Los abogados de Carles Puigdemont y Clara Ponsati, Ben Emmerson y Amer Amwar respectivamente, han dejado una buena muestra de la imagen que los lideres del proceso han dejado de España en Europa: una España franquista con una policía paramilitar dedicada a doblegar la voluntad de los catalanes.

Ambos se han referido a España usando los términos «fascismo» y con constantes alusiones a Franco, del que han asegurado que estaría «orgulloso» del trato a Cataluña tras el 1-O. «El General Franco estaría orgulloso de la España actual» ha asegurado Amwar en una intervención en la que ha descrito a España como «un estado corrupto y antidemocratico» y ha exigido la puesta en libertad de los lideres del 1-O como condición para cualquier negociación.

«Si un gánster entra en tu casa, coge a tus hijos y les pone una pistola en la sien, ¿eso es una negociación pacífica?», le ha preguntado al presidente del Gobierno como símil de la actual situación del Govern.

Emmerson se ha sumado a las exigencias de Amwar y ha advertido a Sánchez de que «tiene la última oportunidad de hacer lo correcto antes de que empiece el juicio». Emmerson ha denunciado además «una policía paramilitar que sirve a los ideales franquistas para doblegar a los catalanes» y ha asegurado que la de hoy será la última Diada «bajo la ley de Castilla».

La presidenta de la ANC, Elisenda Paluzie, ha cerrado la manifestación de la Diada con una severa reprimenda a los partidos independentistas, a los que ha reclamado que lleguen hasta el final. Paluzie ha dejado claro que la vuelta al referéndum acordado no es una opción. El presidente de la Generalitat, Quim Torra, ha valorado muy positivamente la movilización conseguida hoy y la ha defendido como el punto de salida de su «marcha por los derechos civiles y la autodeterminación». No se ha dado por aludido por la advertencia de Paluzie.

La manifestación

Las bases independentistas han vuelto a secundar la llamada de la ANC, los partidos y el gobierno independentista para completar una nueva demostración de fuerza llenando la Diagonal de Barcelona. El objetivo era más modesto que en años anteriores, pero han vuelto a conseguir la imagen de unas bases fieles y movilizadas pese a la frustración acumulada desde la fallida proclamación de independencia del 27-O y los meses de división interna en el seno del secesionismo.

Miles de personas completan los 37 tramos de concentración coreando lemas ya clásicos -“las calles serán siempre nuestras”- y de nuevo cuño: “los Borbones a los tiburones”. Sin olvidar las apelaciones a los presos políticos y a la independencia, las más numerosas.

En la cabecera, los portavoces del PDeCat, David Bonvehí, JxCat, Albert Batet, o la CUP, Lluc Salellas, han coincidido en recordar la ausencia de los lideres del 1-O en prisión y huidos. Todos ellos han respondido además al ministro de Exteriores, Josep Borrell, quien ha reconocido que “personalmente preferiría que el juez hubiera adoptado” otras medidas para evitar la huida diferentes de la prisión provisional. Los portavoces de los partidos independentistas han invitado a Borrell a instar a la Fiscalía a cambiar las calificaciones penales para rebajar los delitos imputados a los lideres del 1-O.

1.500 autobuses

La Asamblea anunció ayer que había completado las inscripciones para todos los tramos de la manifestación con el objetivo de llenar la Avenida Diagonal entre el Palacio de Pedralbes y la calle Castillejos, con 460.000 personas. La entidad ha contratado 1.500 autocares para trasladar a manifestantes hasta Barcelona, donde han empezado ha llegar desde primera hora de la mañana, y ha vendido 275.000 camisetas conmemorativas.

La performance con la que la ANC ilustrará este año los objetivos independentistas será la caída de un muro -«una acción inspirada en momentos de la historia contemporánea occidental» afirman desde la Asamblea, es decir, en la caída del Muro de Berlín- como símbolo de la lucha por la libertad que según el independentismo está secuestrada en Cataluña. «La fuerza de la gente, representada por una ola de gritos y cánticos que se iniciará en el extremo sur de la concentración, hará caer ese muro» con imágenes de murales sobre el 1-O, el 155, las cargas policiales o la monarquía.

Se trata de réplicas de murales con referencias al 1-O, a la aplicación del artículo 155 de la Constitución o criticas a la propuesta de volver a reivindicar un referéndum pactado con el Estado. Una propuesta que en las últimas semanas ha abanderado el líder de ERC, Oriol Junqueras, y que se ha ejemplificado con la imagen de una rueda de hámster que simboliza según la ANC «el procesismo» y «la eterna esperanza de que el Estado permita un referéndum acordado».