Además de nuevo líder del PP, Pablo Casado nació (1981) y se crió en Palencia y es diputado por Ávila desde 2011, prueba de sus fuertes vínculos con Castilla y León. Sin embargo, en junio de 2016 Casado cometió un error al ironizar sobre la ciudad castellano-leonesa más poblada, Valladolid, en un mitin en Zamora, otra localidad de esta región: «Mi hermano vivió aquí, era funcionario. Es funcionario. Ahora está en Valladolid. Nadie es perfecto. Ha tenido una mala carrera profesional», señaló el presidente del PP. «Estaba en Zamora y lo han degradado a la capital, a la que dicen que es capital de Castilla y León», apostilló.

Mi hermano está en Valladolid: ha tenido una mala carrera profesional»

Sus palabras fueron recogidas por la prensa autonómica que, según El Norte de Castilla, «se metió en un jardín». Este lunes han sido recordadas en la red social Twitter por la periodista de eldiario.es Laura Cornejo.

El primero en responder fue el igualmente polémico alcalde vallisoletano Óscar Puente, que en Twitter ataca y bloquea por doquier. «Hay días tontos y tontos todos los días», criticó Puente. Además, Casado tildó a Valladolid de «capital», cuando Castilla y León no tiene capitalidad (aunque los edificios administrativos se hallan en Valladolid).

Óscar Puente respondió «hay días tontos y tontos todos los días»

Casado tuvo que salir a la palestra en plena campaña para las elecciones generales del 26 de junio de 2016, celebradas solo cuatro días después de la metedura de pata. Aseguró que su tono era «irónico». «Mi respeto por Valladolid es de sobra conocido y por eso se puede utilizar la ironía, algo, por cierto, muy utilizado por Delibes aunque parece que a él se le entendía mejor que a mí», justificó Casado, apelando al autor de El Hereje o Las Ratas.

Entonces Casado era una joven promesa popular bien situada en el aparato del partido, y su dedicatoria a la ciudad bañada por el Pisuerga pasó desapercibida. Hoy, ya de líder del por ahora partido más votado del país, sus palabras vuelven a sonar por las redes. Su rival Soraya Sáenz de Santamaría es, por cierto, vallisoletana.