En su último discurso del Estado de la Unión, el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, ha sido tajante en la condena del nacionalismo «pernicioso». En varias ocasiones, aunque sin alusiones explicitas, ha señalado: «Decimos sí al patriotismo ilustrado, no al nacionalismo que envenena».

Ha remarcado que la Unión Europea es un espacio de paz y que el nacionalismo solo genera violencia. Aclaró que no estamos en una situación de crisis como en vísperas de las guerras mundiales, pero remarcó que el nacionalismo es nocivo.

«Digamos al patriotismo, no al nacionalismo dirigido contra los demás. Digamos no al nacionalismo exagerado que proyecta odio, que destruye, que busca culpables en lugar de soluciones «, ha dicho Juncker.

«No al nacionalismo malsano, sí al patriotismo ilustrado. El patriotismo es una virtud, la cerrazón nacionalista es un veneno pernicioso», ha añadido. Sin alusión directa, el presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, se dirige al populismo que en unos casos tiene tintes separatistas, como en España, y en otros lleva a la xenofobia e impulsa a la ultraderecha.

En relación con la manifestación de la Diada el lunes en Barcelona, fuentes cercanas a la Comisión recordaron que la posición de las instituciones es muy clara. «Si ha salido un millón a la calle, en caso de que sea así, también hay otros muchos que no han salido», decían fuentes cercanas a la Comisión.

Cumplimiento de la ley

Europa se enfrenta al desafío del auge del populismo de ultraderecha desde la victoria del Brexit en el referéndum de 2016. Francia y Holanda hicieron saltar las alarmas en 2017 pero los mayores riesgos se evitaron. Sin embargo, en Alemania en 2017 Alternativa para Alemania cosechó un 12,9% de los votos en septiembre del año pasado y es la primera fuerza política en el Bundestag. El pasado domingo en Suecia los Demócratas de Suecia se consolidaron como tercera fuerza con un 17,7% de los votos, y la llave para la gobernabilidad.

También Juncker quiso dejar claro que la Unión Europea es un Estado de derecho, donde se respetan las decisiones judiciales. En este caso la alusión sí puede aplicarse al caso de Cataluña, pero también a Polonia y Hungría. El Parlamento Europeo aprobará hoy si activa el artículo 7 que puede suponer la suspensión del voto de Hungría. A Polonia y Hungría se les reprocha la corrupción y las violaciones continuadas de derechos humanos de minorías.

La víspera, el ministro español de Exteriores, Josep Borrell, había logrado el espaldarazo del Consejo de Europa, que reconocía que la Constitución era sagrada. «Si no reina el caos», decía el secretario general del Consejo de Europa, Tornbjold Jagland.