los «sorayistas» aseguran que sus apoyos se elevan al 63 por ciento.

Ausencia de mujeres

Casado tiene ante sí la decisión de reforzar su equipo con una mujer. Uno de los aspectos que han utilizado como artillería contra él ha sido el escaso peso de las mujeres en su entorno. Salvo la vicesecretaria de Estudios y Programas, Andrea Levy, y la portavoz del PP de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, como nombres más destacados, el plantel de mujeres no se amplió hasta que llegó el apoyo de la candidatura de María Dolores de Cospedal con las ex ministras Isabel García Tejerina y Dolors Montserrat.

Casado ha sido especialmente deferente con la ex ministra de Agricultura, aunque no ha hecho mucha vida de partido, lo que es indispensable para conocer el complicado engranaje de una organización tan compleja como el PP. Podría proponérselo a Santamaría en caso de resultar derrotada, otra cosa es que ella aceptase, aunque su voluntad declarada es seguir en política.

Mujer y, además, «algo más mayor que él, en la cuarentena o cincuentena» para equilibrar la balanza con su juventud, señalan en su entorno, y «no necesariamente de Madrid». De hecho, apuntan a Andalucía, que fue el territorio que dio la mayoría a la ex vicepresidenta en las primarias y que podría ser «hostil» si Casado ganara el congreso. Cumple ese perfil la ex alcaldesa de Fuengirola y vicepresidenta del Parlamento andaluz, Esperanza Oña, que se ha significado con Casado desde el principio, aunque cuenta con 60 años.

Bien es cierto que el candidato no considera la cuestión de género como definitoria a la hora de hacer una elección, pero su equipo admite que es una carencia que hay que subsanar. En este sentido, les falta tiempo para decir que «tenemos el apoyo mayoritario de las compromisarias». En el ámbito masculino se apunta hacia el vicesecretario del área sectorial, Javier Maroto, y Teodoro García.

Alonso y De la Serna

En la candidatura de Sáenz de Santamaría la elección se dirime entre dos destacados dirigentes, según distintas fuentes consultadas por El Independiente. Se trata de Alfonso Alonso y de Íñigo de la Serna. El primero es desde hace años persona de la más estrecha confianza de la ex vicepresidenta y un hombre con buen cartel en la familia popular. Se le reconoce su capacidad política, incluso en la candidatura adversaria, que ha forjado en un territorio tan duro para el PP como es el País Vasco, además de como eficaz portavoz del Grupo Popular en el Congreso y luego como ministro. Eso sí, se vería obligado a dejar la presidencia regional del partido para dedicarse en exclusiva a Génova.

Casado no será secretario general de Santamaría si pierde el congreso

De la Serna dio el salto al equipo de Santamaría mucho más tarde, pero se ha significado como uno de  sus principales lugartenientes. Tras la salida intempestiva del PP del Gobierno, el que fuera titular de Fomento ni siquiera tiene escaño en el Parlamento. Hombre moderado y conciliador, quizá le falte el plus de autoridad necesario para imponerse en el conjunto del partido, condición indispensable para ejercer un cargo no siempre agradable y que desgasta profundamente a quien pasa por ahí.

Otra cosa es que una victoriosa Santamaría quisiera ofrecer el cargo a Pablo Casado, idea que él ha desechado, por lo que la ex vicepresidenta tendría las manos libres para escoger a alguien de su más estrecha confianza que, por otro lado, es lo lógico. Sin embargo, no siempre han salido mal los «números dos» impuestos. José María Aznar se encontró a Francisco Álvarez Cascos ya en Génova y formaron un tándem perfectamente engrasado. Pero no es el caso de Rajoy, que hasta 2008 no pudo hacer su equipo, como él mismo confesó, cuando sustituyó a Ángel Acebes por María Dolores de Cospedal.

La candidata «dejará espacio en su equipo para la integración»

La candidata «dejará espacio en su equipo para la integración», explican fuentes de su entorno. Ultima a estas horas la formación de su lista y cuenta para ello con la presencia de concejales, alcaldes y presidentes de diputación «pensando ya en las próximas elecciones municipales y autonómicas». De momento, sólo ha confirmado que Mar Blanco será secretaria ejecutiva de Atención a las Víctimas del Terrorismo.