El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, critica que en la Policía haya habido comportamientos «aborrecibles» y «desleales con el Estado de Derecho» y muestra su extrañeza ante la larga trayectoria policial del excomisario José Manuel Villarejo. «No me lo explico», asegura sobre la polémica carrera en la policía, que hoy permanece en prisión por el denominado Caso Tándem.

Así lo ha afirmado Grande-Marlaska, juez de profesión, en una entrevista con Efe acerca de por qué Villarejo -en prisión desde noviembre e investigado por delitos como cohecho, blanqueo, organización criminal o extorsión, entre otros- ha tenido tanta relevancia durante tanto tiempo en la Policía.

«Elemento incriminatorio»

«No me lo explico», contesta el ministro tras reconocer que, aunque el asunto está bajo investigación judicial, hay un «elemento incriminatorio importante» contra el excomisario, sobre el que -garantiza- se va a investigar todo «hasta el final».

Preguntado por la limpieza de las denominadas «cloacas de Interior» o «policía política» que supuestamente encargó su antecesor, Juan Ignacio Zoido, el nuevo responsable de Interior subraya que el 99 % de los miembros de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado son «absolutamente profesionales», formados y preparados. Realizan, asegura el ministro, su trabajo «de manera correcta, conforme a la ley» para garantizar la seguridad de los ciudadanos, sostiene.

Conductas «aborrecibles»

Por ello, recalca que no se puede «desacreditar» a toda una institución como la Policía Nacional por conductas «tan aborrecibles, tan desleales con el Estado de Derecho» como las que se han producido.

El ministro asegura además que todo lo relacionado con Villarejo «se va a investigar hasta el final», como «siempre se hace», y lamenta que se sospeche constantemente que no se va a actuar contra determinadas personas, cuando los hechos muestran lo contrario.

Pone el ejemplo del Noós, por el que ha acabado en prisión el marido de la infanta Cristina, Iñaki Urdangarín; se aseguró que no se iba a tomar declaración a determinadas personas y se les tomó; luego no se les iba a juzgar y se les juzgó; tampoco se les iba a condenar y se les condenó; y finalmente, no iban a entrar en la cárcel y entraron.

«Siempre estamos en lo mismo, generemos confianza», reclama Grande-Marlaska.