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A prisión el miembro de ‘La Manada’ detenido por robar unas gafas y embestir a dos vigilantes

Ángel Boza, que estaba en libertad provisional, vuelve a la cárcel 40 días después por un delito de robo con violencia

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A prisión el miembro de ‘La Manada’ detenido por robar unas gafas y embestir a dos vigilantes
Llegada a los juzgados de Sevilla de Ángel Boza, el miembro de la manada que fue detenido por robar unas gafas.

Llegada a los juzgados de Sevilla de Ángel Boza, el miembro de 'La Manada' que fue detenido por robar unas gafas. EFE

Resumen:

El juez ha mandado a prisión este jueves a Ángel Boza, el miembro más joven de La Manada que este miércoles robó unas gafas de sol en un centro comercial de Sevilla y embistió posteriormente con su coche a dos vigilantes de seguridad cuando iban a retenerle. Boza fue detenido tras este episodio cuando circulaba junto a los Jardines de Murillo, muy cerca del edificio de los juzgados, y este jueves ha pasado a disposición judicial.

El titular del Juzgado de Instrucción 16 de Sevilla, Juan Gutiérrez Casillas, en funciones de guardia, ha acordado esta tarde el ingreso en prisión provisional comunicada y sin fianza para Boza por la presunta comisión de un delito de robo con violencia. De momento, la causa se instruye tan sólo por este delito y no por un ilícito contra la seguridad vial como se barajó inicialmente, dado que el condenado por abusar de la joven en los Sanfermines de 2016 había recuperado ya el permiso de conducción que había tenido retirado.

El juez ha atendido a la “especial gravedad” del delito, castigado con entre 2 y 5 años de cárcel, según explicó a los periodistas su abogado Agustín Martínez a la salida del juzgado, tras asistir a su cliente al filo de las diez de la noche.

Boza, que ha permanecido desde su arresto ayer hasta las cinco de la tarde de este jueves en dependencias policiales y que ante los agentes se acogió a su derecho a no declarar, ha comparecido ante el juez durante una hora, respondiendo a las preguntas tanto del magistrado como de la Fiscalía, que ha solicitado la medida de prisión provisional.

Según ha explicado Martínez, el juez -que se quedará con la causa- ha señalado que a partir del 10 de agosto se practicarán diligencias de investigación, entre ellas la declaración de varios testigos, para tomar una decisión, si bien ha considerado oportuno decretar hoy prisión provisional por la “gravedad” del delito.

Boza, el libertad provisional junto a los otro cuatro miembros de la Manada desde el pasado 23 de junio tras ser condenado a 9 años por abusos sexuales a una joven en los Sanfermines de 2016, ha reconocido el robo de las gafas de unos grandes almacenes del centro de Sevilla.

Sin embargo, ha negado que atropellara intencionadamente a los vigilantes de seguridad que lo perseguían tras denunciar el hurto y ha señalado que se trató de un golpe fortuito al salir del aparcamiento del centro comercial.

Ello convierte un hurto en un “delito muy grave” de robo con violencia con unas “penas muy elevadas como consecuencia de esa forma de fuga” según su abogado, que ha anunciado que recurrirá el auto de prisión provisional, ya que su cliente no admite que se diera a la fuga.

Reiteración delictiva

El regreso a la cárcel -justo 40 días después de quedar en libertad tras depositar una fianza de 6.000 euros- se produce previsiblemente para conjurar el riesgo de reiteración delictiva y no guarda relación por los hechos por los que fue condenado a nueve años de prisión por la Audiencia de Navarra, fallo está recurrido ante el Tribunal Superior de Justicia de dicha comunidad. Boza no ha quebrantado las medidas cautelares impuestas por el tribunal, como las tres comparecencias semanales en el juzgado de Sevilla o no abandonar el país.

El joven ha sido trasladado sobre las 18.45 horas al juzgado de guardia para comparecer ante el magistrado Gutiérrez Casillas, después de que en comisaría se acogiera a su derecho a no declarar, según ha informado su abogado. El condenado por abuso sexual ha negado el robo, aunque en el momento de la detención llevaba las gafas en el coche, y ha alegado que fueron los vigilantes los que arremetieron contra él cuando iba en el vehículo.

El Ayuntamiento de Sevilla informó inicialmente de que Ángel Boza conducía el vehículo pese a tener retirado el permiso de conducción por un juzgado de lo Penal. Fuentes jurídicas, sin embargo, han precisado que el joven acudió días atrás a recoger su carné tras haber expirado el periodo de retirada.

El juez manda de nuevo a prisión a Boza, el más joven de ‘La Manada’, por la presunta comisión de un delito de robo con violencia

El atestado policial recoge que Boza se quiso hacer con unas gafas de sol valoradas en unos 200 euros, para lo que accedió al centro comercial de El Corte Inglés de Nervión y se aproximó a un expositor, pidiendo al dependiente ver unas gafas en concreto de marca Oakley. En ese momento, habría aprovechado un descuido del vendedor para quitar la alarma de seguridad a las gafas y colocar en el expositor otras que llevaba consigo, indicando que finalmente no las iba a comprar.

A su marcha, el encargado de la tienda se dio cuenta y avisó a los servicios de seguridad del centro comercial, que lo localizaron en el aparcamiento, donde uno de los vigilantes resultó herido por un golpe del coche que conducía Boza, mientras que el otro tuvo que esquivarlo antes de que se marchase en dirección a Nervión para acceder posteriormente a la avenida de Menéndez y Pelayo.

Las gafas, en la guantera

Allí, fue interceptado por una patrulla policial secreta que tenía los datos de modelo y matrícula del coche que conducía. En el momento en el que le dieron el alta llevaba puestas las mismas gafas de sol, que guardó en la guantera cuando el agente se aproximó al vehículo ya a pie. En ese momento, según el atestado, le dijo a los agentes que si le habían dado el alto por el golpe que un guardia de seguridad le había dado en el aparcamiento del centro comercial, tras lo que se le comunicó que estaba detenido.

Boza, al igual que el resto de integrantes de La Manada, se encuentra en libertad provisional y con severas medidas cautelares después de haber sido condenado a nueve años de prisión por abusar sexualmente de una joven madrileña en los Sanfermines de 2016. El tribunal de la Audiencia de Navarra los dejó en libertad tras depositar cada uno una fianza de 6.000 euros a la espera de que resuelva los recursos el Tribunal Superior de Justicia de Navarra.